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2 de enero 2023 - 5:00hs

El presidente de la República, Luis Lacalle Pou, los exmandatarios Julio María Sanguinetti y José Mujica, y el canciller Francisco Bustillo partieron en la mañana de este domingo hacia Brasil para presenciar la toma de posesión como presidente de Luiz Inácio Lula da Silva.

Durante la ceremonia, el presidente y los exmandatarios saludaron a Lula da Silva en su ingreso al Parlamento y, luego de su juramento, volvieron a intercambiar algunas palabras con él. Sanguinetti y Mujica fueron invitados por Lacalle Pou para que lo acompañaran en la ceremonia. El expresidente frenteamplista dijo que “es de los pequeños lujos que se puede dar Uruguay que personas que tienen diferencias, a veces duras, puede juntarse en un esfuerzo republicano cultivando una imagen de bonhomía”. “Consideramos que es un pequeño capital que hay que conversar”, aseguró.

Lacalle dijo a Subrayado que invitó a Lula a visitar Montevideo en este mes de enero: “Lo invité a Montevideo, tenemos reunión de la Celac ahora el 24 en Buenos Aires, así que me pareció oportuno y me gustaría recibirlo en Montevideo antes o después de la Celac”.

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El presidente destacó el hecho de ir acompañado de Mujica y Sanguinetti como "las mejores tradiciones" del Uruguay. "Distintas generaciones, distintos partidos políticos, distintas ideologías y obviamente distintas etapas del país que nos ha tocado gobernar. Creo que hacia adentro, hacia afuera, habla bien del país que todos queremos sin perjuicio de las diferencias, y por supuesto valorar el gesto de los dos ex presidentes que aceptaron la invitación”, dijo.

Por su parte el expresidente Sanguinetti dijo que la presencia de los tres presidentes “no pasó desapercibida”. “Así nos lo dijo el presidente Lula en el Congreso cuando nos saludó. Destacó el hecho y nos dijo bueno, Uruguay con tres presidentes, y es un hecho internacional”, contó.

“Desde nuestro ángulo son dos cosas, una la relación con Brasil, esto es la expresión de la importancia que le damos. Y dos, delante de la comunidad internacional presente aquí, no es usual que ocurra esto en un mundo en que hoy las cosas están tan crispadas que los presidentes no entregan el mando”, afirmó el dos veces presidente, en referencia a que el expresidente Jair Bolsonaro no asistió al traspaso de mando.

“Ganó la democracia”

“Ganó la democracia” fue la primera definición fuerte que Luiz Inácio Lula da Silva pronunció en su discurso en el Congreso, luego de jurar por tercera vez como presidente de Brasil.

Ante la ausencia de su predecesor, Jair Bolsonaro, el flamante mandatario se comprometió a lograr, tal como lo había prometido en sus gobiernos anteriores, que “cada brasileño tenga tres comidas al día”.

Lula da Silva resaltó la democracia como el valor que primó en su triunfo: “A lo largo de esta campaña electoral vi brillar la esperanza en los ojos de un pueblo que sufría, como consecuencia de la destrucción de políticas públicas que promovían la ciudadanía, los derechos esenciales, la salud y la educación”, sostuvo. Dijo además que “bajo los vientos de la redemocratización decíamos: ¡dictadura nunca más! Hoy, tras el terrible reto que hemos superado, debemos decir: ¡democracia para siempre!”.

Asimismo, adelantó que de inmediato firmará medidas de reorganización de las estructuras del Poder Ejecutivo “para que el Gobierno vuelva a funcionar de forma racional, republicana y democrática”.

“El mandato que hemos recibido, frente a adversarios inspirados en el fascismo, será defendido con los poderes que la Constitución confiere a la democracia. Al odio responderemos con amor. A la mentira, con la verdad. Al terror y a la violencia responderemos con la Ley y sus más duras consecuencias”, agregó.

“Se demostró que sí era posible gobernar este país con la más amplia participación social, incluyendo a los trabajadores y a los más pobres en el presupuesto y en las decisiones de gobierno”, afirmó después.

Y agregó: “Se ha demostrado que un representante de la clase trabajadora sí podría dialogar con la sociedad para promover el crecimiento económico de forma sostenible y en beneficio de todos, especialmente de los más necesitados”.

Diagnóstico “terrible”

Luego advirtió: “El diagnóstico que recibimos del Gabinete de Transición es terrible. Los recursos sanitarios se han vaciado. Han desmantelado la educación, la cultura, la ciencia y la tecnología. Destruyeron la protección del medio ambiente. No dejaron recursos para comidas escolares, vacunación, seguridad pública”.

