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Los jugadores de Peñarol se retiran cabizbajos luego de perder dos puntos más al empatar ante Albion 1-1

Fútbol > EL ANÁLISIS

La anemia anímica de Peñarol lo arrastró a la decepción y al desequilibrio emocional justo antes del clásico

El equipo de Larriera -quien se equivocó en las variantes realizadas en el partido- jugó un buen primer tiempo y se cayó en el último minuto del mismo cuando le anotaron un gol en una pelota quieta; luego, no volvió a aparecer

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19 de febrero de 2022 a las 23:38

Decepción, nervios, desequilibrio emocional, ansiedad, un cóctel molotov que explota cada vez que juega Peñarol en este Torneo Apertura.

Cuando los resultados no se dan, normalmente se genera una crisis de confianza y este equipo es el número 1 en ese aspecto en este campeonato.

Peñarol desconcierta. Juega 45 minutos de gran factura técnica y en el minuto de adición, luego de una falta innecesaria con la mano de Facundo Bonifazi, todos se duermen ante el único que podía desnivelar de arriba como Maximiliano Callorda. El Canario Álvarez Martínez, uno de los embanderados de este momento de desequilibrio emocional por no poder hacer goles en los últimos seis partidos oficiales -sin contar, además, los amistosos-, perdió la marca del goleador de Albion y todo lo bueno de ese primer tiempo se vino al suelo.

El Canario Agustín Álvarez Martínez sigue sin poder anotar y se nota su crisis de confianza

Hay dos cosas que no deberían pasar: la primera, que es extraño que a Callorda no lo tomara un zaguero de experiencia como Ramon “Cachila” Arias o Hernán Menosse, en lugar de un delantero. La segunda, un equipo no se puede derrumbar por un error defensivo que costó un gol en una pelota quieta. Todos esperaban que en el segundo tiempo Peñarol saliera con todo. Pero no solo no fue así, sino que el rival se paró con cinco atrás y eso lo complicó más aún.

Ni que hablar de la figura de la cancha, porque el adversario también juega: Yonatan Irrazábal fue un fenómeno en el arco, sacando cinco goles claros de los conducidos por Mauricio Larriera.

El arquero de Albion, Yonatan Irrazábal, fue la figura de la cancha

Por eso no se puede ser extremadamente crítico con este Peñarol. Generó mucho y resolvió proporcionalmente poco. En eso fue muy parecido al Peñarol campeón el año pasado, porque mejoró el juego ofensivo, pero con un enorme déficit en la definición. Al menos recuperó algo que le faltó en sus dos primeros encuentros contra Fénix y Defensor Sporting.

Eso genera desconcierto. En los jugadores y en el hincha que transmite los nervios hacia la cancha.

El Vasquito Aguirregaray recobró confianza con la gran jugada que hizo para el tanto carbonero

Ese primer tiempo de Peñarol había sido casi perfecto contra un rival menor. Había mejorado el Vasquito Aguirregaray en su confianza luego de un jugadón para que Pablo Ceppelini estampara un golazo para el 1-0. El propio volante jugó en otro puesto, ya no perdido por izquierda -donde no pesa para nada- sino detrás de Álvarez Martínez y fue de los que más rindió. Un gol de antología.

Otro que mostró gran movilidad, con transiciones rápidas y un fútbol fluido fue Cristian Olivera, quien, dicho por el propio Larriera, fue de los mejores en la pretemporada.

Walter Gargano fue uno de los estandartes, pero no le alcanzó

Walter Gargano -con Damián Musto como ladero por primera vez en el campeonato- volvió a comandar el mediocampo como él sabe. Volvió el Gargano que Larriera y Peñarol quieren.

Existió una diferencia abismal en el juego a favor de Peñarol, y por eso resulta casi imposible explicar cómo el equipo no se fue en ganancia en la primera parte.

Todo era positivo. Se había recuperado la confianza y se vio movilidad, con pases de primera, con velocidad por las bandas. Pero lejos de la realidad, Albion logró empatar.

