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Del Luquita que tiraba caños, al Torreira que conquista Europa

Del barrio Unión de Fray Bentos al mundo: la historia, las travesuras, las anécdotas, el carnaval y la vida del volante central de la selección uruguaya

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10 de junio de 2019 a las 05:01

Edison Di Pascua es una leyenda del fútbol en Fray Bentos. En la década de 1940 y 1950 jugó en Laureles, en la selección de Río Negro, en Nacional de Montevideo y estuvo a punto de emigrar a Napoli, pero se quedó para cumplir con sus obligaciones en el partido Comunista, al que estaba afiliado. Tito, como todos lo recuerdan, era el abuelo de Lucas Torreira por parte de madre. 

Cuenta la historia familiar que a principio del siglo XIX llegaron dos italianos de apellido Di Pascua a Sudamérica: uno se quedó en Argentina y el otro se afincó en Uruguay. En Fray Bentos es popular el apellido Di Pascua y casi todos sus portadores son amantes del fútbol. En la década de 1980 llegó a Wanderers un puntero que hizo historia y que fue dirigido por Óscar Tabárez. Su nombre, Claudio Di Pascua.

"Luquita siempre tuvo condiciones para el fútbol, le faltaba explotar, llegar a un equipo que le vieran algo y desarrollarlo. Siempre tuvo buena pegada, era rebelde. Tiene las característica de los Di Pascua, gente sumisa que se gana las cosas por si sola, pelea contra las adversidades, persevera hasta triunfar. Su abuelo Tito era así, uno de los baluartes más grandes en el fútbol de Fray Bentos. Fue capitán de la selección de Río Negro y cuando estaba de técnico una vez se puso como jugador a pesar de tener un brazo quebrado", contó Claudio a Referí.

Claudio no solo es familiar de Lucas. También tiene otros puntos en común con el volante de la selección: jugó en Wanderers y fue dirigido por Tabárez. "Es un gurí muy humilde. Siempre andaba caminando acá en Fray Bentos y se fue jovencito para Montevideo. Son cosas que se te dan y la evolución que tuvo fue propia de él. Ha crecido mucho y se lo merece porque es muy querido", dijo sobre el futbolista que integra la lista para la Copa América de Brasil 2019 y que ya jugó el Mundial de Rusia 2018.

Sin embargo, por las venas de Torreira también corre sangre gallega. Su abuelo por parte de padre se escapó de La Coruña en los tiempos de la Segunda Guerra Mundial y se estableció en Buenos Aires. Pero un día llegó a Montevideo, se enamoró de una mercedaria y de esa unión nació Ricardo Torreira, padre de Lucas. "En total creo que somos 14 hermanos. Mi madre se casó tres veces. Yo nací en Libertador y Agraciada. Mi madre era limpiadora del IPA pero tras el golpe de estado (1973) nos fuimos a Dolores. A ella le gustaba Paysandú entonces nos íbamos a mudar, pero en el camino paró en Fray Bentos y nos quedamos toda la vida", contó Ricardo a Referí en 2018.

Las travesuras de Lucas

Pablo Cristóbal fue el técnico de Lucas Torreira en la selección de Río Negro en las categorías gorriones, semillas, cebollitas y sub 15, así que lo conoció bastante en su época infantil: "Era súper inquieto. Quería hacer todos los deportes y en todos andaba bien. En el baby era un pilar del plantel. Lo ponía de punta porque tenía campito, tiraba caños, todo el potrero encima. Era muy querido por los compañeros", manifestó a Referí.



En esa categoría 1996 jugaban Leandro Onetto (hoy en Progreso), Ramiro Cristóbal (hijo del técnico, actualmente en Defensor Sporting) y Sebastián Rosano (en Wester Mass Pioneer de Estados Unidos).

