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26 de enero 2023 - 5:04hs

Las visitas oficiales suelen tener mucho protocolo. Una agenda que puede ser corta pero intensa, con diversas actividades oficiales y discursos sin grandes sorpresas donde la diplomacia se impone y son pocos los que logran desmarcarse de esa estructura.

La visita del presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, tuvo una parte que se ciñó a lo que acostumbran las visitas presidenciales —una reunión con asado posterior con el presidente Luis Lacalle Pou—, pero también tuvo tiempo, en una visita de un día, para armar una agenda paralela en donde visitó a su “hermano” José Mujica en su chacra y fue condecorado por la Intendencia de Montevideo liderada por Carolina Cosse ante miles de militantes frenteamplistas y de brasileros.

Al pasar raya, el gobierno tiene varios puntos positivos para destacar de su encuentro con el novel presidente de Brasil. La intención común de modernizar el Mercosur y la posibilidad de avanzar en un acuerdo del bloque con China son temas en los que Lacalle consiguió, al menos en parte, lo que buscaba. Pero Lula también aprovechó una agenda con mucho oxigeno para renovar sus estrechos lazos con la izquierda uruguaya.

Por su participación en un acto en la Intendencia, pero también por su agenda, la visita de Lula tiene algunos paralelismos con la que hizo el entonces presidente de Venezuela, Hugo Chávez, en agosto de 2003, aunque aquella no fue una visita oficial ya que no fue invitado por el gobierno.

Un sábado 16 de agosto de hace 19 años, y luego de una cumbre regional en Asunción, el mandatario venezolano llegó a Uruguay y fue recibido por el entonces vicepresidente Luis Hierro López, que actuaba como presidente interino, ya que Jorge Batlle había decidido quedarse en Paraguay.

Un Chávez envalentonado, con respaldo popular en su país y una billetera que empezaba a crecer, llegó a un Uruguay con un gobierno cuestionado, golpeado por una crisis económica y que, por ejemplo, ni siquiera lograba aprobar la Rendición de Cuentas en el Parlamento por el rechazo de blancos y frenteamplistas, según consignaban los diarios de la época. 

En ese Uruguay, el presidente venezolano aprovechó para estrechar lazos con un Frente Amplio que ya se perfilaba para ganar las elecciones poco más de un año después. Recibió las llaves de la ciudad del entonces intendente Mariano Arana, hizo un discurso en la explanada municipal, visitó la sede de la Asociación Latinoamericana de Integración (Aladi) y se reunió con el entonces líder del Frente Amplio, Tabaré Vázquez.

Lula, por su parte, recibió el premio Más Verde de parte de Cosse, le habló a los militantes que se acercaron hasta la explanada de la IM y culminó su visita oficial en la chacra de José Mujica en Rincón del Cerro.

La llegada de Chávez fue una fiesta para la izquierda”, titulaba una nota de El Observador del domingo 17 de agosto de 2003 que destacaba en un recuadro que la empresa Ancap había “atraído la atención del líder venezolano” para aliarse con la petrolera PDVSA. 

En aquel entonces, también estaba sobre la mesa una idea que el presidente Luis Lacalle Pou retomó en la cumbre de la Celac con algunos cambios. Era la posibilidad de crear un Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), sobre lo que Chávez se mostró contrario.

Aquella era una propuesta de Estados Unidos mientras que la que manejó Lacalle Pou en la cumbre de este martes excluye al país de Norteamérica, ya que sería desde México hacia el sur.

En su discurso en Aladi, Chávez apuntó contra el “neoliberalismo” al que definió como una “plaga absolutamente nefasta”. Desde el balcón de la Intendencia, en tanto, saludó a los militantes que se acercaron, les transmitió saludos de Fidel Castro, recitó una canción del uruguayo Rubén Lena y bromeó sobre el mate.

Federico Gutiérrez Lula llegando a la chacra en Rincón del Cerro

Lula, tras ser premiado, elogió a Cosse, dijo que era una “demostración de que las mujeres no necesitan más pedir permiso”, y aseguró que está “convencido de que tendrá un mandato de mucho éxito”.

Al dirigirse al público, desde el balcón del Palacio Municipal, abogó por la integración latinoamericana y el fortalecimiento del Mercosur. “Un abrazo querida Carolina, un abrazo al pueblo de Uruguay y al pueblo de Montevideo”, dijo antes de retirarse hacia la chacra del expresidente José Mujica.

En Rincón del Cerro lo esperaban, además de Mujica, la exsenadora Lucía Topolansky, el presidente del Frente Amplio, Fernando Pereira, y el del PIT-CNT, Marcelo Abdala, en una reunión a la que más tarde se sumó el intendente de Canelones, Yamandú Orsi.

En ese encuentro, Mujica y Lula hablaron de la moneda, el himno y la bandera común, algunos puntos que han estado sobre la mesa en los últimos días.

Lula, como Chávez en 2003, tuvo tiempo para la agenda oficial pero también para los abrazos compañeros.

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