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Panini se encarga de los álbumes del Mundial desde 1970

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El mundial de los álbumes del Mundial: ¿cuál es el mejor de la historia?

Luces repasa la historia de los álbumes oficiales para determinar cuál es el mejor de todos

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02 de julio de 2022 a las 05:03

El vacío es insostenible. Sí, está el objetivamente inmirable pero entrañable Campeonato Uruguayo, las copas sudamericanas de clubes y hasta alguna liga extranjera. Pero no está el Mundial, que tendría que estar jugándose ahora. El universo ha perdido su balance porque pasaron cuatro años del último torneo y no estamos descubriendo a algún delantero africano o asiático. No hay relatores que masacren los nombres y apellidos extranjeros, no podemos saborear el bombardeo constante de entrevistas a hinchas borrachos, ni vemos a japoneses limpiando estadios, brasileños pronosticando el “hexa”, argentinos barrabravizando todo, uruguayos gritando que hay algo que sigue vivo.

El frío pega doble sin Copa del Mundo y todavía faltan 140 días para que empiece. El sol de la bandera no tira su sonrisa de Mona Lisa desde cada balcón, ventana o techo de taxi, no hay niños emocionados; no juega la selección, entonces no se puede dejar de trabajar, no hay móviles televisivos en bares del centro. No hay figuritas.

A causa de la decisión de FIFA de postergar el torneo para los meses de noviembre y diciembre para evitar el verano del país organizador, Qatar, el calendario futbolero habitual está trastocado, y eso implica que el álbum oficial del Mundial también llegará más tarde de lo acostumbrado. Será recién a fines de agosto, según informaron a El Observador en la sucursal uruguaya de la firma italiana Panini, que desde 1970 tiene la licencia del ente rector del fútbol internacional para el álbum de su principal torneo.

Cada noticia sobre la Copa del Mundo se recibe como una gota de agua en el desierto catarí. Todavía falta bastante, pero ya está más cerca. Para aguantar esa espera, en Luces repasamos la historia de los álbumes mundialistas (oficiales) para definir cuál es el mejor de todos los tiempos: el más completo, el mejor diseñado, el que mejor retrató a la selección uruguaya. Todos esos factores pesaron en el armado de este ranking, en el que queda pendiente ver en qué lugar entrará el de la edición de este año. Bienvenidos al mundial de álbumes de los mundiales.

13. Estados Unidos 1994

La portada del álbum de 1994

Los 90 en su peor faceta. La tapa es un riesgo para las personas con epilepsia y adentro la cosa no mejora mucho. Unas primeras páginas a puras “barras y estrellas” para presentar las sedes preceden a los equipos, que tienen una disposición gráfica bastante confusa (dos “franjas” de figuritas por encima y por debajo de una tercera línea con los stickers del escudo y el equipo, más la información de la clasificación, los partidos de grupos y el nombre del país) y están por encima de un fondo lleno de colores chillones que prácticamente hace que se necesiten lentes de sol para ver el álbum.

12. Corea del Sur/Japón 2002

El primer mundial del siglo xxi tuvo un álbum bastante duro a los ojos, que confirma que si los 90 fueron bravos a nivel estético (aunque ahora nos quieran vender que fueron hermosos apelando a la nostalgia de los que crecieron en esa época), los 2000 no se quedaron muy atrás, solo que le daban a todo una onda tecnológica/futurista que hoy provoca bastante risa. Tonalidades neón, falsos 3D, curvas y metalizados varios marcan la estética de un álbum que tiene particularidades que le quitan seriedad al asunto: los jugadores de España portan en las fotos las camisetas de sus clubes (todo apunta a un problema de contrato con la Federación española y al uso de fotos viejas, ya que el retrato del equipo es un fotomontaje, como durante algunos años pasó con los ingleses y en lugar del escudo está la bandera del país), los estadounidenses parecen estar de pijama y en Uruguay hay una confusión insólita: Rubén “Pollo” Olivera tiene los datos (y hasta el nombre) de Nicolás Olivera en su figurita. Ya con eso pierde cinco puestos.

11. Francia 1998

La portada del álbum de 1998

Aunque no tan complicado a nivel estético como su predecesor, el flagelo del diseño gráfico noventoso también le pegó a este álbum, en el que cada selección está adherida sobre un fondo en el que una pelota/planeta con la bandera del país en cuestión reposa sobre un pasto computarizado al borde de lo abstracto. La presentación gráfica de los equipos es más amable, pero el diseño de las figuritas no es tan bonito, hay elementos gráficos dignos de su época (o sea, que no envejecieron bien) y la información está colocada sobre unos fondos transparentes que no siempre ayudan a la lectura. A favor: las figuritas brillantes mejoraron muchísimo con respecto al pasado.

