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El director de la Policía Nacional, Mario Layera, afirmó este lunes que el Ministerio del Interior estudia la normativa para dar "órdenes claras" que prohíban que los funcionarios policiales porten armas mientras se desempeñan en otros trabajos del sector privado. 

"Estamos estudiando la normativa a los efectos de dar órdenes claras de que los policías que cumplen actividad privada no estén armados", afirmó Layera en la presentación de las nuevas autoridades de la Zona IV de Montevideo, que fueron relevadas luego de un escándalo de corrupción. 

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El anuncio del Ministerio del Interior ocurre días después de la muerte del agente Rogelio Souza, que fue asesinado el pasado miércoles por un grupo de delincuentes que lo asaltaron mientras manejaba un camión de reparto de bebidas. El episodio se produjo en la intersección de Camino Capitán Tula y Rafael, donde un delincuente intentó rapiñarlo. El policía, que cumplía tareas particulares como repartidor, estaba armado e intercambió disparos con los delincuentes, que en total eran tres. 

Layera aseguró que el multiempleo policial "se ha debatido muchísimo" en los últimos años y que por eso se decidió limitar los guardias del servicio 222, que no pueden ser contratados por privados. "La administración y el gobierno decidieron en su momento que el multiempleo va en perjuicio del policía. En su descanso, no se le puede prohibir que tenga actividades privadas", afirmó el director. 

Carlos Pazos

"No compartimos esa actividad, pero entendemos la situación", agregó, aunque apuntó que no es un problema de la Policía sino de "casos de policías". 

Horas después de la muerte de Rogelio Souza el sindicato policial reclamó que se vuelva a habilitar el servicio 222. La presidenta del sindicato policial de Montevideo, Patricia Rodriguez, dijo a El Observador que la mayoría de los policías tienen más de un empleo, y casi siempre es para realizar tareas como guardias de seguridad, a pesar de que eso está expresamente prohibido. Esa prohibición, según la dirigente gremial, pone en riesgo la vida de los efectivos, ya que estos, para evitar ser descubiertos, no usan su uniforme (lo que podría disuadir a algunos delincuentes), ni tampoco chalecos antibalas.

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