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División en sindicato de domésticas llega al gobierno con pedido de intervención

La presidenta fue desplazada de su cargo el año pasado; el plazo de la suspensión ya venció; ahora reclama que se defina su futuro y que se realice una auditoría financiera

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22 de enero de 2019 a las 19:38

El sindicato de domésticas, que cuenta con unas 300 afiliadas arrastra una división interna que comenzó el año pasado. La presidenta elegida en las últimas elecciones fue separada de su cargo, aunque ella afirma que nunca se le notificó formalmente esa decisión. Ahora, meses después del episodio, el plazo venció y se presentó ante el Ministerio de Educación pidiendo la intervención de la cartera.

Las últimas elecciones en el sindicato de domésticas (SUTD) fueron en abril de 2017. Allí, por dos votos ganó la lista que encabezaba Laura Rivero, trabajadora de Cerro Largo. El grupo que perdió impugnó los comicios y la asunción de la nueva presidenta demoró un par de meses.

A partir de ese momento se fueron sucediendo problemas, pero el mayor se suscitó en una asamblea de nacional de afiliadas en mayo del año pasado. Durante la reunión, Rivero pidió que se llevara a cabo una auditoría de las finanzas del gremio y eso generó reacciones. El 12 de junio recibió un telegrama que le solicitaba la renuncia al cargo que ostentaba, por “faltas graves al estatuto y conducta inapropiada”. Se le otorgó un plazo de 10 días para dar una respuesta. Esa comunicación fue firmada por las filiales del SUTD de Canelones, Montevideo, Maldonado, Florida, Fray Bentos y “compañeras de Bella Unión”. El sindicato tiene en total 11 filiales departamentales.

Sin embargo, la dirigente se negó a renunciar y entonces le efectuaron un planteo para adelantar las elecciones que deberían realizarse en marzo próximo. Rivero aceptó la propuesta y se fijó otra asamblea, que se desarrolló el 21 de julio, y contó con la participación de nueve de las 11 filiales. Pero en ese encuentro tampoco hubo acuerdo para adelantar el acto eleccionario y esa opción no se concretó por un tema de votación. Dadas esas condiciones, representantes de algunas filiales le comunicaron a Rivero que iba a ser suspendida de su cargo por seis meses. Esa resolución fue tomada por cinco de los nueve filiales presentes.

Luego de que Rivero fuera sancionada, en agosto del año pasado, El Observador se comunicó con la secretaria general del sindicato, Adela Sosa, quien indicó: “la compañera Laura está suspendida por un tiempo de su cargo”. Agregó que no podía comunicar las razones porque eran temas internos del sindicato.

El plazo de la separación del cargo venció este lunes. Ahora Rivero pretende que sus compañeras de sindicato decidan sobre su futuro. “Debe efectuarse una asamblea nacional de afiliadas para que se presente todo lo que ha pasado hasta el momento delante de todas y que allí se decida qué es lo que va a ocurrir de ahora en más”, dijo a El Observador. “Lo que siempre quise es que se investigue, hay un tema de fondo que es la plata, por eso solicité la auditoría y lo que quiero es que se esclarezca”, añadió.

Pero además de someter su continuidad ante las afiliadas, Rivero presentó este martes una carta en el Ministerio de Educación denunciando los hechos ocurridos.

Un aspecto particular dentro de la interna compleja del SUTD es que, aún separada de su cargo, Rivero tiene en su poder los libros del gremio. En el texto presentado ante las autoridades, explicó que tuvo acceso a ellos y allí notó “irregularidades graves en las finanzas” que la llevaron el año pasado a solicitar la auditoría con “el fin de esclarecer la documentación”. Por ese motivo solicitó a las autoridades que “intervengan y se tome en cuenta esta denuncia por el bien de nuestro sindicato”.

 

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