3 de mayo de 2014 13:02 hs

Extrovertido. De muy buen humor. Vistiendo traje de color rosado, camisa blanca y corbata negra, Fito Páez comenzó el show en el Teatro de Verano pasada la hora 21 hora del miércoles. La visita del músico argentino, oriundo de la ciudad de Rosario, provincia de Santa Fe, se llevó a cabo en el marco de la presentación de su último trabajo denominado Yo te amo. El público, en su mayoría integrado por mujeres que coparon el Ramón Collazo, tímidamente corearon las canciones nuevas.

“Me gusta hacer los temas viejos y también los nuevos”, dijo Fito tras la canción Yo te amo, provocando algunas risas entre los concurrentes. “Estoy cansado de ver nucas cómo se van”, agregó, haciendo referencia a su vida amorosa.

Tras cantar cerca de ocho canciones de su reciente álbum, que incluyeron temas como Perdón o la conmovedora Rosita Pazos –que trata sobre la situación de un excombatiente en la guerra de Malvinas, que vuelve a los brazos de su mujer–, Páez hizo lo que la gente esperaba.

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Fue entonces que entonó canciones clásicas que conmovieron a varios treintañeros en su adolescencia. El tema 11 y 6 fue el primero. Todo el público cantó al unísono la tradicional canción del disco Giros, editado en 1985.

Desde el domingo 11 de agosto del año pasado, cuando presentó Solo al piano en el auditorio Adela Reta, Páez no viajaba a Uruguay.

“Vamos Montevideo, sáquense la modorra”, expresó con tono distendido, sentado frente a su piano y cantó Al lado del camino, del álbum Abre.

De allí en más, y con el primer cambio de look de la noche, que incluyó una chaqueta con lentejuelas multicolores y pantalón de cuero, no paró de rockear. Se calzó la guitarra y giró por todo el escenario. Fiel a su estilo, agitó sus manos y movió su pelo enrulado a cada momento. La gente, copada. Las mujeres, enamoradas.

La canción Cadáver exquisito volvió a transmitir en las personas varios recuerdos. El público acompañó a coro sin improvisar ningún tramo de la canción. La sabía de memoria.

Invitados de lujo

Sorpresa y admiración. Esa fue la sensación del público al ver con sorpresa a Hugo Fattoruso sentado en el piano que ocupó Páez, para cantar el tema Giros del álbum que llevó el mismo nombre. Más adelante, y dejando el trono a Páez, fue que el Fatto, acompañado de un acordeón, quien comenzó a entenderse con Fito e improvisaron durante unos minutos. Un deleite en medio del
show que dejó atónitos a los presentes.

También fue invitada Julieta Rada, que con su particular voz cantó el tema El amor después del amor, tema que significó el punto más alto de la cálida noche otoñal.

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