1 de agosto de 2012 21:25 hs

El Departamento del Tesoro de Estados Unidos autorizó al Grupo de Apoyo a Siria para financiar a los rebeldes que se oponen al régimen de Bachar Al Asad. Se trata de un nuevo gesto de la administración de Barack Obama contra un líder que se aferra al poder y que ayer exhortó a sus tropas a redoblar los esfuerzos contra el enemigo.

El permiso fue concedido la semana pasada al Grupo de Apoyo a Siria (GAS), una organización estadounidense que busca “promover el establecimiento de una Siria libre, independiente y democrática”. El vocero del Departamento del Tesoro, John Sullivan, confirmó a The Wall Street Journal que la licencia se otorgó “para comprometernos con las medidas posibles de financiamiento al Ejército Libre Sirio (ELS)”, el grupo armado rebelde.

La medida no permite al grupo estadounidense suministrar equipamiento militar, pero sí autoriza el envío de dinero para que los rebeldes decidan qué hacer con él. “El ELS tiene muchas necesidades y nos habilitaron a ayudarlos en ‘financiamiento, comunicación, logística y servicios’”, explicó a El Observador por teléfono desde Washington Brian Sayers, director regional de la organización.

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Con este permiso se confirma que el gobierno de Obama está intentando por vías alternativas derrocar a Al Asad, visto que por el lado de las Naciones Unidas no avanza debido a la negativa de Rusia y China.

Ya hace dos semanas The New York Times había revelado que el mandatario de EEUU está empeñado en lograr este objetivo y que para ello le insistió al ruso Vladimir Putin para que apoye una moción de la ONU contra el líder. Además, Obama dio cierta ayuda económica a los rebeldes sirios y realizó “grandes esfuerzos por deslegitimizar a Al Asad a través de insistentes llamados para que se bajara”, mencionó el diario.

La confirmación del apoyo al GAS es el más reciente gesto en este sentido.

Donación “para lo que quieran”

La administración de Obama no está dispuesta a dar armas a los rebeldes y la organización que lidera Sayers tampoco va a hacerlo. En setiembre del año pasado el Tesoro autorizó al gobierno y a otras organizaciones a exportar servicios que apoyaran el desarrollo humanitario, democrático y educacional en Siria, pero estableció que todos los que quisieran ayudar de otro modo debían tramitar un permiso específico. Es el caso del GAS.

Sayers prometió que el grupo “va a seguir de cerca el destino del dinero” y que cortarán el envío si se enteran que la plata se usa “para algo incorrecto”.

Pero dejó en claro que los destinatarios “pueden hacer lo que quieran” con las donaciones. El estadounidense explicó que el ELS podrá usar los fondos “para comprar muchas cosas: para mejorar los salarios de los soldados –lo cual es muy importante–, para comprar equipamiento para las comunicaciones, para adquirir armas, efectivamente…”.

El representante confió que no saben cuánto dinero podrán recaudar “porque hay gente que dona US$ 50 y otra que puede donar US$ 2 millones o más”, pero deseó que lo ahorrado “sea suficiente”.

De todas formas, el representante de la organización –antes funcionario de la OTAN– se manifestó a favor de que el ELS reciba ayuda militar porque “realmente necesita apoyo en una mayor escala”.

“Necesitan apoyo internacional aéreo porque el conflicto les es muy duro. El régimen los está desplazando de sus territorios. Vuela con helicópteros y bombardea los pueblos con aviones caza y tanques. Cuando tu enemigo tiene esas armas, es muy difícil vencerlo si no tienes apoyo aéreo”, indicó a El Observador.

Escalada inevitable

Si los rebeldes efectivamente consiguen más ayuda para mejorar su equipamiento, el enfrentamiento armado seguirá escalando posiciones en Siria.

Del otro lado de la contienda, ayer Al Asad dirigió un discurso de arenga a sus tropas y les pidió seguir luchando. “Hoy los invitamos a aumentar su disposición y voluntad para que las fuerzas armadas sean el escudo, el muro y la fortaleza de nuestra nación”, manifestó.

“Nuestra batalla es contra un enemigo multifacético con objetivos claros. Esta batalla determinará el destino de nuestro pueblo y el pasado, presente y futuro de nuestra nación”, agregó.

Ayer murieron en todo el país al menos 117 personas, la mayoría civiles a causa de bombardeos y disparos. Y mientras uno y otro grupo se siguen armando, la subsecretaria general de Naciones Unidas para Asuntos Humanitarios, Valerie Amos, reiteró la necesidad de un alto al fuego y la creación de un corredor humanitario para poder llevar asistencia a las personas que aún no se han escapado del país y que siguen con vida.

17.000
Muertos. La ONU calcula que desde marzo del año pasado fallecieron 17.000 personas en Siria. Ayer murieron al menos 117.

267.000
Refugiados. ACNUR estima que hay 267.000 sirios en naciones vecinas y un millón y medio de desplazados adentro del país.

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