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La canción de Italia 90 se mantiene, tres décadas después, invicta en el podio de los mejores temas del Mundial

Un'estate italiana sigue siendo elegida como la mejor canción de los mundiales, ¿qué tiene que la hace tan especial?

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04 de junio de 2018 a las 05:00

Van pasando los años, jugadores y también dirigentes. Pero lo que no pasa es el reinado no oficial de Un' estate italiana como la mejor canción de los mundiales. Algo tiene ese tema que hace que por más que vengan las estrellas pop más encumbradas o de que se intente una y otra vez con los ritmos de moda, la opinión global siga siendo que la interpretación de Edoardo Bennato y Gianna Nannini es insuperable.

Veintiocho años después, el verano italiano bajo cuyo cielo se persigue un gol parece no despegarse de la memoria colectiva y del corazón de los futboleros. Escucharla sigue poniendo la piel de gallina. Cada comentario en YouTube de la canción es una variante de "la mejor canción de los mundiales de la historia" ¿Por qué logró perdurar tanto?

Es innegable que la nostalgia juega su papel. Aunque a nivel de cancha no fue un torneo particularmente memorable, sí fue uno que dejó grabadas imágenes inmortales en varios puntos del planeta, y que para los que hoy son adultos y ya veteranos sigue siendo un mojón en su infancia y juventud.

Para los uruguayos fue el último mundial en 12 años. También fue la última victoria en ese torneo en dos décadas. Para toda una generación, Italia 90 y México 86 fueron las únicas imágenes de la selección en la Copa del Mundo; para los argentinos fue el Mundial en el que le ganaron a Brasil y lo dejaron afuera; en el que Maradona jugó a pesar de estar lesionado, en el que clasificaron dos rondas definiendo por penales; para los alemanes fue su tercer título y el festejo previo a la reunificación política; para los ingleses fue la última visita a las semifinales y, también, les dejó postales como la de Paul Gascoigne llorando al darse cuenta de que no iba a poder jugar una eventual final. No fue un torneo elegante, pero fue un torneo emotivo y trágico.

Noches mágicas siguiendo un gol

Gonzalo Moreira, fundador de la productora de audio La Mayor, integrante de la mítica Rumbo, responsable de varios de las canciones publicitarias más pegadizas de la tanda nacional, explicó el suceso de Un' estate italiana así: "Para mí la canción del 90 es el himno de los mundiales. No es la mejor, sí la más memorable, y la clave está en su melodía y en que no se puede encasillar en un estilo único. Eso es algo de los italianos, que son muy melódicos, como ejemplos tienen el festival de San Remo y todos sus cantantes melódicos. La de este tema es pegadiza y épica. Es una melodía simple y amorosa, es una canción de amor, pero al fútbol".

La escritora y conductora del programa televisivo Vespertinas, Valeria Tanco, habla de emoción. "En ese momento yo tenía 15 años, y me acuerdo de que después del Mundial la estudiamos en la clase de italiano del liceo y eso te la deja más pegada. Además, a mí me fascinan las ceremonias inaugurales, y la de Italia 90 fue increíble, con un desfile de moda de marcas italianas en el estadio".

Diego Zas, conductor de Fácil desviarse en Del Sol FM, también la pone en el primer puesto de sus predilectas porque tiene un carácter diferente. "La de México 86 es casi un jingle publicitario, las de después son pop lavado, sin localismos; son nada más una mezcla de culturas que juegan el mundial y siguen la moda, como la de Ricky Martin que se hizo en el boom del pop latino y apenas tiene un par de palabras en francés", comentó en referencia a La copa de la vida, el tema de Francia 1998. Aunque para Uruguay no fue un mundial de los mejores a nivel de resultados, sí resultó el que más marcó a su generación.
El toque mágico de Giorgio Moroder pudo haber tenido algo de culpa en el hecho de que Un' estate italiana sea un hit. El productor italiano, además de ser uno de los artistas fundamentales de la música disco y la electrónica, es el autor de múltiples hits de la música pop, como What a feeling, las canciones de la película Scarface, y aportes musicales a las carreras de David Bowie, Daft Punk y Donna Summer.
Moroder compuso la música y su colega Tom Whitlock hizo la letra, en inglés, con el título To be number one. Pero el italiano no estaba conforme y les pidió a los roqueros Bennato y Nannini, estrellas de ese momento, que compusieran una letra en italiano, la que acabó siendo la versión más recordada del tema y que la distingue de las canciones que mezclan idiomas y ritmos más recientes.

Zas explicó que "la canción rescata el espíritu del rock mid-tempo melódico de los italianos, que solo hacen ellos. Es una canción 100% local en ese sentido, y es excelente". Viendo como los mundiales desde Francia 1998 en adelante recurrieron a sonidos internacionales y pop de moda, ese argumento resulta válido.

A Hugo Díaz, guitarrista de Trotsky Vengarán, la canción no le gustaba en su juventud. Pero con el tiempo se fue dando cuenta de que tenía un "estribillo insuperable" y que representa lo mejor del pop italiano. "Es esa música de festival europeo que se veía en la tele o en la radio. Lo que escuchaban mis padres, como Romina Power, Al Bano, Domenico Modugno. Es un género en sí mismo", apuntó.

Tanco concluyó que Un' estate italiana "pega en una fibra terraja pero linda, porque es ese pop italiano, tipo Eros Ramazzoti. Aunque es una canción superior a las que vinieron después. Ahora son cantadas por estrellas y eso las arruina, las de ahora son todas iguales, vamos de mal en peor, aquella pegó".
En ese sentido, pone como comparación Waka Waka, la canción cantada por Shakira que funcionó como tema oficial del Mundial de Sudáfrica 2010. Le parece una buena canción, pero no puede dejar de asociarla con su cantante, no con el torneo. "No me acuerdo ni quién canta la de Italia, pero los italianos saben de fútbol y saben emocionar, y con la canción lo logran", añadió.

Esa cualidad de canción genuina y autóctona también fue destacada por Díaz. "No encuentro ninguna que la equipare porque hoy la hacen artistas cuya música no entiendo. La de 2010 me gustó, así como Wavin' Flag, que no era la oficial pero era una buena canción, pero al dejárselas a artistas del momento y que no tienen vínculo con el país del mundial, es como tercerizarlas, no hay conexión", dijo. Para el músico –que no asocia Un'estate italiana con el desempeño de Uruguay en ese torneo ("fue un desastre")– el valor radica en que "es una canción pop, con una estructura reconocible y que no es un 'punchi-punchi' bailable".

"Hay otros temas del mundial que son muy buenos, como el que sacó ahora Natalia Oreiro. Es bueno, pero no va a quedar grabado, como había pasado con el Waka Waka. La del 90 es música de mundial, es la mezcla. Pero no necesariamente es la mejor. Es como La Marsellesa, que es un himno memorable y pegadizo, y para algunos puede ser el más lindo", concluyó Moreira.

Con cada mundial Un' estate italiana vuelve. Publicidades y videos futboleros la retoman de forma constante. Fue un verano de hace 28 años, pero parece que fue un verano eterno.

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