Un teniente general del Cuerpo de Marines, con experiencia de combate urbano en Irak y en operaciones especiales contra el grupo terrorista ISIS, asesora a Israel en la preparación del anunciado ataque terrestre contra Hamás en la Franja de Gaza.
Se trata del teniente general James Glynn, definido como un experto en guerra urbana como la que el ministerio de Defensa israelí planea dar contra los combatientes de los grupos fundamentalistas islámicos palestinos.
La llegada del experto es parte de la anunciada ayuda a Israel prometida durante la visita del presidente Joe Biden a Tel Aviv la semana pasada.
El Pentágono desplazó dos portaviones al Mediterráneo oriental y suministró sistemas antiaéreos sofisticados, en el marco de los preparativos de una operación terrestre a gran escala en Gaza.
El teniente general James Glynn, del Cuerpo de Marines, encabeza la asistencia militar estadounidense, confirmó a la agencia de noticias AP un funcionario bajo condición de anonimato.
Previamente, Glynn ayudó a dirigir operaciones especiales contra los terroristas del Estado Islámico y sirvió en la ciudad de Faluya, Irak, donde se libraron intensos combates urbanos.
Glynn también brindará asesoría sobre cómo mitigar las muertes de civiles en la lucha urbana, agregó la fuente a AP, puntualizando que los asesores estadounidenses no participarán en los combates.
El portavoz del Consejo de Seguridad Nacional, John Kirby, aseguró este lunes que Glynn y los demás militares enviados al país hebreo “tienen una experiencia que es apropiada para el tipo de operaciones que Israel está llevando a cabo”.
En cuanto al envío de equipos bélicos, el Pentágono intenta con ello impedir que el conflicto entre Israel y Hamás se transforme en una guerra más extendida, al tiempo que busca proteger a su propio personal.
Israel está preparando una operación terrestre a gran escala en la Franja de Gaza, donde los combatientes de Hamás cavaron durante años una red de túneles para establecer trampas en los densos conjuntos urbanos del norte del enclave palestino.
Glynn, un marine graduado en Harvard especializado en terrorismo en los años ‘90 del siglo pasado, fue condecorado en múltiples ocasiones y conoce con exactitud cómo funciona la lógica militar de las organizaciones fundamentalistas que operan en Medio Oriente.
El militar trabaja junto al ministro de Defensa israelí, Yoav Gallant, y sus instrucciones son claras y específicas: no participará en el desembarco y aportará su experiencia directa por sus combates contra ISIS en Irak.
Más de 1,5 millones de palestinos de Gaza, más de la mitad de su población, abandonaron ya sus hogares y marcharon al sur de este enclave para salvar sus vidas de los continuos bombardeos.
La ciudad se encuentra virtualmente en ruinas y sin abastecimientos vitales, como agua, electricidad, combustibles, medicinas y alimentos, y al borde una catástrofe humanitaria, según previene la ONU.
El presidente israelí Isaac Herzog culpabilizó a la totalidad de la población palestina como “cómplice” del ataque de Hamás del 7 de octubre, que dejó 1.400 israelíes muertos y dos centenares de rehenes, y este es el criterio que parece primar en la retaliación.
Pero además de solidarizarse con Israel, Biden pidió a Netanyahu que fuera muy prudente en el ataque terrestre, que dejará miles de víctimas, además del escollo de una guerra urbana contra combatientes de Hamás que conocen a la perfección el territorio y sus refugios.
Militares estadounidenses previnieron que ese ataque podría convertirse en un “baño de sangre” con miles de víctimas entre civiles y los propios atacantes.
(Con información de agencias)