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22 de marzo 2023 - 5:03hs

En abril de 2003, tras la toma de Bagdad por las tropas norteamericanas y el caos desatado en la capital, miles de reliquias de la antigua Mesopotamia fueron saqueadas del Museo Nacional de Irak.

Ahora, 20 años después de la invasión, el país trata de recuperar esas piezas milenarias víctimas de su historia más reciente.

Más de 13.000 piezas arqueológicas numeradas fueron robadas en sólo seis días, durante los cuales bandas criminales y saqueadores asaltaron el museo que las fuerzas estadounidenses dejaron a su suerte a pesar de las múltiples advertencias de organizaciones culturales internacionales.

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“Las tropas norteamericanas no consideraron incluir un proceso de protección para el museo”, dice el director de medios de la Autoridad General de Antigüedades y Patrimonio iraquí, Hakim al Shamiri. Y asegura que, una vez que ya había sido saqueado, la coalición internacional puso un tanque en la entrada en la instalación. “Pero ya era demasiado tarde”, lamenta.

Un vacío en la historia

“La situación en Irak en 2003, como en otros conflictos armados, amenazó el patrimonio cultural en su conjunto. Los períodos de inestabilidad afectan la vigilancia de sitios arqueológicos y museos, haciéndolos aún más sensibles a excavaciones ilícitas y robos”, dice la directora de Cultura y Emergencias de la UNESCO, Krista Pikkat.

Asimismo, recuerda que, tras el estallido de la guerra, la agencia de Naciones Unidas diversificó sus intervenciones mediante el envío de misiones de campo y organizando eventos de coordinación internacional, y convocó una reunión de emergencia de expertos en antigüedades “para abordar las consecuencias del saqueo”.

Las autoridades iraquíes se movilizaron también rápidamente e hicieron un llamamiento a la comunidad internacional para repatriar las reliquias robadas, una iniciativa que tuvo éxito relativo.

Hasta el momento, de acuerdo con Al Shamiri, el Museo Nacional de Irak conseguió recuperar alrededor de 4.000 reliquias esparcidas por el mundo por saqueadores que aprovecharon el caos de los primeros momentos de la invasión.

Entre las piezas más célebres que fueron devueltas se encuentra el vaso sagrado de Warka, una vasija de alabastro que fue tallada entre el 3.300 y el 3.100 a.C. y que contiene relieves esculpidos por la antigua civilización mesopotámica, así como la estatua de Bassetki, hecha de cobre durante el imperio acadio (2334 a. C. - 2154 a. C.).

Sin embargo, otras casi 10.000 reliquias siguen todavía en paradero desconocido, fruto de ese “período oscuro de pérdida de patrimonio iraquí”, uno de los más duros que sufrió Irak junto a los años de destrucción de bienes culturales llevados a cabo por el grupo terrorista Estado Islámico entre 2014 y 2017, según el funcionario.

Tras la invasión, el museo permaneció cerrado gran parte del tiempo debido a la inestabilidad y al conflicto, período durante el cual también se sometió a obras de renovación. En 2015 volvió a abrir sus puertas al público, pero la crisis del coronavirus obligó a cerrar de nuevo hasta mediados del año pasado.

La recuperación del patrimonio

Una de las últimas victorias iraquíes en cuanto a la recuperación de su patrimonio tuvo lugar en 2021, después de que los Estados Unidos devolviera a Irak una de las obras literarias más antiguas de la historia de la humanidad: la Tablilla de Gilgamesh, un preciado objeto milenario que fue devuelto a Bagdad junto con otras 17.000 piezas robadas antes, durante y después de la invasión.

Sin embargo, miles de artefactos de la antigua Mesopotamia todavía siguen en manos de coleccionistas privados o de casas de subastas como Live Auctioneers o Sotheby’s, donde es posible adquirir en línea reliquias iraquíes por unos pocos cientos de dólares.

Esto se debe a décadas de expolio que impactaron directamente en el mercado mundial del arte, sobrecargado con piezas de la cuna de la civilización, y a la proliferación de Internet, desde donde cada vez es más sencillo adquirir este tipo de obras.

“Sufrimos mucho cuando escuchamos que hay un artefacto vendido en una subasta, ya que representan no sólo la historia de Irak, sino la de toda la humanidad”, asegura Al Shamiri.

Y es que la civilización mesopotámica fue siempre un motivo de orgullo y de identidad nacional para los iraquíes. Incluso durante la dictadura de Sadam Husein (1979-2003), la ejecución era la pena estipulada contra todo aquel que cometía un robo de antigüedades.

"Fue ciertamente muy triste que nos robaran el patrimonio. Las fuerzas norteamericanas podrían haber hecho un poco más para proteger el legado de los iraquíes”, dice Raheem, un bagdadí de 55 años durante su primera visita al museo tras la invasión.

(Con información de EFE)

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