Peñarol perdió contra Nacional, Diego Aguirre con Daniel Carreño y Leonel Jaime con el monolítico bloque formado por Lucas Rodríguez-Santiago Silva-Luciano Boggio. Fue un clásico donde Peñarol perdió por todos lados.

El que más perdió fue el hincha que llenó el Campeón del Siglo ilusionado por el buen rendimiento en la recta final del Torneo Intermedio y en los dos primeros del Torneo Clausura. Fue su propio equipo el que tomó esa ilusión, que Deportivo Maldonado había demostrado que era de cristal, y la hizo añicos contra el piso.

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Peñarol no soportó el peso de su favoritismo. Lo hizo jugar lastrado todo el clásico.

Enfrentó al peor Nacional en años y no solo estuvo lejos de ganarle sino que estuvo todo el partido lejos de generarle algo de incomodidad.

Diego Aguirre lo planteó mal. No por haber insistido en el sistema de tres defensores y dos carrileros, sino porque equivocó el procedimiento de cómo hacerle llegar la pelota al único agente de desequilibrio que tiene, que es Leonel Jaime.

Sin Eric Remedi, Eduardo Darias -que todavía no se reencuentra con su versión 2024- y el Indio Fernández, un jugador desprolijo con la pelota en los pies, Peñarol no tenía cómo hacer progresar a la pelota a ras de suelo.

Daniel Carreño planteó un partido muy inteligente. Minó el mediocampo para triplicar la marca de Jaime, colocó dos laterales de corte defensivo y puso a dos extremos a jugar como volantes externos para taponear la salida de los carrileros.

Entonces Peñarol quedó librado a pasarse la pelota entre sus tres centrales sin poder encontrar a los volantes para empezar a atacar. Nacional lo controló siempre lejos de su arco.

A Jaime lo tuvo siempre a raya. Como Peñarol tardó tanto en conectarlo, nunca lo tomaron mal parado. El argentino realizó un par de descargas para subidas del Cangrejo Cabrera, metió un enganche con un pase que no prosperó, un centro flotado controlado por Luis Mejía, otro enganche en el área que no trajo réditos y en la más clara de Peñarol dejó mano a mano a Cabrera con Mejía. Pero el extremo falló. Con poco fue el más claro en ataque. Pero ni Aguirre ni sus compañeros supieron explotarlo mejor en el escenario donde más se le requería.

Con el explosivo debut de Gastón Martirena y las ventajas netas que encontró en su emparejamiento con Thiago Espinosa, Nacional se fue animando. Metió un par de centros y generó dos tiros libres para meter centros y también un par de tiros de esquina.

Eso le alcanzó para encontrar la ventaja en el marcador. Y eso le bastó para ganar el clásico.

Nicolás Fernández perdió la marca de Luciano Boggio y este asistió a Francisco Calvo para el gol del triunfo.

No es una novedad en el Peñarol de Diego Aguirre. Este equipo está marcado, desde 2024, a perder partidos importantes por su ineficiencia para defender la pelota quieta.

Cuando Peñarol empató 1-1 con Defensor Sporting por la fecha 14 del Torneo Apertura, con un gol de pelota quieta marcado por Brian Montenegro, por una marca también perdida por el Indio Fernández, Aguirre declaró: "Son situaciones de juego que trabajamos como tantas otras cosas, a veces es un detalle, una virtud del rival, un anticipo, situaciones que son muy difíciles de controlar. En la situación de la primera pelota que desvían, más allá de que tenés la referencia de marca, es muy difícil porque es un segundo, un ataque al espacio que es muy difícil de marcar, y lamentablemente recibimos el empate".

Este domingo, tras la derrota ante Nacional no varió mucho el discurso: "Es parte del juego y más allá de que lo trabajamos no podés controlar esas situaciones porque pasan y en general siempre hay alguna cuestión peligrosa en todos los partidos, es parte del juego. Un córner en un partido tranquilo, que estaba controlado, nos sacó un poco del planteo que teníamos, nos pusimos un poco nerviosos y no encontramos los caminos para poder empatar el partido".

Lo cierto es que Peñarol tomó goles de pelota quieta en las semifinales de la Copa Libertadores 2024 contra Botafogo, en el clásico del Torneo Clausura 2024 que perdió en el Gran Parque Central 2-1, en el Torneo Apertura 2025 contra Nacional en el Parque, en la semifinal de la Liga AUF Uruguaya 2025 contra Liverpool, en la Copa Libertadores 2026 contra Independiente Santa Fe y Corinthians y ahora en un nuevo clásico.

Nacional se acostumbró a sacarle puntos o ganarle por esta vía en los últimos tiempos. Y si es algo que no se puede corregir porque son "situaciones de juego" que se naturalizan, difícilmente Peñarol vaya a mejorar en el rubro.

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