6 de enero 2020 - 19:32hs

Durante cuatro años el gobierno de Nicolás Maduro decidió obviar por completo la existencia de la Asamblea Nacional electa en diciembre de 2015, que fueron los últimos comicios reconocidos por las partes en el largo, intenso e impredecible conflicto venezolano.

De hecho, convocó con escaso apego a la ley a una Asamblea Constituyente —una más porque de lo que se trata es de reconstituirse cada dos por tres, según vayan las cosas— para suplantar a aquel parlamento en el que la oposición obtuvo 112 de los 167 puestos.

Sin embargo, este domingo 5 de enero cuando estaba prevista la sesión en la que por ley debería elegirse la directiva de la Asamblea Nacional, el gobierno venezolano y sus operadores políticos, con el uso de la fuerza que desplegó la Guardia Nacional y la Policía Nacional Bolivariana, impuso en la presidencia al diputado Luis Parra sin cumplir las mínimas formalidades, como es la existencia obligante de un quorum para la instalación efectiva de la Asamblea.

Más noticias
YURI CORTEZ / AFP

Los hechos reflejados con profusión en la prensa internacional provocaron efectos internos y externos inmediatos.

La reacción de la oposición, una vez impedido su acceso a la sede de la Asamblea, fue proceder a su instalación en otro lugar —la sede del emblemático diario El Nacional, fundado en 1943 por el escritor Miguel Otero Silva, conocido también, vaya paradoja, por su filiación a las ideas de izquierda— siguiendo lo dispuesto en Ley Orgánica de Seguridad y Defensa y el Reglamento Interior y de Debates (RIDD) de la AN, como lo señala el portal Prodavinci

Juan Guaidó fue reelecto como presidente de la AN con el respaldo de los 100 diputados presentes, que constituyen casi el 60% del total de miembros del Parlamento.

Guaidó asumió el cargo el pasado 5 de enero y días después la presidencia interina de Venezuela, que rápidamente sumó el respaldo de medio centenar de países y puso en jaque la continuidad del gobierno de Nicolás Maduro.

La argumentación para dar ese paso, el de asumir la presidencia interina, se sostenía sobre el desconocimiento de la elección del 20 de mayo de 2018 en la cual Maduro fue reelecto en el cargo.

Una buena parte de la comunidad internacional, organismos internacionales y la propia Asamblea Nacional no reconocieron aquellos comicios por evidentes irregularidades y con los principales líderes opositores inhabilitados para participar y, por tanto, sí para el 10 de enero del año siguiente (2019), momento de inicio del nuevo período presidencial, no había presidente electo, el presidente de la Asamblea Nacional asumía el cargo hasta la realización de nuevas elecciones.

La estrella de Guaidó se fue apagando, sin embargo en los últimos meses del año 2019, aunque las encuestas de opinión lo siguen ubicando como el político más popular de Venezuela, con 42% de simpatías. Lo afectó lo que en el pasado ha perjudicado a otros líderes de la oposición venezolana: su "fracaso" en la consecución de sus fines, que en su caso era ponerle fin a la "usurpación de Maduro" y convocar a elecciones presidenciales.

En el fragor de los meses, el gobierno logró incluso establecer una suerte de "diálogo" con diputados de la oposición, sin peso político y con nula capacidad de suscribir acuerdos de calado. Algunos de esos diputados están vinculados a la jugada "política" de este domingo.

El efecto de lo ocurrido ayer en Venezuela puede, sin embargo, potenciar, darle un segundo aire, a la figura de Guaidó, reelecto en la presidencia de la AN y cuya imagen tratando de superar la reja que impedía el acceso a la Asamblea dio la vuelta al mundo.

¿Midió eso el chavismo? ¿Qué pretende con una acción indefendible, incluso, para quienes desde el ámbito latinoamericano le han tendido una mano en su momento más acuciante?

