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La alcaldesa que pausa su vida política tras amenazas de narcotraficante

Lourdes Suárez denunció a un narco en 2014 y no volvió a dormir tranquila 

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08 de septiembre de 2019 a las 05:00

Hubo un día de 2014 en el que Lourdes Suárez dijo “basta”. Cuando fue electa alcaldesa de Guichón (Paysandú) en 2010 no imaginó que tendría que tomar la posta y pegar el grito por los 5000 vecinos de su municipio. Hacía más de un año que la mitad de las personas que vivían en ese pueblo sanducero  estaban amenazadas por un narcotraficante que se instaló en la zona con la excusa de poner un almacén que, en realidad, era una boca de venta de drogas. 

El precio del pan del almacén “La ventanita” era difícil de alcanzar para la competencia. Los productos que su dueño vendía eran, indiscutidamente, los más baratos. Pero cuando los clientes que iban a comprar alimentos se retiraban, llegaban los otros. Y oponerse a los negocios del dueño de “La ventanita” era ser blanco de amenazas y atentados en sus casas. Ventanas rotas, bombas molotov en paredes de las que no se salvó ni la comisaría del pueblo. La situación estaba descontrolada y el miedo empezaba a ser el amo de las calles de Guichón. 

Hasta que una multa de tránsito hizo colmar la paciencia de Suárez. El municipio le retiró a la hija del narcotraficante una moto que manejaba sin libreta, sin casco y sin permiso alguno por ser menor. El hombre se presentó en el corralón donde estaba guardada la motocicleta y exigió su devolución. El inspector a cargo de la incautación pasó a ser otra de las víctimas de las amenazas. “Fue de una manera muy agresiva y a partir de ese momento me vi obligada a hacerlo público y denunciar”, contó Suárez a El Observador cinco años después, pero con el mismo miedo. 

Fue así que la alcaldesa cortó el silencio que tenía amordazados a los vecinos de Guichón y denunció lo que sucedía. A principios de mayo de 2014 la Brigada Departamental Antidrogas apoyada por efectivos de la Dirección de Investigaciones, Radio Patrulla y el Grupo Especial de Operaciones (GEO) realizó un megaoperativo para detener al narcotraficante que se había instalado un año atrás en esa pequeña localidad y logró ser detenido. 

Suárez no solo hizo la denuncia ante la policía, sino que salió a los medios a contar la situación de su municipio. Pero la valentía no fue gratuita: tanto ella como su familia también empezaron a recibir llamados y su casa se sumó a la lista de atentados. En 2017, por ejemplo, dos años después de ser reelecta y a tres de que el narcotraficante fuera encarcelado, rompieron algunos vidrios de su casa y la mujer terminó descompensándose producto del miedo. 

El narcotraficante que fue detenido en 2014 es de Montevideo. Fue enviado a la cárcel en 2011 luego de ser detenido en el marco de otro operativo, en el que la policía decomisó más de 50 kilos de marihuana, autos y dinero. Junto con él fueron detenidos otros siete narcos. A sus antecedentes por vinculación con el tráfico de drogas se le suman otros de hurto y rapiña. Al salir de la cárcel, en 2013, quiso instalarse lejos de la ciudad y abrió el almacén “La Ventanita” en Guichón donde los productos estrella eran la marihuana, cocaína y pasta base. 

Suárez sabía a lo que se afrontaba al pedir la captura de aquel hombre. Pero para la alcaldesa, era su obligación hacerlo. Y entendió que comunicarlo a la prensa era una manera de protegerse a ella y su familia. “Si sos electa para llevar un municipio adelante te compete lo que está pasando dentro del municipio. No podés no involucrarte y mirar para el costado, por algo está la sociedad como está. Por no involucrarse y por miedo”, dijo a El Observador luego de un acto de Luis Lacalle Pou y Beatriz Argimón en Quebracho, otra localidad de Paysandú.

La candidata a vicepresidenta blanca aprovechó la presencia de Suárez en otro municipio para rendirle un pequeño homenaje público. “Quiero manifestar mi admiración a Lourdes. Cuando la vi por primera vez la vi en una pantalla de televisión no sabía de qué partido era, pero no me importó. Acá peleamos contra toda forma de violencia, hacia las mujeres hacia los niños hacia los adolescentes”, dijo mientras Suárez la miraba desde un costado. Ninguno de los militantes y dirigentes dudó en aplaudir a la alcaldesa y su valentía.  
Suárez acompañó a la fórmula nacionalista en las tres localidades sanduceras que visitaron el viernes 30 de agosto, la última Guichón. En su municipio se animó a subir al escenario porque Lacalle Pou se lo pidió, pero dudó bastante. La alcaldesa quiere dar un paso al costado de la política y dejarle el lugar a su hijo, militante blanco desde la adolescencia. 

Suárez está convencida de acompañar a la fórmula pero no desde un lugar de dirigente. Las constantes amenazas recibidas en su familia desgastaron su vocación política y prefiere volver a dedicarse a la medicina, su profesión. “Me gustaría vivir un poco más tranquila. Todo esto que pasamos nos marcó mucho. Yo voy a ayudar a que el Partido Nacional recupere la Intendencia de Paysandú con el granito de arena que pueda aportar pero no voy a llevar una lista adelante”, dijo. 

Suárez se definió como “blanca de toda la vida”, supo ser wilsonista y heredó la admiración por Wilson Ferreira de su madre, que difería políticamente de su padre que era afín al Partido Colorado. Tal era su adhesión al Wilsonismo que recordó que el día que el líder blanco murió caminó al lado del féretro en el Palacio Legislativo y se llevó un clavel de una de las ofrendas florales que le habían hecho. 

El saludo de José Mujica

La amenaza generalizada a Guichón comenzó cuando José Mujica era presidente. Días después de que Suárez se animara a denunciar lo que ocurrió, el entonces mandatario dedicó una de sus audiciones radiales que hacía cada semana a destacar lo que había hecho la mujer. “Mucha gente en el Uruguay ha quedado impresionada por el coraje manifiesto de Guichón en estos días”, señaló al iniciar su audición en radio M24.

Para Mujica la alcaldesa de la localidad sanducera “asumió una actitud poco frecuente y muy encomiable”. “Parecería algo así como de ciencia ficción, que una localidad como Guichón, donde todos se conocen, haya soportado un año de trafico de drogas, amenazas de todo tipo, y nadie se animaba a denunciar”, dijo y opinó que el temor de los vecinos era lo que impedía que se denunciara lo que sucedía. 

La denuncia trajo un poco de tranquilidad a la localidad, aunque los vecinos aseguran que los problemas siguen. Suárez conoce Guichón a la perfección. Cree que existe una “falta de descentralización” en el departamento que tiene como intendente al frenteamplista Guillermo Caraballo. También es crítica de los estados de las caminerías rurales y consciente de que hay “un debe con la población que vieve en el campo”. 

Como alcaldesa, el miedo no la detuvo a denunciar pero las amenazas le ganaron por cansancio. Por eso pondrá en pausa sus años de dedicarse a la política, pese a seguir militando por el Partido Nacional aunque con un más de perfil bajo. 

 

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