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Los Suárez: un clan delictivo que ganó fama con el Betito

Fue imputado por dos delitos de homicidio al hijo de Luis Alberto Suárez

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19 de septiembre de 2018 a las 05:04

Receptación, narcotráfico, rapiña, secuestro y homicidio. La lista de antecedentes con los que carga la familia del ex convicto, Luis Alberto Suárez –conocido como Betito-, no para de crecer. Este martes, su hijo -quien lleva su mismo nombre pero no su apellido- fue imputado por dos delitos de homicidio, uno de ellos especialmente agravado.

El primero de estos homicidios ocurrió el pasado 9 de marzo, cuando el ahora imputado, mató a un joven al que acusaba de haberle robado la cartera de su tía. El segundo –que es el especialmente agravado- es el del golfista de 18 años Antony Macaris, a quien le pegó un tiro en el pecho para llevarle un morral.

El fiscal de Homicidios, Juan Gómez, había logrado meses atrás la imputación de otro hombre, acusado de coautor en este caso. Tras más de 21 allanamientos, y varias fugas, este martes fue detenido cuando se encontraba en el jardín de la casa de su madre.

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El padre del joven imputado, Betito Suárez, es un conocido delincuente de Cerro Norte, con antecedentes por uso de documentación falsa, narcotráfico, copamiento y receptación. En 2002 escapó de la cárcel de Paysandú –donde cumplía una pena por rapiña-  y formó una banda a la que llamaba "los profesionales", y una superbanda que se dedicaba a asaltar bancos, estaciones de servicio y locales comerciales.

Estuvo privado de libertad desde el 2006 hasta marzo de 2017, período en el que entró en contacto con narcos extranjeros. El juez Néstor Valetti dijo en su momento que aún en prisión tenía más de 50 sicarios a su cargo.

 En noviembre de 2017 volvió a ser enviado a prisión, con una condena de 10 meses, por un delito de receptación, luego de que la fiscalía lograra probar que había recibido un auto Mercedes Benz que había sido robado. Sin embargo, logró reducir su pena dos meses gracias a que se anotó a un curso de yoga para el control de la ira, conocido como El Arte de Vivir.

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Pero la actividad criminal está lejos de ser una práctica exclusiva del Betito y su hijo. En 2009, familiares de Suárez estrenaron los recién creados Juzgados del Crimen Organizado, al ser procesados por integrar una banda que traficaba pasta base en Cerro Norte.

La investigación llevada adelante por el entonces juez de Crimen Organizado –hoy fiscal de Corte-, Jorge Díaz, procesó a nueve personas por narcotráfico. Entre ellos figuraba un hermano que es conocido como El Ricardito, su madre, su suegra, su esposa, otro hermano  menor de edad y su padrastro.

Durante el operativo llevado adelante por esa investigación se pudo saber que el Betito lideraba la operativa desde la cárcel y se capturó a una mujer que traía desde argentina 93 mil dosis de pasta base, valuada en US$ 180 mil.

Ricardito era la mano derecha del Betito, cuando todavía estaba en prisión. De hecho, la banda de narcos adoptó el nombre de Los Ricarditos. El grupo fue uno de los primeros en utilizar a menores como sicarios, y en montar una red jóvenes que oficiaban de campana para avisar cuando llegaba la policía.

El primer homicidio por el que fue imputado el hijo del Betito fue justamente para vengar el robo que sufrió la pareja del Ricardito.

Según dijeron fuentes del Ministerio del Interior a El Observador, a pesar de aquel operativo, el grupo criminal  continúa controlando la venta de drogas en el Cerro. De hecho, según reconoció el joven imputado, decidieron robar a Macaris porque se encontraba frente a una boca de pasta base, a la cual él y su cómplice se dirigían con el objetivo de cerrarla o hacer que trabaje para ellos.

 En 2016, en tanto, tres hermanos y un cuñado del Betito fueron procesados por el homicidio de Claudia Silvera, a quien secuestraron en su casa para luego matarla y prenderla fuego en el interior de su auto. Silvera era esposa de Wellington Segade, un narcotraficante del 40 semanas que había sido asesinado en 2015 por orden del también narco Fabián “Lalo” Algorta.

Algorta había contactado con el Betito en la cárcel, y juntos forjaron una alianza para matar a Segade. Finalmente, Lalo fue acribillado a balazos a fines de 2017, en lo que la policía cree que se trató de una venganza por el crimen contra el líder de la venta de droga de 40 Semanas y su mujer.

Ricardito está preso desde 2017, cuando fue procesado por tráfico de drogas. Ese procesamiento se produjo mientras era investigado por el homicidio de un joven poseedor de varios antecedentes penales apodado “el Oreja”, cuyo cuerpo fue desmembrado y rociado con cal para eliminar rastros.

A pesar de estar recluido, la banda que lidera Ricardito sigue operando. De hecho, en abril de este año la policía desplegó un operativo en Cerro Norte que fue desarrollado para golpear a este grupo criminal y en el que se realizaron 45 allanamientos, se detuvieron a cinco personas y se incautaron armas y drogas.

El joven hijo de 18 años del Betito se une así al amplio prontuario de esta familia vinculada al delito en el Cerro. Su madre, que lo acompañó durante toda la audiencia con los ojos llenos de lágrimas, pudo despedirse de su hijo quien ahora esperará durante 180 días hasta que se celebre el juicio oral por el que podrá recibir una pena no menor a 15 años de prisión y máxima de 30. “Te amo mamá”, le dijo y ambos se separaron.

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