Si alguna vez, hablando por cámara web con un familiar que vive en otro país, un amigo de viaje o en una reunión de trabajo, te aburriste a la media hora de mirar la pantalla, imaginate 25 años. Sin parar.
Así ha estado la FogCam, reconocida como "la cámara web más vieja del mundo", activa en San Francisco desde 1994.
Lamentablemente, este baluarte del internet de los 90 -su página web mantiene el estilo-, cesará su transmisión el 30 de agosto, según informó al diario San Francisco Gate Jeff Schwartz uno de los involucrados en este proyecto. Junto a Dan Wong colocó el dispositivo por primera vez en las calles de su universidad en San Francisco, para probar codificación, y familiarizarse con esa novedosa tecnología que era la web en los 90.
"Sentimos que era el momento de dejarla ir", afirmó, justificando su decisión en que ya no había ningún lugar seguro para colocar la cámara en la Avenida Holloway, donde actualmente transmite.
En la misma entrevista, Schwartz admitió que le sorprende que la gente siga mirando la transmisión, por ejemplo, para ver la cantidad de fila de un café que enfoca la cámara web cuando fue colocada dentro de la universidad. También fue colocada en el exterior con la finalidad de que los "televidentes" pudiesen ver si estaba lloviendo o no antes de salir de sus casas. "Era un pequeño proyecto que tomó vida por sí mismo. A la gente le gustaba, así que siguió", agregó.
BBC Según la página oficial de la cámara, la primera webcam en llegar a la web fue un proyecto de la Universidad de Cambridge, que desde 1991 grababa el día a día en una cafetería. Su transmisión duró hasta 2001. Los creadores de FogCam estuvieron directamente inspirados en esta innovación. La página web seguirá activa, pero el registro vivo de las primeras imágenes en video que "surfearon" por el internet de los 90, dejará de funcionar.
"Nuestra cámara web es una reversión de los días tempranos de Internet, donde cualquier persona podía hacer lo que quisiera", dijo Jeff Schwartz, quien junto a un amigo transmitió las imágenes de una cámara por Internet para experimentar y, luego de 25 años ininterrumpidos, dejó un testimonio de una época que en su opinión, fue mejor, o por lo menos más libre.