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La comida puede prevenir y curar enfermedades

En memoria del Dr. Ignacio Musé Pocos días atrás el Uruguay todo sufrió una gran pérdida con el fallecimiento del doctor Ignacio Musé, oncólogo eminente

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07 de diciembre de 2012 a las 00:00

En memoria del Dr. Ignacio Musé

Pocos días atrás el Uruguay todo sufrió una gran pérdida con el fallecimiento del doctor Ignacio Musé, oncólogo eminente, médico que cumplía a cabalidad con el juramento hipocrático y notable ser humano, como pudimos comprobar quienes fuimos pacientes suyos.

En su homenaje reseño a continuación un artículo del muy prestigioso científico italiano Umberto Veronesi, una autoridad mundial en el estudio y tratamiento de los tumores y asiduo participante en numerosos congresos internacionales sobre el tema en los que también intervino Musé, con quien intercambiaba información.

El estudio de los genes ha explicado y reforzado recientemente los datos que la epidemiología ha recogido desde hace años: “la prevención de los tumores funciona en la mesa”, afirma Veronesi en un artículo publicado con ese título en el diario romano La Repubblica.

“El siglo pasado habíamos llegado a la certeza de que la comida es responsable de una larga serie de tumores y que algunos alimentos tienen un valor protectivo, pero ahora, gracias a la lectura del genoma, hemos iniciado a descubrir los mecanismos bioquímicos en diversos alimentos y a identificar en algunos de ellos, especialmente frutas y verduras, la presencia de verdaderos principios farmacológicos”, indica el oncólogo italiano.

Agrega que si bien es notoria desde hace tiempo la propiedad preventiva de una alimentación rica en fruta y verdura, que está en grado de potenciar los sistemas bioquímicos que nuestro organismo ha desarrollado para eliminar las sustancias tóxicas, actualmente se ha dado un ulterior paso adelante al observarse que una dieta seleccionada es también una fuente de compuestos que tienen actividad terapéutica.

El encuentro entre lo nutricional y lo farmacéutico nació una nueva disciplina médica, la “nutracéutica”, que consiste precisamente en el empleo de la comida como cura, dice Veronesi.

“Algunas moléculas naturales –explica- han demostrado en laboratorio que pueden retardar el crecimiento de las células tumorales, además de facilitar la apoptosis, o sea el ‘suicidio programado’ de tales células (un mecanismo natural de protección del organismo al cual en general escapan las células tumorales); ciertas moléculas tienen la propiedad de bloquear el desarrollo de nuevos vasos sanguíneos en la proximidad de los tumores, lo que impide su crecimiento, y muchísimas otras obstaculizan también el desarrollo de las células tumorales al facilitar el trabajo del sistema inmunitario".

Hay sustancias potentes, presentes en la naturaleza, por lo tanto de baja toxicidad y poco costosas, como por ejemplo las existentes en las hojas del té, en el tomate y en las naranjas rojas de Sicilia, precisa Veronesi.

“Ahora esperamos ulteriores progresos de la “nutrigenómica”, que estudia como las moléculas alimenticias están en condiciones de actuar sobre el ADN para bloquear los tumores, y en los últimos tiempos hemos descubierto que algunos genes implicados en la regulación de los procesos vitales de la célula se activan o desactivan como si fueran lamparillas que se encienden o apagan al variar las calorías que consumimos o ante la presencia o no de determinadas sustancias en nuestra dieta”, concluye el célebre oncólogo italiano.

Su gran sueño –y por supuesto el de la humanidad- es el de que se pueda llegar lo antes posible a una dieta anticáncer personalizada y a una cura que utilice los alimentos como medicamentos.

Por supuesto que si se destinara sólo una parte de las inmensas sumas empleadas en el armamentismo en apoyo de investigaciones como la que llevan a cabo Veronesi y otros notables científicos el “mal incurable” ya habría sido derrotado, como también lo quería Musé.

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