Tiene al mejor preparador físico del fútbol uruguayo (Marcelo Tulbovitz) votado por un centenar de periodistas en Fútbolx100, y prefirió llevar a Rodrigo Amaral a entrenar fuera del plantel. Tiene al equipo campeón para que lo cobije, y decidió separarlo del grupo. Tiene al mejor técnico (Martín Lasarte), distinguido en la misma encuesta de El Observador, y no le consultó. Si la apuesta pasa por lograr el mejor precio de un jugador en el Mundial sub 20 de Corea del Sur –incluso cuando la decisión puede ser polémica, pero comprensible ante la necesidad de la institución por sus apremios económicos– le hubiera preguntado al técnico Fabián Coito, que es el que va a dirigir al combinado en el torneo que empieza en mayo. Sin embargo, nada de eso sucedió. Asesorado futbolísticamente por el empresario Daniel Fonseca, que piensa en su negocio por encima de un club, el presidente José Luis Rodríguez tomó decisiones inoportunas que le quitaron la paz a Nacional y generaron tensiones en un entorno que disfrutaba la calma.
El Puma, el Tigre y el fútbol
La polémica decisión del presidente le quitó la paz a Nacional; ¿y si Lasarte le dice a Rodríguez que así no sigue?