Pablo Ceppelini mejoró mucho, jugando en otra posición, mucho más activa que cuando Larriera lo colocaba por izquierda

Peñarol se fue con un golpazo al vestuario. El gol de Callorda fue un mazazo justo cuando se terminaba el período inicial. Y de ese mazazo, como veremos, nunca se recuperó.

La línea de cinco que colocó Nacho Risso para el complemento, ató más los embates aurinegros y los nervios comenzaron a jugar su papel.

Irrazábal una vez más le sacó un gol cantado a Álvarez Martínez, quien se agarraba la cabeza porque no puede creer esta mala racha que atraviesa. Y como a todo goleador, cuando no entra una, no entra ninguna.

Así apareció la falta de confianza para entrarle a un rival que solo se defendía. ¿Cómo puede cambiar tanto un equipo de un tiempo a otro?

Larriera equivocó las variantes que realizó en el partido

Larriera también jugó su partido. A juicio de quien esto escribe, se equivocó con los cambios.

Las variantes a veces logran el efecto de desordenar y eso ocurrió contra Albion. ¿Por qué salió Cristian Olivera? ¿Y Pablo Ceppelini? Eran los dos que mejor habían manejado la pelota de mitad de cancha hacia arriba. Los dos que mostraban una cara distinta, debieron salir por la decisión del entrenador.

Agustín Canobbio sigue sin levantar su nivel futbolístico en Peñarol

Además del Canario Álvarez, otro que tiene una crisis de confianza en la actualidad es Agustín Canobbio. Muy lejos del que se conoce, no desnivela, no desborda, no juega en equipo y eso pesa mucho en este Peñarol que según Larriera se está reconstruyendo. ¿Es así? No necesariamente. Es un equipo que cuenta con una muy buena base del año pasado. Es cierto que perdió a un puntal como Facundo Torres, a un gran tiempista como Jesús Trindade, y a Gary Kagelmacher en el fondo. Pero tiene una base sólida que no se ve reflejada en la cancha.

A ese cóctel molotov del que se habló al principio, hay que adosarle una ansiedad extrema que surge, normalmente, cuando la pelota no entra y cuando no se dan los resultados. Si Peñarol fuera primero, no existiría tal ansiedad.

Si esa ansiedad se transmite a los jugadores en el clásico, Peñarol puede ser más de lo mismo o incluso peor.

Esta anemia anímica que padeció el equipo de Larriera, es muy difícil de cambiar de un partido a otro. Se consigue con resultados. O también, con un partido que tenga una carga de motivación suficiente como para empezar a cambiar la pisada de una vez. Y ese es el clásico del domingo que viene.

Claro que puede ser un bumerán porque de no lograr el objetivo -único a esta altura- de ganar, quedará cada vez más enterrado en la tabla y en su confianza.

 

 

Los detalles

Albion 1-Peñarol 1

Cancha: Estadio Centenario

Juez: Christian Ferreyra

Albion: Yonatan Irrazábal; Ángelo Pizzorno, Mathías Goyeni, Francisco Ibáñez, Emilio Ancheta; Anyelo Rodríguez, Maximiliano Noble, Santiago Correa, Martín Barrios; Maximiliano Callorda y Cristian Barros. Director técnico: Ignacio Risso.

Peñarol: Kevin Dawson; Matías Aguirregaray, Ramón Arias, Hernán Menosse, Facundo Bonifazi; Walter Gargano, Damián Musto; Cristian Olivera, Pablo Ceppelini; Agustín Canobbio y Agustín Álvarez Martínez. Director técnico: Mauricio Larriera.

Cambios en Albion: 45' Federico Platero x A. Rodríguez, Delis Vargas x Callorda, José Neris x Barros y Cristian Sención x Noble y 61' Gonzalo Papa x Barrios

Cambios en Peñarol: 61' Ignacio Laquintana x Olivera, 72' Ruben Bentancourt x Musto, 87' Edgar Elizalde x Aguirregaray y Lucas Viatri x Ceppelini

Goles: 12' Ceppelini (P), 45+1' Callorda (A)

Tarjetas amarillas: Correa, Ibáñez, Platero, Sención, Vargas, Ancheta (A) y Bonifazi, Arias, Canobbio, Gargano, Menosse (P)

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