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Malvín, el capo del básquetbol uruguayo

El playero le ganó 77-72 a Aguada y volvió a coronar, con clase y corazón, al mejor proceso de trabajo que tiene el básquetbol uruguayo

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29 de mayo de 2018 a las 23:56

Campeón por juego, por clase, por categoría. Por ganas, por ambición y corazón. Pero, sobre todo, campeón por lógica. Malvín campeón. Expresión redundante de los tiempos que corren en el básquetbol uruguayo. El playero derrotó este martes a Aguada por 77-72 y conquistó su quinta Liga en 12 años.

¿Cuál es el común denominador de esos 12 años? Sergio Somma en la dirección institucional y Pablo López como cabeza de un proyecto que promueve talentos desde la base a los que se suman jugadores que deben seguir determinada línea de juego y de compromiso con la causa.

Entonces, cuando se juegan 10 semifinales en forma consecutiva y cuando se está siempre en la definición, los títulos caen por su propio peso. Porque es el presente el que empuja.

Ganó Malvín y es un justo campeón. La serie larga, que se agotó en un séptimo partido, puso a prueba a la cabeza de los entrenadores forzándolos a exprimir sus recursos. Pero también llevó a los jugadores a sacar fuerzas de donde no había para llegar a los instantes finales lo más lúcidos posibles.

El partido fue tanto a tanto de principio a fin. Una final con vida propia dentro de una serie que tuvo de todos: triunfos con autoridad del playero alternados con victorias contundentes de Aguada.

Pero la séptima fue otra historia. Un partido en el que López se jugó un alfil a cambio de algo más grande en el ajedrez que enfrentó a los técnicos a lo largo de la serie.

Si Fernando Cabrera sorprendió en algún momento cambiando las marcas sobre Marcos Cabot y Nicolás Mazzarino, esta vez fue López el que movió piezas. Desde el arranque puso un equipo bajo en cancha con Juan Santiso en la conducción –un pibe de la casa–, Cabot y Nicolás Mazzarino liberados.
Entonces, el poder perimetral del equipo afloró en el primer tiempo con muy buenos porcentajes y tiros muy bien tomados por Cabot y Harper Kamp.

Pero Aguada estuvo siempre en partido. Con el lomo curtido por una temporada en la que le pasó de todo. La suspensión de la localía, la quita de dos puntos, la agónica clasificación a la Liguilla, una espesa semifinal con Nacional, la filtración de audios acusando a jugadores de amaño de partidos y la suspensión de Diego García para las dos últimas finales.

Sin recambio y lastimado desde el perímetro, Aguada se hizo fuerte en el juego interno.

Con intensidad defensiva contuvo a Hatila Passos en el poste bajo y con su fluidez en ataque, a partir del uno contra uno que propuso Demian Álvarez, supo hacer daño en ataque.

Con sus armas, ambos equipos protagonizaron una final pareja, vibrante y emotiva más allá de que por momentos el partido se hizo sucio, demasiado físico. Como una final de finales.

Tras irse 31-30 arriba para el descanso largo, Malvín arrancó muy bien el segundo tiempo y abrió una ventaja. Pero Andrew Feeley, que fue un león, trajo el partido y lo empató a falta de 2’ para el final del tercer cuarto.

El contexto de paridad se mantuvo hasta que a falta de 5.09, Mazzarino clavó un triple enorme para abrir una ventaja de cinco puntos (66-61).

Aguada se fue deshilachando cuando el partido pasó a ser cuestión de resistencia. Se fue Jeremis Smith por quinta y se lesionó Álvarez. En el primer tiempo había salido por lesión Marcel Souberbielle en el playero.

Entonces apareció otro triple de Mazzarino a falta de 2.18 y una tapa NBA de Dominic McGuire sobre Federico Pereiras. Flashes que el hincha playero no olvidará jamás en otra noche de gloria.

Parciales

Primer cuarto: Aguada 15-14
Segundo cuarto: Malvín 31-30
Tercer cuarto: 53-53
Final: Malvín 77-72


Las cifras

80 % de eficacia tuvo Nicolás Mazzarino en triples: tiró cinco y metió cuatro para una noche de 18
puntos y tres asistencias. Fue la gran figura de la séptima final. A los 42 años sigue vigente y derrochando talento. Un fenómeno.
13 rebotes capturó Hatila Passos que además anotó 15 puntos en un partido en el que fue de menos a más para terminar siendo
gravitante en el resultado.
14 puntos anotaron cada uno de los estadounidenses de Malvín. Harper Kamp que arrancó notable y Dominic Mc Guire que vino del banco y se fue metiendo de a poco en el partido para protagonizar un cierre espectacular.

La serie final

1ª, Malvín 86-71
2ª, Malvín 73-64
3ª, Aguada 101-64
4ª, Aguada 75-70
5ª, Malvín 79-76
6ª, Aguada 86-69
7ª, Malvín 77-72

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