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El Mides y el Ministerio del Interior realizan operativos conjuntos para asistir a las personas en situación de calle durante la ola de frío polar

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Librados al frío polar: la historia de los que optaron por dormir a la intemperie

La noche en la que el viento cala hondo se encarga de despejar las calles del Centro; aún así, hay quienes defienden sus motivos para evitar ir a un refugio

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29 de junio de 2021 a las 19:05

Entre el gorro de lana y la frazada, solo asoman los ojos entreabiertos por si alguien se acerca. El resto del cuerpo está acurrucado, en una noche en que el viento cala hondo en cualquier rendija que deje descuidada el abrigo. Desde ese acotado campo visual alcanza a observar el amplio despliegue de efectivos y ómnibus del Ministerio del Interior, apostados sobre la vereda de enfrente, en 18 de Julio y Arenal Grande. 

Ya tiene sus años y es una cara conocida en la cuadra, donde acostumbra a pasar durante el día. Pero ahora se apresta a resguardarse del frío en el pórtico de un local bancario cerrado. Quiere estar tranquila. No va subirse a los ómnibus —desplegados para trasladar a refugios durante la ola de frío polar a personas que duermen en la calle—, ni quiere hablar con la prensa. El frío golpea con cada ráfaga. "Pero aguanto", se limitó a decir.

"Según Inumet (Instituto Uruguayo de Meteorología), es el día más bajo en sensaciones térmicas en lo que va del año", aseguró desde la otra vereda Martín Lema, titular del Ministerio de Desarrollo Social (Mides). Desde el domingo rige la alerta por ola de frío polar, con fuertes vientos y mínimas de hasta 2°C en Montevideo. 

La primera parada es 18 de Julio y Fernández Crespo, donde las primeras personas suben a los ómnibus del Ministerio del Interior

La del lunes fue la segunda jornada con operativos conjuntos entre ambas carteras, tras un récord de 3.900 indigentes refugiados en la noche previa. Según detalló Lema, a la fecha hay 3.800 cupos entre las instalaciones del Mides, unidades del Ministerio de Defensa y lugares provistos por la Intendencia de Montevideo. "Y, producto de la ola de frío, hoy tenemos 150 más. Superamos la cifra de ayer en aproximadamente 50 cupos", afirmó.

Sobre las 20 horas parten los coches para trillar tres recorridos: Centro, Ciudad Vieja y la franja costera. Varios indigentes ya saben que pasarán y los aguardan con las pertenencias bajo los brazos, prontos para subir.

Entre el operativo, el partido de Uruguay contra Paraguay por la Copa América, el viento polar y la garúa, la noche se encarga de casi despejar las principales calles del centro capitalino. Y aún así, hay quienes agachan la cabeza y prefieren estar "en la suya", en vez de subirse al recorrido que les asegurará un lugar techado, un colchón seco y una vuelta a las calles antes de las 9 horas de la mañana siguiente. 

Billy González vio pasar el operativo desde un rincón techado frente a la Biblioteca Nacional. Sabe que si espera un poco más tal vez vea venir al "Chespi", Gabriel Muscarelli, una cara amiga para cualquiera que haya vivido en la calle, que desde hace muchos años sale a brindar platos de comida caliente. Mientras tanto escucha el informativo y arma un cigarro.

Su última experiencia en un refugio lo llevó muy cerca de su Malvín Norte natal, al Centro de Acogida Veracierto, una apuesta de la administración de Pablo Bartol en el Mides para admitir a personas sin hogar y sus mascotas. De allí recuerda con nitidez los ladridos. La experiencia no fue mala ni violenta, pero igual prefiere evadir la convivencia con sus pares, a lo que aduce explicaciones sanitarias.

Además, así como puede subirse al ómnibus policial por la noche, a la mañana deberá subirse a otro que lo arrime de nuevo al Centro. González afirmó que no le tiene miedo al frío, a pesar de la alerta meteorológica. Desde hace varias semanas dio con un punto ideal en Pocitos, cobijado entre un techo y paredes laterales. Una reconciliación familiar lo había sacado de varios años de calle, pero en verano volvió otra vez. 

