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La Delmira nacida en Francia

La cineasta francesa Christine Laurent estrenará en París un film sobre la poetisa uruguaya Delmira Agustini, rodado en Portugal

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06 de julio de 2012 a las 21:15

Hace más de veinte años, la cineasta francesa Christine Laurent se encontraba casi por casualidad en Montevideo. Su rol como escenógrafa en la Comedia Nacional Francesa la trajo por estas latitudes. Sin tener ningún vínculo previo con el país, sintió una “extraña conexión como si ya hubiera estado antes, algo que nunca me había sucedido”. En consecuencia, no pudo evitar volver algunos años después para realizar un documental y descubrir el por qué de ese sentimiento. Más tarde, precisamente en 1996, se animó a rodar en Montevideo el largometraje de ficción Transatlántico, que cuenta la historia de una francesa enamorada de un boxeador uruguayo.

Era una época muy incipiente del cine nacional. Los jóvenes con aspiraciones a cineastas solo conocían la experiencia poco feliz de El dirigible (1994, Pablo Dotta) y algún otro proyecto discontinuado. Como sucedió con todas las películas de los 90, el largometraje de Laurent estuvo destinado a fracasar en materia de taquilla y simultáneamente fue ampliamente rechazado por la crítica uruguaya.

No obstante, luego de más de quince años, Laurent se tomó la revancha y decidió insistir con otra historia ambientada en Uruguay. El próximo 22 de agosto estará estrenando en París su sexto largometraje Demain? (¿Mañana?), nada menos que sobre la polémica figura de Delmira Agustini. Por el momento, no hay fecha para su estreno en Uruguay, pero mientras tanto El Observador la consultó para indagar sobre su versión de la poetisa, gestada íntegramente en Europa.

¿Cómo surge la idea de hacer una película sobre Delmira?
El puntapié inicial de este largometraje fue una conversación que tuve con Idea Vilariño a mediados de los 90, luego de rodar en Montevideo la película Transatlántico. Pasaba tardes enteras en casa de Idea, hablando y escuchando tango. En uno de esos encuentros, ella abrió un armario y sacó un montón de recortes de prensa, papeles y libros sobre Delmira. “Si alguien tiene que hacer una película sobre esta poetisa, esa deberías ser tu”, me dijo. En ese momento, no conocía nada de este personaje. Fue después que empecé a leer sobre ella y visité la Biblioteca Nacional, donde pude acceder a su traje de novia, un mechón de cabello que la madre le había cortado después de su muerte y hasta a sus muñecas. A partir de ese momento, la figura de Delmira empezó a encarnarse en mí y mi deseo de escribir algo sobre ella se volvió una necesidad.

Pero de la sugerencia de Vilariño a la concreción de la película pasó mucho tiempo. ¿Por qué tanto?
La vida de una autor de cine, aunque sea en el primer mundo, es muy complicada. Se requiere convencer a mucha gente y más cuando no se trata de una película comercial. Tuve que embarcarme en otros proyectos para subsistir. A su vez, necesité de tiempo para leer casi todo lo escrito sobre Delmira y para impregnarme de su poesía.

¿Por qué cree que Vilariño le dijo eso?
Supongo que por las conversaciones que manteníamos, pero cuando conocí más el material ya era tarde para preguntarle.

Hace más de diez años que no viene a Uruguay. ¿Cómo le fue posible reconstruir una personaje histórico como Delmira desde la distancia?
Creo que hay varias maneras de reconstruir una figura histórica: una más documental, que pretende recorrer sus mismos pasos y otra que consiste en reinventar su mundo a partir de la investigación de su figura. Yo opté por esta última.

¿La película tiene muchos exteriores? ¿Qué locaciones se utilizaron para evocar Montevideo?
Hay varias escenas en exteriores que se rodaron, fundamentalmente, en Portugal. Así por ejemplo, el Parque Rodó, antes conocido como Parque Urbano, encontró su equivalente en unos jardines a 25 kilómetros de Lisboa.

¿Qué es lo que le atrajo de la figura de Delmira?
Me gustó la idea de contar la vida de una mujer que vivió en un tiempo de muchos cambios y que simultáneamente se enfrentó a su complejo mundo interno. Me gustó la paradoja entre el momento de apertura que vivía el Uruguay del 900 y la necesidad de un artista de sentirse libre. Sus preocupaciones se parecen mucho a las que tienen muchas artistas hoy. Pero Demain? no es un documental, no se trata de su historia desde su nacimiento y hasta su muerte, más bien es un gesto de reconocimiento, un himno a su energía, su vitalidad y su talento.

¿Por qué decidió rodar la película en Portugal y no en Uruguay?
Si bien, yo ya había hecho una película en Montevideo, sentí que este proyecto era más complicado por tratarse de una ambientación de época. A su vez, me gusta la idea de recrear los hechos en otro escenario. Antes de hacer películas, me dedicaba a hacer escenografías y vestuarios y sentí que era algo que podía hacer. Pero no elegí cualquier lugar al azar. Si no rodé en Francia fue porque no encontré ninguna locación que me sirviera para recrear Montevideo.

Me llamó la atención que tratándose de una película sobre Delmira, su estreno todavía no esté previsto en Uruguay
No hago mis películas pensando en un mercado. Tengo productores, y distribuidores que la están presentando en festivales pero todavía no hay acuerdos concretos. Es una lástima porque creo que serían los más interesados pero no depende de mí.

Transatlántico fue más elogiada en Francia que en Uruguay. ¿Piensa que con Demain? podría ocurrir lo mismo?
No me preocupa eso, yo hago las películas. Los asuntos de mercado no me interesan.

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