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9 de septiembre 2022 - 8:50hs

Para que los animales se luzcan en las pistas de la Expo Prado, ante los jurados y el resto del público, los cabañeros recurren a música, alimentos especiales y entrenamientos físicos.

Previo a viajar a la Rural, bovinos, ovinos y equinos se preparan para participar de la que los cabañeros consideran la mayor muestra ganadera del país, que este año cumple 117 ediciones.

Música en el campo

Rodrigo Fernández Abella, cabañero de Angus y Hereford, explicó a El Observador que los reproductores se preparan desde el fin del verano. Una vez participan de la muestra, los toros se sueltan hasta mediados del verano y luego son encerrados para que comience la preparación de nuevo.

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Comen fardo de moha o de pradera, en grupos de entre dos y tres animales en piquetes de 200 metros cuadrados, explicó. Duermen a la intemperie y en lugares donde tienen sombra natural para los días de mucho sol. “El único período en el que duermen bajo techo es en el Prado”, resaltó.

Camilo dos Santos Los toros entrenan cómo caminar en las pistas y se adaptan al ruido con música.

La preparación lleva meses e involucra a “los mejores animales que tiene la cabaña”, destacó. En el caso de los Hereford,  45 días antes de la exposición se los peina y sopletea para que el pelaje esté en condiciones.

Los animales entrenan dos meses antes de llegar a Montevideo, para aprender a moverse en las pistas, ya que es algo que los jurados califican, junto a la morfología y la genética. Caminan todos los días para afirmar mejor los músculos. “Se valora mucho la agilidad de un reproductor, sobre todo en los más pesados. Los cabañeros trabajan para que los animales sean ágiles y la única manera de que lo sean, como con los humanos, es con entrenamiento”, indicó. Es importante que varíe la persona que acompaña la caminata, para que el animal no se acostumbre a un presentador.

Para que se adapten a los ruidos, durante el último mes el cabañero pone parlantes con música alta en el campo. Además, meses antes de la muestra, estos reproductores (que durante el año están sueltos) comienzan a ser atados, ya que en la Rural es necesario que lo estén. 

“En el campo el trabajo del cabañero y el animal es muy solitario, pero esa no es la realidad del Prado en donde hay gente en los 360° del animal”, añadió.

Camilo dos Santos En la Rural del Prado los vacunos duermen bajo techo.

Agua con cloro

Por otro lado, los ovinos que participan en la muestra son seleccionados por las cabañas al cierre de cada edición, entre setiembre y octubre, comentó Mariano Rodríguez, presidente de la Sociedad de Criadores de Corriedale del Uruguay (SCCU).

Los animales doble propósito o de razas laneras pasan por un control que estipula que deben estar esquilados a partir del 15 de agosto, para que lleguen a la expo con “un año casi justo de lana”.

Desde la esquila hasta la exposición se los encierra en tinglados con comederos y bebederos, y se sueltan entre dos y tres horas en una pradera o verdeo para que se alimenten, durante la tarde. Luego vuelven a su resguardo. Como forma de proteger al vellón, en verano los cabañeros cuidan que los animales no se expongan al sol y al calor.

La lana es una de las cosas que los cabañeros cuidan previo a llegar a la expo.

Todos los meses los ovinos se pesan para ver la evolución corporal. Los últimos días antes de la exposición comen ración balanceada y alfalfa peleteada o fardos de alfalfa y pasto verde. Muchos cabañeros tratan de acostumbrar a los animales al agua que tomarán en el predio de la Asociación Rural del Uruguay (ARU), porque la mayoría en el campo toman agua de pozo. Por eso se le pone algo de cloro en el agua, “para ir acostumbrándolos”, comentó.

“A medida que pasa el tiempo los animales se van amansando y los últimos 15 días son para enseñarles a pararse y que se puedan expresar de la mejor manera”, añadió. Día por medio los carneros caminan de 800 a 1.000 metros y se los enseña a pararse. Es un trabajo “de mucha dedicación”, destacó.

Hacia Montevideo, los cabañeros intentan que en el viaje los animales no se aprieten entre sí, por eso viajan de a cinco o seis ejemplares. Las diferentes categorías no viajan juntas. Por ejemplo, las madres viajan por un lado y los corderos por otro, para que los animales más grandes no pisen a los pequeños.

En el trayecto, cada 50 u 80 kms se detiene la marcha para que los corderos mamen. “Es una responsabilidad muy grande el viaje, son animales que cuidamos todo el año”, sostuvo.

Camilo dos Santos Los corderos viajan separados de las categorías más grandes para evitar el riesgo de que los pisen durante el viaje.

Trote todos los días y camperas

La preparación de los equinos, tanto alimenticia, como física y veterinaria, comienza mucho más de un mes antes de la exposición,  explicó Jaques Bounty, presidente de la Comisión de Exposiciones de la Sociedad de Criadores de Caballos Criollos del Uruguay (Scccu).

En los días previos a llegar a la Rural, los Criollos comen fardos de avena o pradera y ración, de tres a cuatro veces por día, de acuerdo a la categoría del animal. Además tienen agua a demanda, porque la hidratación es muy importante previo al viaje. Algunos cabañeros llevan tanques con agua a la Rural del Prado, dado que en algunos casos los animales “dejan de tomar agua porque no reconocen el gusto del que se les da (en la capital)”, contó. Esto también pasa con la comida.

Para que lleguen en óptimas condiciones desde el punto de vista muscular, los caballos entrenan, con un vareo diario de varios minutos en los que trotan en un picadero o corral redondo.

Leonardo Carreño Los caballos entrenan trotando en la previa de la Expo Prado.

La estética también se cuida. Durante el proceso de preparación en las cabañas “se les cuida mucho el pelo (a los caballos), para que llegue fino y brilloso”, comentó. La crin, el copete y la cola se peinan y cortan. La cola, por ejemplo, se corta a una altura determinada para cumplir con los estándares de la raza.

Como medida de protección contra el frío, los Criollos desarrollan pelo durante el invierno. Los que son criados para exposición descansan en boxes con mantas de arpillera y nylon, “como si fueran una campera”, para proteger su pelo. Durante el día, y si hay calor, no usan las mantas, pero en la noche se los “encapa”. De esta manera el pelo se mantiene “fino y lustroso”, dijo.

“El pelo tiene que llegar (a la expo) fino y brilloso. Tiene que demostrar que el caballo goza de buena salud”, comentó.

Por otro lado, como los vasos del animal crecen, días previo a la exposición se acomodan y se cambian las herraduras, para que no sea necesario hacerlo durante la muestra.

Leonardo Carreño Para cuidar su pelo, los caballos se protegen con capas.

En el trayecto entre la cabaña y la Rural (se hace en camiones o trailers) los animales viajan con vendas como protección de las patas, para evitar que se lastimen con el vehículo si se ponen nerviosos. También llevan protección en la cola (para que no se pele) y en algunos casos viajan con la cabeza tapada, para evitar que se asusten o se sientan nerviosos por el movimiento.

Un año más, cabañeros de todo el país exhibirán en una nueva edición de la  Expo Prado –del 9 al 18 de setiembre– lo mejor de su trabajo anual, de su mejoramiento genético y de su manejo y cuidado de los mejores animales de sus campos.  

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