Despliegue policial para trasladar a personas en situación de calle a refugios nocturnos durante la ola de frío

Frío

"Nadie elige estar en la calle a la intemperie con este frío porque sí. Las personas que están en esa situación tienen otros motivos", declaró el ministro Lema en diálogo con El Observador previo a las recorridas. "En algún caso será por temas de salud mental, en otros por problemas de adicciones o de convivencia y otros por estar en el lugar incorrecto en el momento incorrecto", agregó.

Cuando el operativo arrancó, la explanada del Banco República —un punto muy buscado por la amplia protección de su techo— estaba desierta. Al cabo de unos minutos, un grupo se estableció en el ingreso sobre la parada de ómnibus, tras el aporte solidario de una olla popular que recorría la avenida. Allí esperaba pasar la noche un hombre de barba canosa que, pese a confiar alguna de sus íntimas convicciones, prefirió no delatar su identidad. 

En los centros nocturnos confluyen "muchas cabezas", reflexionó. Y acceder a la asistencia implica lidiar con ellas. No hacerlo le permite convivir con la suya propia. Manifestó además que uno de los destinos es el Batallón N°13 de Instrucciones, un traslado que no hace más que alejarlo del Centro al que deberá volver durante el día. Pese a la ola de frío polar, si se reposa sobre un cartón, envuelto en una manta, un sobre de dormir y una bolsa sin roturas, "terminás sudando", juró. 

A mediados de mayo el Mides apostó por reglamentar mediante decreto una ley promovida en 2011 por la exsenadora socialista Mónica Xavier. Allí el gobierno definió un protocolo para que cuando esté amenazada la salud de una persona que vive a la intemperie, pueda ser atendida y derivada a un centro de salud o un refugio de la cartera, aún sin que presten su consentimiento. 

"Por supuesto que si está en nuestro alcance, vamos a actuar en consecuencia. Lo contrario sería mirar para el costado y dejar que quede en una situación de absoluta indefensión", planteó el ministro Lema. 

La noche del lunes requirió acudir a este mecanismo, comentó el jerarca, respecto a un caso del que dio aviso la Policía y que acabó en una derivación a la Administración de Servicios de Salud del Estado (ASSE). "Ya está en un refugio y estabilizado", indicó.

Germán Rojas también requirió asistencia médica días atrás. Con delicadeza desdobló un certificado de ASSE que diagnosticó una hernia inguinal y otra abdominal. El papel quedó empapado. También su riñonera, las medias y el carro que empujaba por la vereda. De a ratos el viento le dio chuchos, y aún así ya dio con su cobijo para pasar la noche en la esquina de Colonia y Yi. Allí un kiosco amigo le prestó el agua caliente para el mate. 

Germán Rojas tiene los pies y sus pertenencias mojadas, y aún así opta por no sumarse a los cupos de contingencia

"La policía dice que me puedo morir de hipotermia, pero si no me mata el frío me puede matar el esfuerzo, porque no es nada conveniente para mí hacer tanta fuerza", dijo sobre el carro a su lado. Consultado sobre la posibilidad de un refugio nocturno durante la noche, narró que "igual todos los días de mañana tenés que salir", circunstancia que se agrava si el local está en Veracierto, casi Camino Carrasco. 

Hace años que Rojas está en esta situación e igual tiende a evitar los centros nocturnos. "Vayas al refugio que vayas, encontrás gente desde 18 hasta 70 y pico de años, muchachos que lo único que han hecho es drogarse, veteranos que han trabajado con varios años de aporte, gente sin antecedentes, gente con tres o cuatro años presa, que salen y entran de vuelta", planteó.

El frío es más cruel a la intemperie, pero lo cierto es que él afirmó que está más tranquilo por su cuenta. Con mucho agradecimiento negó una llamada al 0800 8798, la línea dispuesta por el Mides para avisar sobre estos casos. Sobre la medianoche tenderá un acolchado como colchón y se envolverá con varias capas. Los años lo han hecho "bastante fuerte" ante el frío.

"En la jornada de ayer teníamos 800 llamadas: se disparó. Y en la jornada de hoy, a las 6 de la tarde, teníamos mil llamados", informó Lema sobre el lunes.

Un grupo de cuidacoches cerró su jornada por Brandzen cuando una vecina detuvo su paso junto a ellos, y preguntó: "¿Hoy no duermen en la calle, no? Bien sé que puede costar subirse a un ómnibus de la (Guardia) Republicana. Pero miren que hoy está bravo".

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