Aquello de que en las ciudades del interior no era necesario cerrar las puertas de las casas con llave, trancar el auto, o tomar precauciones al caminar de noche por las calles, ya no corre más. El incremento de la inseguridad ha cambiado el panorama. Incluso las rapiñas y asaltos a comercios se incrementaron, por lo tanto los comercios empezaron a contratar guardias para sentirse más seguros.
Ciudades como Maldonado, Canelones, Salto o Paysandú ya registran en los últimos años altos índices de delincuencia, pero ahora comenzaron a sumarse problemas de seguridad en otras más tranquilas como Tacuarembó, Minas, Durazno, Florida o Melo. Los arrebatos, las rapiñas, los asaltos son moneda corriente.
Leonardo Conde, director del Registro Nacional de Empresas de Seguridad (Renaemse) –dependiente del Ministerio del Interior–, afirmó a El Observador que hay un crecimiento de las firmas registradas de todos los rubros vinculados a la seguridad: alarmas, cámaras, monitoreo de alarmas, instalación de alarmas, monitoreo de cámaras, instalación de cámaras, centros de capacitación, con o sin armas, con o sin respuestas, con o sin conexión policial.
El director de Renaemse dijo que se pasó de 300 firmas a 450, y ese rubro también está llegando a las capitales departamentales del interior. “Todo empezó con colocar un portero hasta llegar a los sistemas sofisticados de hoy en día”, señaló. “En el interior se concentran en las capitales departamentales. Dentro de las estadísticas sí hubo un crecimiento, aunque no solo en el último año”, señaló Conde.
De todos modos, la percepción de comerciantes y ciudadanos es que la realidad sigue cambiando. La semana pasada “hubo un asalto a mano armada en el Multiahorro” de Tacuarembó. “Dos personas en moto sin matrícula, entraron con cascos y se llevaron US$ 150 mil”, contó a El Observador Sergio Losada, periodista de Radio Zorrilla y del canal 7 tacuaremboense.
“Hasta hace dos años esta era una ciudad donde podías dejar la puerta de tu casa abierta. En la vía pública se han dado numerosos arrebatos, sobre todo en las salidas de los bancos cuando es tiempo de cobro; hace poco asaltaron a una mujer que iba en moto y le arrancaron la cartera. Son modalidades que antes no se veían”, agregó.
Losada dijo que es evidente el nuevo paisaje que hay en Tacuarembó con un mayor número de casas enrejadas y con muros más altos. Los comercios de las dos arterias más importantes, 18 de Julio y 25 de Agosto, han tomado nota y han comenzado a contratar guardias de seguridad. Como en todo Uruguay.
“Nunca había pasado”
Entre julio y agosto pasados, Minas se vio conmocionada por una serie de hechos delictivos sin precedentes. Durante los días más fríos del año, la capital de Lavalleja fue sometida a arrebatos y rapiñas que dejaron más que una sensación de inseguridad.
“Sufrimos rapiñas muy reiteradas que golpearon a gente de todo tipo. Nunca había pasado en Minas. Llegó a suceder más de un hecho grave en una misma noche”, aseveró Gonzalo Brun Nappa, administrativo de una empresa de cable. En esos dos meses hubo, por lo menos, 10 robos de casas.
“En el barrio Estación no quedó almacén sin rapiñar. Luego, a un repartidor de carne le dispararon en el pie en una zona en las afueras a las dos y media de la tarde. También hubo una balacera frente a la escuela industrial cuando estaban todos los alumnos fuera; a un carnicero le tiraron tres tiros en la casa”, prosiguió Brun Nappa.
Junto a otras personas, el comerciante organizó una marcha “apolítica” por la inseguridad a través de Facebook, en la que participaron 1.500 personas. Fue una movilización sin precedentes en Minas. Reclamaron mayor protección policial y medidas de la Justicia, algo que han logrado en las últimas semanas. “Esta realidad para nosotros no es normal”, dijo.
Agregó lo que parece ser una constante en el interior: los robos y asaltos son cometidos por menores de edad, van en moto de a dos y no se sacan los cascos.
En ese sentido coincide Susana Bedat, gerente del Centro Comercial e Industrial de Durazno al afirmar que “pasan cosas que no sucedían” ante un inédito incremento de la inseguridad en esta ciudad del centro del país en el que los arrebatos con motos es cada vez más común.
Como en los otros casos, las tiendas al igual que la población están adoptando elementos de vigilancias como cámaras y alarmas. “El comercio se encuentra muy inquieto. Hemos tenido reuniones con la Policía y la Intendencia por la gran inseguridad que existe”, afirmó Bedat. “Te da mucha impotencia” lo que está pasando.
Presencia disuasiva
Florida tampoco “escapa a la realidad”, dijo el presidente del Centro Comercial del departamento, Máximo Arníz. Si bien señaló que los índices delictivos aún se encuentran “por debajo de Montevideo y Canelones”, aseguró que se encuentran en la tarea de concienciar al comerciante para que sea precavido. “No es lo mismo que antes cuando se vivía con la puerta abierta”, indicó.
En esta ciudad, según sus vecinos, aumentaron claramente los arrebatos en motos, donde casi siempre sus autores son menores. El modus operandi se repite. Hace dos semanas hubo dos rapiñas y asaltos a mano armado.
Arníz comentó que se nota una mayor presencia policial en la zona céntrica de Florida y que la población está apelando con mayor frecuencia a la seguridad privada; especialmente se ha contratado el servicio de alarma con respuesta.
Por su parte, Pablo González, periodista de la Voz de Melo, resaltó el buen accionar de la Policía local para calmar los ánimos en la capital arachana. Ante las sucesivas rapiñas y arrebatos, se intensificó la presencia de policías en las calles y el patrullaje con luces encendidas.
Para González la tarea del nuevo jefe de Policía, José Olivera, que lleva dos meses en el cargo, ha resultado clave. “La presencia disuasiva ha dado buen resultado. Antes, en las plazas Constitución e Independencia había un gran lío con las motos que se juntaban ahí, con los parlantes de los autos usados como discotecas, con el alcohol que corría. Eso se ha controlado”, afirmó el periodista