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16 de febrero 2018 - 14:52hs
¿Cómo está conviviendo con la responsabilidad de presidir al gremio de los viticultores?
Nunca había estado vinculado a la actividad gremial, esto es nuevo para mi, surgió hace solo seis meses porque me llegó la propuesta y sentí que era hora de aportar. Sigo aprendiendo, conociendo y espero estar a la altura de la importancia de la institución. Es una responsabilidad importante y justo me tocó en un año complicado para la comercialización de la uva, hay mucho trabajo y por suerte hay un equipo, los nueve directivos y los tres integrantes de la comisión fiscal estamos codo a codo.

¿Cuál es el perfil del socio del Centro de Viticultores?
La mayoría somos productores chicos o medianos, hay muy pocos de mayor tamaño. El estatuto no dice que no pueda haber vitivinicultores, pero la mayoría somos productores de uva, ubicados en Canelones, con vínculos con productores de otras zonas cercanas y de otras más lejanas como Carmelo o Salto. El Centro de Viticultores, como estamos en un sector donde los productores de uva dependemos mucho de las bodegas, de las industrias, está muy en contacto con otras gremiales con la idea de trabajar en conjunto.

Últimamente han accionado en el marco de una intergremial.
Es verdad, es el mejor camino para beneficio de todos. Nuestra gremial está trabajando con la Organización Nacional de Vitivinicultores, el Centro de Bodegueros del Uruguay y la Asociación Nacional de Bodegueros y estamos conformes con eso.

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Uno de los problemas es lograr un precio por la uva que permita no solo cubrir los costos.
Por ley, el sector tiene que definir el precio de la uva antes de la vendimia, en una gestión que se desarrolla en el Instituto Nacional de Vitivinicultura (Inavi), donde productores y bodegueros estamos en una misma mesa junto a los representantes del gobierno, analizando todos los temas. Negociamos y logramos un precio oficial de $ 12.40 por kilo para las variedades tintas, que es lo que pagará la industria al productor. El problema es que el sector soporta un problema de sobrestock de vino en las industrias que si no se soluciona implica dificultades para la compra de la materia prima generada en esta vendimia. Habría que exportar 20 millones de litros para equilibrar el mercado y que vuelva a ser atractivo para los industriales comprar uva. Precisamos que ese vino se exporte y en eso se está trabajando. Pero sucede que los valores de exportación son menores a los del mercado interno, Inavi apoya con cierto dinero del sector al vino que se exporta, pero no se llega a un precio razonable para pagar la uva al productor. Hemos pedido al Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca que otorgue $ 2 por kilo de uva para que el negocio sea atractivo. Si se logra, habrá un equilibrio en el mercado que permitirá a todos trabajar con más oxígeno en los próximos años. Estamos a la espera de la respuesta y somos optimistas, hemos visto a las autoridades de gobierno muy al tanto de la importancia de esto.

En estos últimos años el sector de la granja ha denunciado que no hay un adecuado recambio generacional.
Sí, es un grave problema, hay gente que deja de trabajar los viñedos básicamente por los problemas de rentabilidad, algunos producen otras cosas y otros directamente no tienen otra que dejar el sector productivo. Los que se jubilan, por ejemplo, no tienen atrás una nueva generación que siga con el negocio. Hay unos 680 viticultores en el país y en nuestra gremial tenemos unos 230 socios y vemos con tristeza que en el sector no hay renovación. Los hijos se dedican a otras cosas que son menos sacrificadas y menos riesgosas para lograr una ganancia mínima. Mis hijos son muy chicos y uno tiene la esperanza que cuando sean grandes esto haya cambiado y para eso trabajamos. El sector hoy no es atractivo, además, para captar gente de afuera del mismo. La pena es que se pierde con esto buena parte de una rica cultura que nos incorporaron los inmigrantes y eso obviamente nos duele bastante. Queremos primero salir de esta coyuntura, que el productor tenga un precio razonable y pueda seguir con un nivel de optimismo al menos mínimo y después vamos a ver qué podemos hacer, porque nos duele que los hijos de los productores de uva no puedan seguir en los viñedos.

¿Cómo ha impactado entre los productores de uva el tema de la tolerancia cero de alcohol en los conductores de vehículos?
Es algo delicado, pero sin dudas le pegó al sector porque un consumo menor repercute en toda la cadena. Hay gente que está juntando firmas para regresar al permiso de 0,3 gramos, que lo vemos bien. Pero hay otros cambios que inciden, la gente prefiere hoy tomar menos vino, optando por vinos de mayor calidad, eso ha pasado en todo el mundo. Otro tema es el de la importación de vinos, aunque al parecer se estabilizó, influyó mucho que las bodegas nacionales con gran esfuerzo han mejorado muchísimo la calidad de sus productos, por algo están ganando tantas medallas. Están dadas las condiciones para que el consumidor cada vez opte más por los vinos uruguayos.

Ustedes se movilizaron para respaldar a los autoconvocados.
El día de la movilización en Durazno salimos a la ruta, en señal de apoyo, somos productores y valoramos los reclamos, pero preferimos hacerlo en nuestra zona, por eso nos juntamos en la ruta 5 a la altura de Progreso, pero sin dudas el apoyo está.

El entrevistado

  • Nacimiento: Nació el 10 de noviembre de 1969, en Canelones.
  • Familia: Casado con Verónica Correa y tienen dos hijos, Avril (de 8 años) y Valentino (4 años).
  • Actividades: Reside a 2 kms de Canelones, donde dirige su empresa, El Potrero, principalmente con producción de uva para mesa y para vinificar, más otros rubros en la fruticultura.
  • Pasatiempos: Disfrutar con la familia.
  • Fútbol: Hincha de Nacional.

Temas:

INAVI Vitivinicultura MGAP Uvas vinos Vendimia

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