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El “Gaucho de oro” que a los 93 años sigue “con las botas puestas”

Entrevista al productor y gremialista Enrique Urioste

Enrique "Quique" Urioste, es un productor y gremialista rural que con sus 93 años sigue firme al pie del cañón.

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31 de enero de 2020 a las 12:30

Enrique Urioste es uno de los dirigentes que recibió en la Federación Rural –entidad de la cual fue consejero– la célebre distinción “Gaucho de oro”. Todos coinciden en que el ruralismo le debe mucho: ha llevado una vida al servicio de otros. Con 93 años, ni piensa en jubilarse del gremialismo, incluso trabaja activamente en la comisión de Un Solo Uruguay. Además, a propósito de legados, está escribiendo un libro sobre ganadería sustentable. Los invitamos a conocer las reflexiones de un paisano que, según graficó, va a morir “con las botas puestas”. 
  
–¿Cómo fueron sus inicios en la actividad del campo? 

–Mi padre falleció joven. Yo tenía 15 años y en aquel momento no había una universidad para estudiar como hay hoy. Me pusieron a estudiar en un instituto de sacerdotes vascos, me formé ahí y saqué la medalla de oro. Terminé rápido porque había responsabilidades en la estancia. Con 18 años me fui con un hermano al campo y seguimos al frente del establecimiento. Luego me fui metiendo en temas cooperativos y fundé la Juventud Ruralista, seguí en la Federación Rural, el Secretariado Uruguayo de la Lana, con la Federación Nacional de Cooperativas, en fin, he pasado por todos lados. 

–Y hasta hoy sigue firme. 

–Mientras me dé la fuerza, voy a seguir. Voy a morir con las botas puestas, como quien dice. 

–¿Por qué apoya al movimiento Un Solo Uruguay? 

–Estuve trabajando en la comisión organizadora de Un Solo Uruguay. Proyectamos todo lo que se iba a plantear, hay muchas cosas ya conocidas. Pero hay mucha gente que piensa que al haber cambiado el gobierno se van a ir todos los males del país, eso se ve reflejado en la cantidad de personas que asistieron. Pero yo creo que tenemos una carta blanca. Vamos a ver cómo actúa. Felizmente, tengo una muy buena relación con el ministro (Carlos María) Uriarte y en lo que podamos vamos a seguir aconsejando y seguiremos empujando al campo. 

 

 

–Tiene una larga trayectoria en el ruralismo. 

–Hace 75 años que soy parte de la Federación Rural. Fui fundador de la Juventud Ruralista. En 1945 empezaron los primeros vínculos con la Federación Rural. Estuve cinco años en la Juventud Ruralista y entré a la Federación Rural en 1954. Al año siguiente, en Rocha, me designaron para hablar del tema lana. Yo soy muy cooperativista. Anteriormente formaba parte de la Unión de Productores Agrarias, todavía soy directivo, esa fue la primera cooperativa que exportó lana de los productores, fue un hito muy importante. Entonces conocía mucho el tema de lana. Inmediatamente me nombraron delegado de la Federación Rural para la Junta Nacional de Lanas. Estuve 12 años siendo secretario. Después pasé a la parte de contralor de exportaciones e importaciones para hacer, justamente, el control, porque en aquel momento había una política dirigista. Como vocal de la Federación Rural, también estuve en la Comisión Nacional de Mejoramiento Ovino. Había muchos problemas con la comercialización de lanas, entonces el gobierno resolvió organizar una comisión que fuera a Europa a estudiar el tema. Me enviaron junto a Nicolás Duran y Veiga, que era el presidente de la Junta de Lana, y estuvimos en Alemania, en Holanda, en Bélgica y en Inglaterra estudiando. Lo fundamental fueron los contactos que hicimos en Bradford, el principal centro de comercialización de la lana. Tuvimos una reunión con más de 50 empresarios. 

–¿Cómo se creó el  Secretariado Uruguayo de la Lana (SUL)?  

–Yo había oído hablar del Secretariado Internacional de la Lana. Fui a hablar con el gerente general que me dio toda la información y me explicó lo que significaba. Y dije: “esto es lo que precisamos para el Uruguay”. Cuando regresé de Europa, realicé el informe y se lo entregué al gobierno, que en aquel momento era el colegiado y la presidencia era rotativa. Había empezado con Luis Batlle y siguió con el doctor (Alberto Fermín) Zubiría. Después tuvimos el congreso de la Federación Rural, donde informé de este tema y de la importancia que tenía el Secretariado. Teníamos que fundarlo. Le pedí al Secretariado Mundial que viniera y organicé una reunión. Nos juntamos en el Parque Hotel e informaron de lo que era y de la importancia que tenía. Todo el mundo quedó entusiasmado, pero lamentablemente no cuajó, porque al ser un organismo estatal hacía falta un mensaje del Poder Ejecutivo. En aquella época había ganado las elecciones el Herrero-Ruralismo. Chicotazo (Benito Nardone) estaba en el Consejo de Gobierno y se había peleado con el doctor Williman, que era el presidente de la Junta de Lanas, le puso la proa y no hubo caso. Pero cuando ganó la UBD (Unión Blanca Democrática) y Wilson Ferreira fue nombrado ministro de Ganadería, yo era muy amigo de él, vinieron de nuevo e hicimos una reunión. Le comenté a Wilson sobre la importancia que tenía. Me miró fijo y me dijo: “mirá, Quique, te voy a poner una condición: que lo nombren al “Ñato” (Jaime)Scremini presidente”. Chocamos los cinco y ahí fue cuando se creó el Secretariado Uruguayo de la Lana. Yo era el secretario, Scremini el presidente. 

–No es para cualquier seguir tan activo con 93 años. 

–Toda mi vida la he dedicado al campo, ahora tengo 93 años, pero sigo al firme apoyando. Yo tengo una vocación de servicio, de apoyar a los productores, estoy en todos los movimientos que signifiquen una ayuda a los productores. En estos momentos estoy escribiendo un libro para publicar. He estado en contacto con los técnicos del Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA), hemos seleccionado 17 trabajos técnicos para aumentar la producción sustentable. Según nuestra teoría, vamos a poder duplicar la producción ganadera de Uruguay de forma sustentable. Dentro de poco va a salir el libro. 

–Entre sus propuestas destaca la promoción de la faena de los toritos.

–Estuve tres años para conseguir la nueva categoría de faena de los “young bull” (toro joven). Acá estaba prohibida la faena para el abasto. Después de muchas vueltas conseguí que se aceptara la faena hasta los dos dientes. Hay un trabajo muy destacado del INIA según el cual estudiaron cuál tipo de animal era el que daba los cortes de mayor aceptación por parte de los consumidores, ya sea por la terneza o por el sabor. Todo el mundo piensa que es la vaquillona, pero resulta que son los novillitos de dos dientes. Pero el torito es mejor, y le voy a dar un datito de por qué: Estados Unidos produce las mejores carnes, pero es una carne producida en base a hormonas. Las hormonas están prohibidas en muchas partes del mundo. En cambio, en Europa se consume el torito, el animal entero, porque los testículos producen las hormonas que, justamente, dan un mejor desarrollo, terneza y todo eso. Con esas características se estaban vendiendo a China los toritos con un éxito bárbaro. 

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