También se comprometió a ayudar a los más postergados: “Ninguna nación se ha levantado ni puede levantarse sobre la miseria de su pueblo. Este compromiso empieza por garantizar un Programa Bolsa Família renovado, más fuerte y más justo para atender a los que más lo necesitan”, señaló. Asimismo, adelantó que las primeras acciones del Gobierno tendrán como objetivo “rescatar a 33 millones de personas del hambre y rescatar de la pobreza a más de 100 millones de brasileños que han soportado la carga más pesada del proyecto de destrucción nacional que hoy termina”.

Deforestación cero

Durante su discurso Lula también enarboló como objetivo primordial lograr la deforestación cero en la Amazonia y la emisión cero de gases de efecto invernadero en la matriz eléctrica, además de estimular la reutilización de pastos degradados. “Brasil no necesita deforestar para mantener y ampliar su frontera agrícola estratégica”, aseguró. “Crear, plantar y cosechar seguirá siendo nuestro objetivo. Lo que no podemos aceptar es que sea una tierra sin ley. No toleraremos la violencia contra los más pequeños, la deforestación y la degradación del medio ambiente”, agregó. Y de inmediato justificó la creación del Ministerio de Pueblos Indígenas: “Nadie conoce mejor nuestros bosques ni es más eficaz para defenderlos que quienes estuvieron aquí desde tiempos inmemoriales. Revoquemos todas las injusticias cometidas contra los pueblos indígenas”, explicó. A continuación, se refirió a la refundación del Ministerio de la Mujer “para demoler este castillo de desigualdad y prejuicios”, dijo.

Y agregó: “Es inaceptable que las mujeres cobren menos que los hombres por el mismo trabajo. Es inaceptable que sean acosados impunemente en la calle y en el trabajo. Que sean víctimas de la violencia dentro y fuera del hogar”.

Y cerró el discurso entre vítores con dos consignas: “¡Viva la democracia” y “¡Viva el pueblo brasileño!”.
Le respondieron desde el público con otra: “Lula guerrero del pueblo brasilero”.

La llegada al Congreso

Antes de asumir, Lula recorrió el trayecto que une la Catedral de Brasilia con el Congreso. De pie, saludando desde el Rolls Royce negro, y acompañado por la primera dama Rosângela Silva, conocida como Janja, el vicepresidente Geraldo Alckmin y su esposa, Lu Alckmin. Fue exactamente a las 14.30 de este domingo  cuando Luiz Inácio Lula da Silva comenzó a la cabeza de una caravana el desfile que lo llevó hacia el Congreso para recibir la banda presidencial.

Enfundado en un traje azul, con camisa blanca y corbata al tono, el presidente brasileño saludó durante todo el trayecto, de unos dos kilómetros, al público reunido para verlo pasar levantando alternativamente sus manos derecha e izquierda.El auto descapotable en el que Lula llegó al Congreso viajó durante dos kilómetros, desde la Catedral Metropolitana, en medio de un impresionante operativo de seguridad. A su paso, el mandatario electo fue vivado por miles de seguidores, que festejan su llegada al poder. A las 14.41 descendió frente al Palacio del Congreso y caminó por una alfombra roja junto al vicepresidente y sus respectivas esposas y escoltado por autoridades parlamentarias.

En el interior lo esperaban 17 jefes de Estado que viajaron para participar del acto, entre ellos el presidente argentino, Alberto Fernández, el rey Felipe VI de España, el mandatario de Ecuador, Guillermo Lasso; el colombiano Gustavo Petro, el uruguayo Luis Lacalle Pou y el boliviano Luis Arce. También lo recibieron representantes de más de 120 países y expresidentes como fu el caso de  Mujica y Sanguinetti, y Evo Morales, de Bolivia. Antes de la investidura se realizó un minuto de silencio por las muertes del astro futbolístico brasileño, Edson Arantes do Nascimento, Pele, y del pontífice emérito Benedicto XVI, y luego se entonó el himno nacional de Brasil.

Exactamente a las 15.04, Lula juró como presidente de la República Federativa de Brasil. “Prometo mantener, defender y cumplir la Constitución, observar las leyes, promover el bien general del pueblo brasileño, sustentar la unión, la integridad y la independencia de Brasil”, declaró con la mano sobre la Constitución y fue vitoreado por los presentes en el recinto con un insistente “Olé-olé-olé, Lula, Lula”. 

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