El menor dinamismo de la economía se hace sentir en la mayor cautela que muestran los agentes privados a la hora de solicitar y renovar crédito. Aunque el ritmo de financiamiento se aceleró levemente en agosto, fue únicamente como consecuencia del mayor impulso del comercio, mientras que la menor confianza de los consumidores respecto a la situación de la economía del país –junto con el magro desempeño de las manufacturas– llevó a que las familias y los industriales sean los dos sectores donde se registró una caída en el nivel de crédito vigente, mitigando la suba a nivel global.
Crédito a sectores productivos se desacelera y cae hacia la industria
El financiamiento vigente creció 1,3% respecto al año pasado, liderado por el comercio