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Alta popularidad de AMLO, pero con muchos retos por delante

Los seis meses en el poder del presidente de México

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07 de julio de 2019 a las 05:00

El gobierno mexicano celebró el pasado lunes un año de las elecciones que se realizaron el 1 de julio de 2018 y que llevaron a Andrés Manuel López Obrador (AMLO)  a la Presidencia, arrasando con 53% de un total de 30 millones de votos.

¿Cómo ha sido la gestión del primer presidente de izquierda de México desde que asumió el 1° de diciembre pasado? 

Según Consulta Mitofsky, la popularidad del mandatario se colocó en 61,3% a fines de junio. Se trata de un indicador alto-es el presidente de mayor aceptación en América Latina en este momento-, aunque se ubica por debajo del 78% que tuvo al cumplir 100 días en el gobierno.

Su estilo de gobierno de cercanía con el pueblo y una izquierda férrea y populista que lo apoya incondicionalmente lo ayuda a mantener un alto liderazgo. Sin embargo, la caída de casi 17 puntos porcentuales podría ser vista como un llamado de atención. Así como miles de personas marcharon el pasado domingo en Ciudad de México para celebrar su gobierno, otro tanto salió a protestar con carteles que decían “No queremos comunismo aquí en México”, “¡Fuera AMLO!”, sobre todo por no haber logrado bajar los índices de inseguridad ni repuntado la economía del país. 

En ese marco, el mandatario igual se mostró exitoso, recalcó que “está en marcha una profunda transformación en la vida pública de México” y destacó no haber aumentado los impuestos y haber reducido la inflación, entre otros logros. 

Analistas coinciden en que AMLO aún no pasó suficiente tiempo en el poder como para evaluar su gestión, aunque sí se tiene una clara aproximación de la forma en que encara los desafíos de su gobierno. 

Uno de sus principales retos sigue siendo la inseguridad que llega a niveles de emergencia nacional, y que aún no ha podido controlar. Él mismo lo reconoció: “Tenemos como pendiente resolver el grave problema de la inseguridad y de la violencia. Ahí no podemos decir que se ha avanzado”.

La violencia en México alcanzó un nuevo récord. Según cifras oficiales, de enero a mayo hubo 14.133 víctimas de homicidios, cifra superior a las 13.428 registradas en el mismo período de 2018. El país continúa asediado por los cárteles del narcotráfico que también se dedican a otros delitos como extorsión, secuestro y robo de combustible.

Como medida, el gobierno ha creado una Guardia Nacional, definida como un cuerpo policial-militar, que  ha recibido fuertes críticas.  El jueves pasado, la guardia inició sus operaciones en Ciudad de México, en la alcaldía de Iztapalapa, una de las más afectadas por la delincuencia en la capital.

Otro frente sensible que afronta el mandatario es el choque diplomático con el presidente estadounidense Donald Trump, por los indocumentados centroamericanos que intentan llegar a EEUU por la frontera mexicana.

López Obrador ha propuesto un Plan de Desarrollo Integral para el Sur de México y Centroamérica y ha activado medidas en la frontera en las últimas semanas que han dejado contento al presidente estadounidense. “Han hecho un trabajo increíble. Lo aprecio y quiero darles las gracias por ello”, dijo Trump refiriéndose a esas medidas, durante la Cumbre del G20 en Osaka, Japón, a fines de junio.

Pero muchos en el país han visto a López Obrador como condescendiente en el pacto con el gobierno de EEUU del pasado 7 de junio, mediante el cual México se comprometió a mitigar la migración con férreos controles en la frontera y el despliegue de miles de efectivos de fuerzas de seguridad, a cambio de que la administración estadounidense no imponga aranceles progresivos a los productos mexicanos.  

Los hechos hablan por sí solos: las deportaciones en México subieron 66% de abril a mayo, y otro 33% de mayo a junio, alcanzando los 22 mil migrantes ese mes.

Otro tema álgido de la agenda de López Obrador es la economía. Prometió un alza del PIB del 2% en 2019, pero en el primer trimestre del año se produjo una contracción de 0,2%. 

AMLO  también se ha enfocado en el combate al robo del combustible -donde ha obtenido buenos resultados-, en la cancelación de una multimillonaria inversión de un aeropuerto en Texcoco -que está generando demandas de las partes interesadas-, en un plan para levantar un nuevo aeropuerto en la base militar de Santa Lucía, en obras en la refinería de Dos Bocas y en el ambicioso Tren Maya. Pero en muchos de esos planes no se han visto avances.

El presidente ha sido muy enérgico en el rescate de Pemex y ha tenido algunos aciertos en detener la caída de producción de petróleo y en el combate a la corrupción. Pero el desafío es inmenso en una compañía estatal con una deuda financiera que alcanzó los US$ 106.500 millones y que explica que, el mes pasado, Fitch Ratings redujera su calificación a grado especulativo y los bonos de la petrolera se negociaran en el mercado como “chatarra”, según la agencia Reuters.

La corrupción es, sin duda, una de las grandes banderas del mandatario. No obstante, en su intento por “limpiar” los organismos y empresas públicas, ha colocado gente de su confianza en cargos claves pero de dudosa capacidad gerencial o técnica, según afirman sus detractores. Así es cómo AMLO está siendo señalado de haber seleccionado funcionarios inexpertos o sin experiencia suficiente en la gestión pública, incluyendo a Pemex.

El presidente mexicano tiene una carga muy pesada sobre  sus hombros, y, sin duda, que una de las de más peso es la del grave problema de la seguridad pública que, en tiempos de campaña, se comprometió a resolver. También el drama de los migrantes centroamericanos encierra enormes desafíos. 

Campañas para financiar la construcción del muro
La promesa de campaña del presidente Donald Trump de erigir un muro en la frontera entre Estados Unidos y México se ha visto envuelta en disputas transfronterizas y recibió la oposición de los legisladores demócratas que deciden sobre los fondos del gobierno. Pero en medio del estancamiento político, una ola de empresarios, recaudadores de fondos y especuladores de Estados Unidos han tomado el asunto en sus propias manos: más de 330 mil estadounidenses han recurrido a sus propias billeteras para aportar al financiamiento del muro fonterizo, según una investigación de Reuters. 
Varias decenas de ciudadanos han fundado organizaciones, abrieron páginas de GoFundMe y crearon comités de acción política para recaudar fondos destinados a financiar el muro o apoyar a candidatos afines, asegura Reuters. En total, más de US$ 25 millones han sido destinados a estos fondos, la gran mayoría a una empresa liderada por un veterano de la Fuerza Aérea que se ha convertido en la cara más visible de la campaña para la recaudación de fondos.
El Departamento de Seguridad Nacional estima que el muro fronterizo  tiene un costo de US$ 21.600 millones.

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