2 de julio de 2023 5:00 hs

La siempre protagonista inseguridad volvió al centro del debate esta semana con la interpelación al ministro Luis Alberto Heber pero el tema de fondo pasó a un segundo plano, opacado por las negociaciones que se dieron en la madrugada del jueves en el Palacio Legislativo y el resultado atípico de la instancia parlamentaria.

Si bien las interpelaciones solo sirven para que oficialismo y oposición hagan despliegue de show político ―porque no suelen tener resultados―, esta vez el ministro del Interior se fue sin una moción de apoyo del oficialismo, a instancias de Cabildo Abierto que presentó una moción con críticas a la gestión de Heber y logró el apoyo del FA en ese punto. Eso le permitió a la oposición plantear la censura ―se debatirá en otra sesión― y si bien el escenario más factible es que el ministro la sortee, la posibilidad quedó planteada.

De las repercusiones de la eventual censura y de lo que subyace en la actitud de Cabildo Abierto te voy a hablar en esta Newsletter Enclave.

La advertencia de Manini a Lacalle que terminó cumpliendo

"Cabildo Abierto hará un seguimiento detenido del estado de la seguridad pública e impulsará las medidas urgentes que deben adoptarse para combatir el flagelo de la delincuencia y narcotráfico". El anuncio lo hizo Guido Manini Ríos en la noche del 8 de mayo, en momentos en que el partido del general estuvo a punto de abandonar la coalición después del enfrentamiento con el gobierno por la entrega de propiedades irregulares de Irene Moreira en Vivienda.

El senador comunicó en conferencia de prensa que se quedaban en la coalición pero lanzó ese mensaje destinado directamente al presidente Luis Lacalle Pou, a quien criticó por su estilo presidencialista y por no dejarlos participar en la toma de decisiones de los grandes temas. Entre líneas el senador estaba señalando claramente que a partir de ese momento no dejarían pasar una. 

A esa advertencia pareció referirse el presidente cuando le respondió al senador Manini que separa “claramente las políticas de gobierno de los estados de ánimo” y dijo que no iba “a entrar en chiquitas”.

Junto con el tema de deudores, para el que decidieron que juntarán firmas, la seguridad es uno de los temas fuertes para Cabildo Abierto, y fue uno de los motivos por los que la gente lo votó ―“se terminó el recreo” fue el caballito de batalla de Manini en la campaña― pero no ha logrado incidir en las políticas del gobierno en la materia y eso también le molesta al general.

Más allá del intento del presidente de minimizar el hecho, no se puede desconocer que las continuas diatribas del socio van corroyendo el entramado de una coalición necesaria para sus integrantes pero atada con alambres en algunos puntos, más cuando se acerca la votación de la Rendición de Cuentas que ingresará hoy al Parlamento y es la última oportunidad para el gobierno de aprobar cambios que requieran recursos económicos.

En el tira y afloje con Cabildo el presidente se mantiene fortalecido porque sabe que logró ser visto como líder no solo para los votantes blancos sino también para los del partido de Manini.

¿Qué gana Manini? Si lo que quiere es mantener al electorado más fiel puede que mantener su postura de llevarle la contra al gobierno y marcar perfilismo dentro de la coalición le sirva, pero si pretende crecer y tener chances de ser presidente, no parece el camino correcto. Las encuestas parecen mostrarlo –la última presentada esta semana por la consultora Equipos le dio 2% de preferencias de los votantes– lejos del casi 12% que obtuvo en 2019.

Heber y la censura

Para los legisladores frenteamplistas, impulsores de la censura, “se ha constatado falta de capacidad para el cumplimiento de los fines de prevención del delito que la ley mandata, así como la falta de idoneidad de los planes de seguridad implementados para reducir homicidios”.

La Constitución prevé la censura en su artículo 147 como un juzgamiento de los legisladores para los ministros de Estado. Para aprobarla se requiere que sesione la Asamblea General.

A Bonomi los ahora oficialistas se la pidieron al menos cinco veces, sin éxito, ya que el FA tenía mayoría parlamentaria.

Si esta vez se aprobara, el ministro sería empujado a renunciar, aunque el presidente podría observar el voto de desaprobación, si fuese votada por menos de los dos tercios de la Asamblea General (menos de 87 votos). En ese caso, debería ser vuelta a convocar la Asamblea General dentro de los diez días siguientes y se necesitarían un mínimo de 78 votos para que el ministro sea cesado automáticamente.

El escenario más factible es que nada de esto pase y Heber siga hasta marzo, cuando anunció que renunciará al ministerio para dedicarse de lleno a la campaña. Y si bien de la instancia parlamentaria en sí no salió mal parado –mostró cifras, planes, compras realizadas y una visión bastante moderna de las políticas de seguridad– sabe que los homicidios son su talón de Aquiles y de como sean las cifras que vienen dependerá mucho la evaluación de su gestión y la del gobierno.

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