Más "fuerza", menos apoyo

Para la oposición venezolana, que ha tenido distintos matices y numerosos líderes desde que Hugo Chávez ganó las elecciones en diciembre de 1998, fue por mucho tiempo difícil ganar terreno en la escena internacional, al estar marcada por aquel intento frustrado de golpe contra Chávez en abril de 2002 que la hizo "desconfiable" para cancillerías en la región y fuera de la región.

Pero el debate en su interior, la irrupción de nuevos liderazgos y la recuperación de una visión política que por años estuvo supeditada a otros factores, ayudó a su recuperación, en la misma medida que el gobierno de Chávez y luego de Maduro desarrolló políticas de control ciudadano, de ataque permanente a los medios de comunicación, estatización acelerada del aparato productivo del país y la exportación, también, de un modelo "revolucionario", el Socialismo del Siglo XXI, que, además de quedarse sin gasolina, sembró discordia con sus pares de la región.

En este enero de 2020, lo países englobados en la denominación mundo democrático están claramente más inclinados hacia los sectores liderados por Guaidó que a los cercanos a Maduro. Aún cuando, como lo advirtió meses atrás la canciller colombiana, al filtrarse una conversación privada, la estrategia internacional hacia Venezuela "luzca agotada".

Los hechos de ayer van el sentido contrario de lo que pudiera interesar al gobierno de Maduro. ¿Lo evaluaron antes de dar el paso que dieron o se trata de huir hacia adelante?

La cancillería de Uruguay, por ejemplo, fijó una clara posición en relación a los acontecimientos en la Asamblea. El gobierno del Frente Amplio, que en marzo entrega el poder a la centroderecha del Partido Nacional, expresó "su profunda preocupación ante la conculcación de los derechos de los diputados de la Asamblea Nacional Venezolana, expresión máxima de la democracia".

El texto cuestiona la acción "de la Guardia Nacional Bolivariana que impidió a los representantes legítimamente electos por el pueblo participar de la sesión del día de hoy (domingo 5)" y da un paso más al señalar que " La actitud del Gobierno de Venezuela daña seriamente los esfuerzos de la comunidad internacional para colaborar con los venezolanos, a través del diálogo y la negociación, en lograr una salida a la grave crisis institucional que sufre ese país"

Uruguay, que no forma parte del Grupo de Lima, siempre ha mantenido una posición cuidadosa en relación a Venezuela, advirtiendo acerca de los peligros que supondría la aplicación del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR), acordado en la OEA. Pero eso no ha impedido que este domingo 5 haya criticado a fondo, y nombrándolo expresamente, al gobierno de Nicolás Maduro. No es algo menor.

La cancillería argentina se pronunció en una línea similar al "lamentar profundamente" los episodios registrados en Venezuela el domingo, que considera "inadmisibles" para la convivencia democrática. Se refiere a los "actos de hostigamiento padecidos por diputados, periodistas y miembros del cuerpo diplomático" y aboga por "Recuperar el diálogo entre las fuerzas políticas de Venezuela en un marco de pleno respeto de las libertades y los mecanismos institucionales".

El gobierno del peronista Alberto Fernández precisa que su "objetivo" busca  "aliviar el padecimiento de millones de venezolanos dentro y fuera del país". Una frase que suscribiría Mauricio Macri.

Desde el twitter de la cancillería mexicana, más mesurada que las anteriores, se "hace votos para que la Asamblea Nacional de Venezuela pueda elegir democráticamente su Junta Directiva conforme al proceso establecido en la Constitución de ese país hermano. El legítimo funcionamiento del Poder Legislativo es pilar inviolable de las democracias".

Zafarrancho interno, pérdida externa, y la pregunta persiste. ¿Qué busca Maduro? Quizás garantizarse el control de los organismos que incluyen en la convocatoria a elecciones legislativas que deben ocurrir, por mandato constitucional, este año. Si fuera así, qué validez tendrían. ¿Serían una solución a la crisis venezolana? En criollo caribeño tienen un término para describir lo que ocurre: "juego trancao"

 

 

 

Temas:

Venezuela

Seguí leyendo

Te Puede Interesar

Más noticias de Argentina

Más noticias de España

Más noticias de Estados Unidos