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Fefo Bouvier, el astrofotógrafo uruguayo que encanta a la NASA

Fefo Bouvier logró que cuatro imágenes fueran distinguidas por la agencia aeroespacial; ahora investiga los mejores lugares del país para retratar la Vía Láctea

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28 de julio de 2022 a las 05:02

La inmensidad, la paz y las estrellas. Esas son algunas de las cosas que siente y contempla Federico Bouvier, el astrofotógrafo más reconocido de Uruguay, que en la última década ha sido reconocido por la NASA por sus impactantes fotografías.

Fefo, como se lo conoce en el mundo astrofotográfico, conoció esta actividad cuando era pequeño. El puntapié inicial fue haber encontrado una colección de binoculares e instrumentos ópticos en el altillo de la casa de su abuela. El ahora fotógrafo de 31 años ya tenía algún interés por la astronomía, pero esos dispositivos le generaron “una chispa tremenda” para empezar a estudiarla de manera más seria.

Empezó a leer y a nutrirse sobre el tema de forma autodidacta, recuerda en diálogo con Cromo. De tanto leer, decidió empezar a escribir un blog cuando tenía 15 años. “Es la mejor forma de aprender”, asegura.

Cuando su hermana se compró una cámara, pensó que podía empezar a sacar fotos astronómicas. Al principio las que más le interesaba capturar eran las de las conjunciones planetarias, un fenómeno que ocurre cuando dos o más planetas aparentan estar cerca uno del otro en el cielo vistos desde la Tierra. Así continuó un camino que lo ha catapultado a la fama de la astrofotografía nacional y mundial.

Su éxito en la NASA

Bouvier ha emprendido numerosas expediciones en Uruguay para fotografiar el cielo. Muchas de esas imágenes fueron enviadas a una división de la NASA, que todos los días publica la imagen astronómica del día (Astronomy Picture of the Day) junto a una breve descripción.

Desde 2013, cuatro imágenes suyas fueron distinguidas por este organismo de la agencia aeroespacial estadounidense, que almacena la colección más grande de astrofotografías en internet. Él resume esta distinción como “un campañón”.

La más reciente se titula Rayos crepusculares de un eclipse solar y muestra los rastros de un eclipse al fondo de dos islas en Colonia del Sacramento. Sin embargo, su preferida es la captura de la lluvia de meteoros Gemínidas, registrada en un campo de Risso, en el departamento de Soriano.

Estas nominaciones popularizaron su nombre. Tanto fue así que decidió impulsar un proyecto llamado Mirá las Estrellas, que busca “explorar, documentar y difundir los mejores lugares naturales (y de acceso público) de Uruguay para la —casi olvidada— práctica de la observación de las estrellas”. La iniciativa también es un esfuerzo de concientización sobre la necesidad de mantener estos sitios libres de contaminación lumínica. Por eso elige lugares que estén calificados en “≤ 4 en la escala de cielo oscuro de Bortle”, una escala que mide la calidad del cielo nocturno según la cantidad de luz contaminante presente.

La actividad, que ganó un fondo concursable del Ministerio de Educación y Cultura, cuenta también con el aval del Ministerio de Turismo. De a poco, se está transformando en “la mayor base de datos de los lugares más lindos” para fotografiar la Vía Láctea en Uruguay.

 Elegir todos esos sitios implica un esfuerzo de parte de Bouvier, quien visita esos puntos y los describe en un blog que posee en la misma web del proyecto. La característica central de estos sitios es que “sean seguros para pasar la noche” y accesibles para todos: “que si uno quiere ir pueda llegar sin problemas”, explica.

 ¿Cuáles son estos lugares? Uno es el Cerro de la Buena Vista, ubicado en la barra de Valizas; el Cerro Catedral, donde se puede visitar el punto más alto de Uruguay a 514 metros de altura; Parque del Salto del Penitente y el Valle Hilo de la Vida en Lavalleja, y las Sierras de Mahoma, un mar de piedras de 20 kilómetros cuadrados en San José.

El impacto psicológico de mirar el cielo

Mirar las estrellas tiene un impacto positivo en la salud. De hecho, el astrofotógrafo cita en su web un estudio científico divulgado por la Asociación Americana de Psicología que dice que mirar el cielo nocturno induce el sentimiento de humildad y provoca asombro. La investigación “explica que la humildad sirve a una función social vital, porque disminuye el énfasis en el yo individual, y puede animar a la gente a renunciar al interés propio para mejorar el bienestar de los demás y del mundo en general”.

En particular, el hecho de  observar el cielo hizo que Bouvier desarrollara la paciencia. Le implicó aprender sobre lo que veía en el cielo y no entendía. También desarrolló “mucha disciplina” para entender todos los fenómenos cuando elevaba la mirada.

Con el paso del tiempo, y la evolución de su profesión, empezó a sentir serenidad, una sensación muy deseada por la sociedad contemporánea, pero que pocos logran encontrar. Para él significa conectar “con el más allá”. Y ese más allá es más atractivo de lo que parece, y se da porque el cielo nocturno es mucho “más vivo” de lo que puede parecer. Una persona sin demasiados conocimientos que rara vez mire al cielo puede pensar que es algo sin interés y que está quieto ahí arriba. Bouvier se encarga de contradecirlo.

“Si uno no está acostumbrado a mirar el cielo, se imagina que es algo estático (…) Cuanto más tiempo pasás afuera más te das cuenta de que en realidad es algo vivo y hay movimiento: hay estrellas fugaces, los planetas se mueven, no es que están fijos en una posición. Son cambios notorios”, dice.