Cristóbal contó una anécdota que desnuda cómo era Lucas en aquellos tiempos. "Una vez estábamos concentrados en un complejo militar en Artigas para jugar un partido y me llama un sargento porque los chiquilines se estaban bañando y se habían tapado los caños. ¿Qué hicieron? Resulta que habían taponeado el desagüe con los calzoncillos, se juntaron como 20 centímetros de agua en el piso y ahí estaban, tirándose como si fuera una piscina. Y el principal de la travesura era Luquita".

En otra oportunidad, Lucas se perdió y no lo encontraban por ningún lado. "Lo buscábamos, lo llamábamos y no aparecía. Tuvimos que hacer silencio y esperar a que él gritara para ver dónde estaba. Resulta que se había metido en un placard de 1 metro por 40 centímetros, quedó trancado y no podía salir; claro, ¡era tan bajito!".

Torreira se fue de Fray Bentos a jugar en Wanderers en 2013, y según Cristóbal, "Luquita anduvo muy bien en un partido de la selección de Río Negro contra la de Uruguay en la cancha de Laureles, pegó un tiro en el palo y me parece que hizo un gol. Ya lo estaban siguiendo y ese partido fue clave para llevarlo a Montevideo".

Habilidoso y goleador

Torreira se crió en el barrio Unión de Fray Bentos. Ahí en la misma zona se encuentra su casa, la escuela número 5 donde estudió, un cine que inauguró el año pasado junto a otros inversores y la sede del club 18 de Julio, donde empezó su historia futbolística. Andrés Martínez jugó con él y contó a Referí como era el actual volante de Arsenal. "Siempre jugó de delantero. Acá hay una revista de baby que se llama 'Campeones' y publica estadísticas; en aquel tiempo Lucas siempre estaba arriba en la tabla de goleadores, junto con Sebastián Rosano".

Recordó que "era muy habilidoso, andaba todo el día con la pelota". Además, puntualiza: "Era muy chico y ya se arrimaba a la cancha grande porque quería practicar. Debutó en Primera a los 15 años en un partido nocturno contra Laureles porque el técnico había decidido apostar a los jóvenes. Además era bandido, andaba de un lado para otro y siempre le daba trabajo a las maestras". Martínez era golero y lo sufría en las prácticas: "Era muy jodón y siempre le pegó bien a la pelota".

Hubo una época en que los directivos de 18 de Julio lo expulsaron del club, a él y a su barra de amigos por una semana. Resulta que la cancha se había sembrado y un día que llovió demasiado, ellos entraron a jugar y “la hicieron bolsa”, recordaron a Referí. Durante el tiempo del castigo los chiquilines iban a la práctica, pero la tenían que mirar por arriba del muro.

El actual volante del Arsenal inglés fue uno de los creadores de “La 12 del Barrio Unión”, la barra del club 18, para la que el año pasado donó instrumentos. También contribuyó con materiales para reformar la escuela N° 5.

En el desfile que cierra la temporada de carnaval en Fray Bentos es común que junto a las comparsas y murgas desfilen carrozas o tumbas con una cruz. Es el llamado “entierro de carnaval” y no hace muchos años era frecuente ver al grupo de Lucas, integrado por su hermano Brahian y amigos, que llegaba desde el barrio Unión. Generalmente eran los más graciosos y muchas veces, “Lucas hacía de muerto en la tumba”, contó su amigo Andrés.

Hugo Ruiz, dirigente del 18 de Julio, también narró anécdotas que sirven para conocer mejor al futbolista: “Yo tenía un mini bus y llevaba a los chiquilines a los partidos. Un día Lucas iba en el fondo y fue el primero en bajarse, pasando por arriba de los asientos con los zapatos de fútbol. Lo rezongué, se empacó (enojó) y no quería jugar, hasta que lo convencimos que no podía dejar tirado a sus compañeros”.

Dijo lo que todos saben en Fray Bentos, que era un chiquilín muy travieso, y que “a veces teníamos que pedirle que se fuera del club, porque se quedaba todo el día y se iba a última hora porque su casa quedaba a una cuadra”.

