The Sótano > Opinión/Eduardo Espina

2019, el año futuro que ya fue

Respecto a lo que traerá el nuevo año, lo más seguro es que nadie sabe

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31 de diciembre de 2018 a las 05:01

Parece increíble cómo se va esto que llamamos vida y que dura hasta que uno deja de estar. Es un lugar común decirlo, pero es un lugar común que todos entienden: parece ayer. Parece ayer el 31 de diciembre de 2017, pero ya pasó 2018, y aquí estamos –o eso creemos- en el mismo lugar, aunque con más tiempo transcurrido encima, ergo, con menos tiempo de vida. Cada uno ha de tener su opinión a la hora de evaluar lo vivido en los 365 días que completaron el año en retirada, y si les gustaría o no tener un replay. Yo tendría que pensarlo bien, aunque no sé. Tampoco estoy seguro de que en cierta etapa de la vida sea bueno que los años se acaben tan pronto y el monto total siga creciendo. Por unos días durante enero deberemos acostumbrarnos al cambio de año, a no usar más 2018, y a poner un 9 en lugar del 8. Por consiguiente, ya no tiene sentido echar la vista atrás y hacer un balance de lo sucedido en las pasadas 52 semanas. ¿Hay alguno a quien le gustaría volver a principios de enero y vivir de nuevo todo el 2018?

El nuevo, 2019, es año impar y cada uno, según el signo astrológico correspondiente, sabrá qué le dijo el horóscopo respecto al tiempo por venir. ¿Hay certezas? Lo más seguro es que nadie sabe. En mi caso, recurro a la información nada concluyente contenida en años pasados terminados en 9. Según esto, 1989, 1999 y 2009 no fueron años tan malos, aunque tampoco puedo recordar cosas tan buenas ocurridas en los mismos, cosas y realidades que se han ganado la posteridad. Voy más atrás: en 1979 comencé a trabajar en periodismo, por lo tanto, en 2009 voy a cumplir cuarenta años en esta noble profesión que a diario pone a prueba el instinto de supervivencia, y más en estos días, en que tirarle piedras a quien escribe y opina se ha convertido en pasatiempo colectivo favorito. Por lo tanto, aunque yo no quiera, será un año de celebración, más íntima que otra cosa; cuarenta años es mucho, es una vida completa.

Se han ido los años, pero, afortunadamente, no por completo la energía para seguir poniendo palabras en la página a la espera de que los lectores vengan. Por lo tanto, ¡extra, extra!, pienso seguir. Además, en 2009, en agosto próximo, esta columna cumple 15 años de publicación ininterrumpida, cinco días a la semana, de lunes a viernes. Alguien me dijo que es un caso único en el periodismo latinoamericano. Voy a tratar de corroborarlo. En Señora, canción de 1970, canta Joan Manuel Serrat: “póngase usted un vestido viejo / y, de reojo, en el espejo, / haga marcha atrás, señora”. Hago marcha atrás, pero solo veo lo que está por venir; no el pasado, sino el pasado mañana. Creo que es la única forma de seguir, y de seguir tan campante como el señor caminante del whisky escocés. Bajo su auspicio brindo por ustedes, que siempre han estado, deseándoles lo mejor: salud, trabajo, y amor. Y si el amor no ha llegado o no está en sus planes inmediatos, que la soledad sea tan saludable como la del monje que decía que la vida hay que vivirla, para poder recordarla en el futuro.

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