Y esa danza entre la Luna, las estrellas y los planetas empieza a dar una noción nueva de la inmensidad y hasta del paso del tiempo. “La cabeza se amplía”, resume.

Instagram, su mejor aliado

La red social fotográfica le abrió puertas. Hoy cuenta con casi 30 mil seguidores que no paran de apretar el botón con forma de corazón para agradecer su trabajo. Algunos lo verbalizan: “Qué precioso trabajo hacés”; “Mi sueño es ver alguna vez un cielo así: lleno de estrellas “; “Bellísimo es poco. Gracias por compartir”. Esos son algunos de los cientos de comentarios que recibe por cada imagen.

Bouvier, que pronto hará una exposición fotográfica en el planetario, cree que este agradecimiento obedece a que el 80% de las personas vive en entornos urbanos que están afectados por la contaminación lumínica que impiden observar el cielo nocturno. “Y con una foto la gente se acerca al cielo”, afirma.

Además de Instagram y de Miralasestrellas.com, Bouvier sueña con profundizar el vínculo entre las personas y la astrofotografía. Por eso, piensa más adelante hacer documentales audiovisuales que ayuden a promocionar más esta actividad.

¿Qué es necesario tener en cuenta para ver el cielo?

El fotógrafo uruguayo recomienda hacer expediciones acompañado. Este tipo de lugares pueden intimidar si se está solo. “Los sentidos se profundizan —asegura—. Se está más en alerta, se escuchan muchos sonidos. Que una persona esté al lado tuyo cambia toda la experiencia.

Un consejo obvio es ir cuando no esté nublado o  el porcentaje de nubosidad sea bajo. Uno no tan obvio es prestar atención a las fases lunares. Si hay Luna llena, las estrellas se opacan por el brillo y se genera una contaminación lumínica natural. 

¿Cuánto tiempo debe pasarse frente a la cámara? Depende del fenómeno que se quiera registrar. Bouvier habla más de días de expedición que de horas frente a la cámara, aunque confiesa que ha pasado varias horas de madrugada mirando las estrellas. Y en cada jornada de trabajo, ha pasado toda la noche. 
Por supuesto que ir en verano puede ser más alentador que ir en invierno. En cualquier caso, es recomendable llevar suficiente abrigo.

Las fotos premiados

La ocultación de Venus premiada el 19/9/2013

La ocultación de Venus.

“En esta atractiva escena desde el planeta Tierra, la Luna brilla a través de los cielos nublados después de la puesta del Sol en la tarde del 8 de setiembre. A pesar de la penumbra de la tarde, una larga exposición de la cámara todavía registra una vista colorida y detallada de la línea costera y el horizonte oeste mirando hacia la isla San Gabriel de Colonia del Sacramento, Uruguay”, escribió Jerry Bonnell, uno de los encargados de administrar el sitio.

Eclipse solar sobre Buenos Aires premiada el 20/2/18

Eclipse solar sobre Buenos Aires.

 “¿Qué le pasó a la parte superior del Sol? La semana pasada, partes del hemisferio sur de la Tierra disfrutaron de un eclipse solar parcial, cuando la Luna bloquea parte del Sol. La imagen destacada fue tomada hacia el final del eclipse desde la costa de Uruguay con vista a Buenos Aires, en Argentina. La isla Farallón, adornada con faros, aparece en primer plano y se ve un avión justo a la izquierda del Sol”, dice la descripción de la NASA. 

Gemínidas del Sur premiada el 16/12/21

Gemínidas del Sur

“Las luciérnagas parpadean en un campo iluminado por la Luna en esta escena tomada la noche del 13 al 14 de diciembre desde el sur de Uruguay. En esa noche, los meteoros cayeron en los cielos parcialmente nublados durante la lluvia anual de meteoros Gemínidas. Los fotogramas grabados durante un período de 1,5 horas se alinean en la imagen realizada con la cámara orientada hacia el sur (…) Mientras la Tierra barre el rastro de polvo del misterioso asteroide 3200 Phaethon, los granos de polvo que crean la lluvia de meteoros Gemínidas se están moviendo a lo largo de pistas paralelas. Entran en la atmósfera de la Tierra viajando a unos 22 kilómetros por segundo”, dice la NASA.

Rayos crepusculares de un eclipse solar premiada el 30/5/22

Rayos crepusculares de un eclipse solar

“¿Qué está pasando detrás de esa isla? Cosas tanto esperadas como inesperadas. Se esperaba, quizá, que los rayos de luz representados, llamados rayos crepusculares , se originen en el Sol. Sin embargo, inesperadamente, el Sol estaba siendo parcialmente eclipsado por la Luna en ese momento, a fines del mes pasado. Se esperaba que los rayos del Sol brillaran a través de los espacios en las nubes debajo del horizonte. Sin embargo, inesperadamente, los rayos crepusculares fueron bastante rojos, probablemente como resultado de una gran cantidad de aerosoles en la atmósfera de la Tierra, que dispersaron gran parte de la luz azul. Se aguardaba, con esperanza, una escena memorable protagonizada por la Luna y el Sol superpuestos. Desafortunadamente, desde este lugar, en Uruguay, mirando hacia Argentina, las nubes oscurecieron el eclipse. Sin embargo, cuando ya empacaba para irse a casa, la belleza de los brillantes rayos crepusculares rojos surgió, de manera bastante inesperada. Ah, y esa isla en el horizonte, en realidad son dos islas”, dice la NASA.

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