10. Argentina 1978

Como grandes innovaciones y elementos a favor de este álbum están el agregado de figuritas de las ciudades sede junto a la de los estadios, y una presentación visual simple de las selecciones que ayuda muchísimo a la lectura y a la visualización de los planteles, a tal punto que es, a grandes rasgos, la que se ha mantenido hasta la actualidad. Mantiene el apartado histórico del torneo que Panini instauró en su primer álbum (ver puesto 7) y un espacio para las selecciones eliminadas (Uruguay estuvo en ese sector, con el doctor en veterinaria Raúl Moller, Darío Pereyra, Alberto Santelli y Fernando Morena como representantes de la celeste). A pesar de esos puntos a favor, y de una buena portada —todavía tiene una presentación muy despojada y simple—, no es un álbum particularmente lindo y parece haber abrazado la frialdad que caracterizaría climáticamente a esta edición del torneo.

Los álbumes recientes de Panini

9. Alemania 2006

El de 2006 fue un mundial raro, con muchos equipos debutantes (la mayoría no volvieron a jugar el torneo), y en Uruguay se siguió con la tibieza propia de haber quedado eliminados, lo que ayuda a dar la sensación de que el torneo fue olvidable. Como el álbum. Si bien las figuritas se destacan, con un diseño que lleva los colores de las banderas de cada país, y el álbum tiene un diseño más despojado y moderno que el de su antecesor inmediato, hay algunas decisiones estéticas no tan afortunadas, como los colores de fondo chillones de cada página y la trama con el nombre de cada país, lo que sobrecarga el diseño y confunde a los ojos. Misterios que jamás tendrán respuesta: por qué Holanda (perdón, Países Bajos) tiene una figurita de menos en su pliego con respecto a los otros 31 equipos.

8. Brasil 2014

De las 32 selecciones que disputaron el torneo, hay 22 que recurrieron al fotomontaje para armar los retratos de sus jugadores. Y lo peor es que se nota. Mucho. Por suerte Uruguay hizo las cosas bien y las fotos de estudio son de las más prolijas del álbum (y además está la rareza de que los celestes llevan la camiseta Puma que usaron solamente en los cinco partidos de la Copa Confederaciones de 2013). La información de los jugadores, que antes estaba separada, pasó a estar en las figuritas, y aunque la decisión es algo polémica ayuda mucho a descomprimir las páginas y no hace tanto daño como pensaba en su momento. Visualmente, hay mucho colorido y “samba”, pero aunque podría haber terminado muy mal, lo cierto es que se ve bien. No es el mejor álbum, pero hay otros mucho peores.

7. México 1970

El diseño es de otra época, pero la base está ahí en cuanto a formato, diagramación e información. Un elemento presente en estas primeras ediciones que se perdió con el tiempo (y con el incremento de países participantes) es el repaso histórico de la Copa del Mundo, con el fixture de cada torneo, los afiches, figurita del equipo campeón y de algunas figuras destacadas de cada edición. Además, intercalados entre los equipos en el álbum hay datos históricos, como los goleadores de cada edición, tablas históricas de partidos de algunas selecciones, un repaso por los últimos partidos jugados por algunos clasificados y hasta unas caricaturas llenas de estereotipos para los países más potentes (Uruguay, desafortunadamente, no la tiene, ya que no recibió el tratamiento de potencia, aunque fue dos veces campeón). Muy completo en lo informativo, no muy atractivo en lo visual, pero de gran valor histórico.

6. Sudáfrica 2010

El álbum del Mundial más memorable para los uruguayos desde 1950 está al borde de la grandeza. Como la celeste en ese torneo, se quedó a las puertas de los primeros puestos. Tiene algunas novedades bienvenidas, como que cada estadio se presente en dos figuritas y la expansión que “reemplaza” a los jugadores que están en el álbum pero no en las convocatorias definitivas del torneo, y tiene un estilo relativamente sobrio pero vibrante que lo ayuda mucho, aunque parece que Panini no aprendió del error del álbum de 1998 y volvió a apostar a los fondos hechos de pasto que van bien con la temática pero no tanto con el descanso de los ojos. Es caótica la elección de fotografías de cada equipo: la federación francesa optó por poner a sus jugadores sobre un fondo estilo “pared de patio interno”, los alemanes fueron por un croma y Uruguay es de los mejor parados, con fotos sacadas en la previa a algún partido (o eso parece). Se empezó a abusar del Photoshop, pero la mayoría salva la prueba dignamente.

