Fruto muchas veces del ego o el narcisismo, los libros autobiográficos y más aún las llamadas memorias, suelen ser textos aburridos cuando no insoportables. Las excepciones se producen cuando quien firma es un personaje muy relevante (Henry Kissinger, por ejemplo) o cuando están escritos por verdaderos maestros de la pluma como Gabriel García Márquez (Vivir para contarla) o Pablo Neruda (Confieso que he vivido).
Fernando Marías no es ni lo uno ni lo otro y por eso el mérito de su último trabajo, La isla del padre es, si se quiere, doble. El libro del sello Seix Barral, tiene además la singularidad de salirse de lo que los cánones del género establecen, porque en realidad se trata de una biografía doble: la del autor y la de su padre, un hombre cualquiera.
Más sorprendente aún resulta el hecho de que, a medida que el lector se sumerge en las páginas, comienza a revelarse el verdadero tema del libro, que es la difícil pero emocionante relación entre un padre y un hijo, separados por las vueltas del destino en más de una ocasión y por el miedo mutuo que se generó a raíz del escaso contacto.
El texto de Marías es un homenaje a su progenitor fallecido en 2013, pero también un reflexivo proceso de duelo en clave literaria que tiene la virtud de ser tremendamente honesto, ya que describe cada alegría pero también cada derrota de los protagonistas a lo largo del camino.
La condición de marinero del padre marca todo el texto, que refleja las consecuencias de una ausencia forzada y dolorosa para ambas partes sostenida durante décadas. Marías no se demora en poner toda la carne en el asador y marca de entrada la cancha cuando rememora el primer encuentro entre las partes y la pregunta brutal del niño a la madre en el quicio de la puerta: ¿quién es ese hombre?
El libro es la respuesta a esa pregunta, pero también es un retrato vívido de una época marcada primero por la guerra civil española y luego por el franquismo. Marías, hay que decirlo de una vez, escribe muy bien y sabe dosificar con maestría cada énfasis para lograr que el lector este siempre pendido del relato.
Las digresiones y las pequeñas anécdotas que se suceden resultan todas acertadas. El diario de viajes de su padre, por ejemplo, le permite a Marías hacer ficción sin que al lector le resulte falso ningún detalle, aunque halla espacios en blanco que el autor llena con suposiciones sobre lo que realmente pasó un día concreto en tal o cual puerto exótico.
Del mar surgen páginas muy bellas que refieren a la
literatura de Joseph Conrad y también a las novelas de aventuras que ocuparon la etapa infantil del hijo. De la tierra, las primeras películas que ven unos ojos asombrados con ganas de soñar o el fin de semana inolvidable con el padre para ver un western.
Las anécdotas muchas veces tienen un proceso de construcción atípico. Marías cuenta primero los hechos desde su perspectiva, luego desde lo que observaba del comportamiento o las palabras de su padre ese día ya lejano y por último reflexiona sobre todo el asunto desde la madurez del presente.
Esto se debe a que el libro alterna los tiempos narrativos de forma magistral. El autor, que está escribiendo el libro en la casa familiar de Bilbao, relata un episodio del pasado, pero se interrumpe, se levanta y va hasta la biblioteca o a la cocina y toma un objeto que refiere a lo que está contando, lo sopesa y sigue luego la narración a la luz de ese hallazgo o esa sensación que lo embarga al estar tocando, primero con sus manos y luego con palabras, la historia verdadera de su vida.
Nacido del dolor pero luminoso de principio a fin, Fernando Marías ha escrito este libro con el corazón en la mano. Y se nota. Y se agradece.
Fernando Marías en Uruguay
En el marco de la Semana Negra en Uruguay, Fernando Marías dará una charla este lunes a las 18 horas en el auditorio del Centro Cultural de España (Rincón 629). Titulado "Esta noche moriré, confesiones sobre la corporación", se trata de un monólogo teatral desde la experiencia de situaciones extremas. La Semana Negra es un festival de literatura policial que integra también otras actividades culturales, que se celebrará en dos localidades, Montevideo (desde ayer hasta el 14 de agosto) y San José (del 10 al 12 de setiembre).