En 2010, cuando Tabárez, Luis Suárez, Edinson Cavani, Nicolás Lodeiro y otros jugadores del actual plantel celeste se ganaron el corazón del país con el cuarto puesto en el Mundial de Sudáfrica, Torreira jugaba en Peñarol de Organización Nacional de Fútbol Infantil. “Estuvo un año, pero lo mandaron para atrás porque el dirigente que lo tenía en su casa en Montevideo dejó de serlo y entonces Lucas no tenía donde quedarse y su familia tampoco podía afrontar el gasto”. Entonces volvió al 18 de Julio.

Tres años después retornó a Montevideo para jugar en la Quinta división de Wanderers. 

El mejor con la pelota

"Él vino en un período de pruebas. Lo vimos y enseguida se destacó", dijo Marcelo Píriz a Referí. Píriz era el técnico de la Quinta división de Wanderers y fue el único que dirigió a Torreira en el fútbol de Montevideo. "Conmigo jugaba de volante externo con libertad y también de segunda punta. Tenía una técnica impresionante".

Píriz recordó que en aquella época "nuestra divisional era de las peores del club, pero ese año terminamos terceros. En la última fecha le ganamos 2-1 a Nacional con nueve hombres y dos goles de Lucas. En ese partido le sacamos el torneo a Nacional".

Torreira jugó solo un año en el equipo del Prado y se fue a Italia. "Wanderers tenía un convenio con Pescara a través del gerenciador Víctor Hugo Mesa y vinieron a buscar cinco talentos de distintas divisionales. Lucas no iba y uno de los coordinadores, Héctor Julius, me dijo que era muy chiquito. Entonces le dije que para mi era más que todos los que llevaban. Pasaron unos días, Lucas terminó yendo y fue el único que se quedó allá", señaló Píriz.

El entrenador también guarda una rica anécdota con el jugador. "Lucas fue con la preselección sub 17 a un torneo en Japón y a la vuelta quedó desafectado del Mundial de Emiratos Árabes. Entonces hablé con él y le dije: 'Luquita, viste que mi viejo hace 10 años está en la selección (Euclídes Píriz fue kinesiólogo de los celestes) y yo los conozco a todos. Hablé con Coito y ¿sabés porqué no vas? Porque sos el mejor'. Él me miraba desconcertado. 'Sos el mejor cuando tenemos la pelota -le dije- pero cuando no la tenemos jugamos con 10 porque no colaborás en la marca. Y eso a la selección no le sirve'".

En realidad, lo que Píriz hizo fue mentirle para que el jugador recapacitara. "Lo que yo le dije, disfrazado con que me lo había dicho Coito, era lo que yo estaba viendo en mi equipo. Entonces le dije que si él quería hacíamos todos los trabajos con regreso, para que mejorara ese aspecto. Y mirá lo que pasó ahora. Cuando en Italia lo pusieron de volante central me lo contó y me dijo: 'Me acordé tanto de vos'". Torreira se enteró de la mentira piadosa del entrenador antes del Mundial de Rusia 2018, cuando se encontraron en un hotel y estuvieron charlando por más de dos horas.

Lo que sigue es más conocido. Se fue a Italia, la rompió en el Pescara y en julio de 2016 pasó a Sampdoria. El 23 de marzo de 2018 debutó en la selección nacional en un partido contra República Checa por la China Cup. Integró el plantel que disputó el Mundial de Rusia en el que actuó en los cinco partidos de la celeste, los tres últimos como titular. Luego del Mundial se concretó su transferencia al Arsenal inglés por € 30 millones, según los medios británicos.

Aquel Luquita que tiraba caños y era goleador, es hoy uno de los mejores volantes de marca del mundo. Aquel gurí travieso que hace apenas seis años llegó al Prado lleno de incertidumbre, hace nueve días jugó la final de la Champions League y la próxima semana estará disputando su primera Copa América.

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