En el marco de lo que se dio en llamar “asedio total”, este lunes, Israel ordenó el corte del suministro de agua al territorio controlado por el grupo islamista palestino Hamás en la Franja de Gaza. Y todos los analistas de operaciones militares comenzaron a desentrañar las posibilidades del mensaje.
John Spencer, experto del Modern War Institute de la academia militar estadounidense West Point, dijo que el futuro parece escrito, y aseguró en su cuenta de la red social X, antes Twitter, que “Israel va a lanzar la mayor operación conjunta (aire/tierra/mar/espacio) contra Gaza de la historia”.
Por su parte, Alexandre Grinberg, del Instituto de Estrategia y Seguridad de Jerusalén (JISS), señaló que “los ataques tendrán como primer objetivo los centros de mando de Hamás y sus tropas. El ejército se preparará paralelamente para entrar en Gaza”.
Esto es, según afirman los expertos, la certera posibilidad de un ataque terrestre al corazón de una ciudad extremadamente poblada, con un enjambre de túneles subterráneos y en medio de rehenes. Además de que, sostienen, una guerra urbana exige combates cuerpo a cuerpo, reduce la visibilidad, multiplica las trampas, enturbia la distinción entre civiles y militares, y vuelve prácticamente inservibles los vehículos blindados.
El ex oficial británico y actual analista de la empresa de inteligencia Janes, Andrew Galer, dijo que “eso es un campo de batalla de 360 grados donde la amenaza está en todas partes, desde las alcantarillas a los tejados y los falsos techos”. Advirtió que “asegurar cada edificio significará desplegar desminadores, escaleras, cuerdas y explosivos posiblemente entre miles de balazos y en la oscuridad”. Pero, lo más aterrador, es que “existen riesgos de disparos fratricidas ante la dispersión y movilidad de los combatientes”.
Más de 2,3 millones de palestinos viven en el entramado de estrechas y superpobladas calles de la Franja de Gaza, bloqueada por Israel desde 2007. Pero en el subsuelo de ese laberinto se extiende una impresionante red de túneles que el ejército israelí llama “el metro de Gaza”.
Es que debajo la frontera de 14 kilómetros ente Gaza y el Sinaí egipcio, se cavaron cientos de túneles para que por allí circulen combatientes, armas y la amplia red de contrabando.
Si bien varios de estos túneles fueron destruidos, desde 2014 Hamás volvió a cavar vías subterráneas, a 30 o 40 metros de profundidad, en su propio territorio. Los miembros de la organización se desplazan fuera del alcance de los ataques y ocultando sistemas lanzacohetes que sacan a la superficie por medio de trampillas siempre cubiertas de arena. El ejército israelí los bombardeó intensamente en 2021, y, según afirman algunos altos cargos, conocen muy bien parte de esta red, pero hay otros túneles que siguen siendo secretos, invisibles, y complican las operaciones.
Colin Clarke, director de investigación del Soufan Center en Nueva York, dijo que “Hamás conoce sus túneles de memoria. Algunos tienen probablemente trampas. Prepararse para combatir en ese terreno exigirá mucha información, algo que los israelíes quizás no tienen”.
Grinberg destacó que “en un combate abierto, por vía terrestre, el que defiende, en este caso Hamás, tiene una gran ventaja táctica” y no duda en que “ambas partes saben que este combate será largo y difícil, con muchas pérdidas”. Y agregó: “Pero, cuidado, para Hamás los túneles son una ventaja que puede convertirse en trampa, ya que cuando se los localizan, se puede mantener encerrados a los que están dentro”.
Otra de las complicaciones ante una operación terrestre que manejan los expertos es la cantidad de civiles que Hamás tomó como rehenes.
Sylvaine Bulle, especialista de Israel del Centro Nacional de Investigación Científica (CNRS), con sede en Francia, dijo que “la sociedad israelí no perdonará que la vida de los rehenes no sea una prioridad, y el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu lo sabe perfectamente. Las cuentas que pedirá la sociedad israelí generarán sin duda conflictos de temporalidad entre lo militar y lo político”.
Algo con lo que concuerda Kobi Michael, investigador del centro de estudios INSS de Tel Aviv: “Israel no está actualmente en posición de negociar. El problema de los rehenes no puede ser la principal prioridad de Israel, que podrá ocuparse de ello cuando Hamás esté derrotado y débil”.
Lo que parece confirmarse con los dichos de este lunes de un miembro de la cúpula política de Hamás en Qatar: “No hay actualmente ninguna posibilidad de negociación sobre la cuestión de los prisioneros o cualquier otra cosa”.
(Con información de AFP)