Uruguay es uno de los países con mejor venta de figuritas per cápita en cada mundial

5. España 1982

El salto a la década de 1980 le hizo muy bien a las obras de Panini: este álbum es más colorido, más vibrante y más atrevido en sus diseños que sus sobrios antecesores. Esta fue la edición del torneo que expandió la competencia de 16 a 24 equipos, lo que hizo que se eliminaran algunos de los segmentos que incluían las primeras ediciones del álbum oficial, y acarreó una de las peores decisiones de la firma italiana, la de asignar a algunas selecciones una sola carilla, embutiendo en cada figurita a dos jugadores, algo que solo dejaría de hacer en 2010. Si abrías el álbum y veías que a tu selección le había tocado tal tratamiento, ya sabías que estaba condenada a quedar afuera en fase de grupos, y que le había caído la etiqueta “va de paseo”. Por suerte, Uruguay nunca padeció tal ignominia. Se agrega una muy bella presentación de sedes, cada una representada por una figurita que adapta un poster de cada ciudad. Pero, a pesar del salto, todavía se siente como un trabajo en proceso, que sería perfeccionado en los años siguientes.

4. Alemania Occidental 1974

Sobre la base de lo edificado en el álbum anterior (México 70'), Panini se animó un poco más. Hay un repaso histórico del torneo algo más escueto que en su antecesor, pero se agrega mucha información sobre el origen del torneo y sobre los estadios. También se agrega en los 16 equipos el repaso por las Eliminatorias (que se mantiene hasta hoy) y los partidos disputados desde el mundial anterior hasta el inicio de este torneo, en una época en la que las selecciones jugaban mucho menos que hoy. Cada selección, además, está representada por una caricatura. La de Uruguay es un gauchito que parece que tiene encima unos gramitos de la que tomaba Maradona. Un elemento curioso es que al final del álbum, además de los 16 clasificados, se incluye un segmento de “los grandes que quedaron afuera” con cuatro jugadores y el escudo de la federación para cada uno. Ahora, un elemento más discutible es el de incluir figuritas para entrenadores y presidentes de las federaciones. Imagínese abrir un sobre del álbum de Qatar esperando a Messi, a Suárez, a Cristiano Ronaldo o a su footballer de preferencia, y encontrarse con un sticker de Gianni Infantino o de Ignacio Alonso. ¿Cómo se lo explica a su hijo? Eso hicieron en esta edición, con algunas selecciones teniendo ese dudoso honor, además del presidente de la FIFA de ese momento, el inglés Stanley Rous. Un gran paso adelante con respecto al álbum inicial aunque todavía sin el impacto visual definitivo como para llegar a la cima del ranking.

3. México 1986

La portada del álbum de 1986

El mundial del mundo unido por un balón tuvo a uno de los mejores álbumes de la historia. Un diseño que exuda ochentosidad, con colores pastel, diagonales, y figuras geométricas (solo mancillado por una tapa que no está a la altura), un repaso por los afiches históricos de la Copa del Mundo y una coqueta presentación de las selecciones, que se asienta cómodamente entre lo elegante y lo recargado en exceso. La selección uruguaya tiene en este álbum una de sus mejores sesiones fotográficas, con la excepción de Carlos “Patito” Aguilera, que parece haber sido retratado en un club nocturno más que en una cancha de fútbol.

2. Rusia 2018

Aunque ahora Rusia esté en la lista negra de Occidente, la verdad es que el álbum de su mundial es el más bello de los últimos tiempos. Una tapa hermosa con un diseño grabado, las figuritas brillantes tienen un tono dorado majestuoso, el diseño de las páginas de cada equipo está equilibrado entre lo festivo y lo sobrio, el uso del Photoshop es más discreto (salvo por el pobre Diego Rolan) y el diseño de las figuritas es redondo, incorporando datos como la fecha de debut en la selección de cada player. A eso se suman algunas incorporaciones bienvenidas: una página repasa los festejos y la fecha de cada clasificación, y se produce el bienvenido regreso después de cuatro décadas del segmento de historia del torneo, con las figuritas de los campeones y de algunos hombres récord de la Copa del Mundo. Lo mejor de Panini en el siglo xxi, y a pocos centímetros de encabezar esta lista.

1. Italia 1990

La portada del álbum de 1990

Puede que no haya sido el mundial en que mejor se jugó (de hecho, tiene el récord de ser el de peor promedio de goles y uno de los que tuvo más expulsiones), pero la superioridad estética de Italia 90 es insuperable. Un torneo emotivo y dramático, que tuvo además la canción más memorable de la historia de la Copa del Mundo, muestra ya desde la tapa del álbum oficial una combinación de modernidad y tradición sublime. Una portada ilustrada magnífica abre las puertas a un interior colorido y vibrante pero que no apabulla. En el álbum con más mullets de la historia, la disposición de los jugadores es algo caótica aunque la cantidad de información se simplificó y eso le viene muy bien. Una serie de figuritas de Ciao, la mascota del torneo le permite sumar puntos extras, a una edición que adopta la forma que el álbum tiene hoy.

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