La noche del domingo Hezbolá, el grupo miliciano chiita en Líbano respaldado por Irán, disparó misiles contra la ciudad israelí de Haifa.
Israel respondió con una amplio ataque aéreo. Los objetivos fueron el bastión de Hezbolá en los suburbios en el sur de Beirut así como las zonas cercanas al aeropuerto.
Hasta el momento, la respuesta israelí contra Beirut y el sur de Líbano ha dejado al menos 31 muertos y 149 heridos, según el Ministerio de Salud libanés.
El jefe del Estado Mayor de las Fuerzas de Defensa de Israel, Eyal Zamir, confirmó que sus militares lanzaron lo que llamó una "campaña de ofensiva" contra Hezbolá en Líbano que es probable que dure varios días.
"No estamos sólo a la defensiva, ahora vamos a la ofensiva", expresó Zamir y añadió: "Necesitamos prepararnos para varios días de combate".
Israel advirtió a la población de más de 50 aldeas en el sur de Líbano que evacuaran, con sus ataque concentrados allí también.
Los ataques de Israel han dejado al menos 31 muertos.
Hezbolá ya no es la fuerza que solía ser después de ser golpeada por Israel en la guerra de hace 18 meses.
No obstante, debido a sus fuertes vínculos ideológicos, religiosos y financieros con Irán, era casi inevitable que el grupo no estuviera arrastrado a un conflicto en el que casi todo país en Medio Oriente está involucrado.
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