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Mercosur en desconcierto: China y la unión aduanera

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22 de junio de 2018 a las 05:00

Por Ignacio Bartesaghi *

El pasado 17 y 18 de junio se realizó en Asunción una nueva cumbre del Mercosur, donde Paraguay le traspasó la presidencia pro témpore a Uruguay por los próximos seis meses. Previo a la cumbre presidencial (en esta oportunidad no se contó con la participación de Mauricio Macri), se llevó a cabo la reunión del Consejo del Mercado Común del Mercosur, máximo órgano del bloque.

En esa instancia participaron el canciller y el ministro de Economía uruguayos, los que adelantaron en parte las preocupaciones de Uruguay respecto al Mercosur y las acciones que serán impulsadas durante su presidencia. En ese sentido, el canciller Nin Novoa planteó las prioridades de la próxima presidencia del Mercosur, comenzando por el perfeccionamiento del comercio intrazona y por el desarrollo de la unión aduanera, mencionando la necesidad de eliminar el doble cobro del arancel externo común, el avance hacia una efectiva libre circulación de bienes y servicios, y la revisión del arancel externo común, aspecto también señalado por el ministro de Economía en su exposición. Por otro lado, se valoró la importancia y continuidad del Fondo de Convergencia Estructural del Mercosur (FOCEM) y se hizo especial mención a la agenda externa del Mercosur.

Al respecto de las negociaciones internacionales, Uruguay señaló que buscará la consolidación de los procesos negociadores en curso, destacando el espacio abierto con la Unión Europea, el EFTA y Canadá, como también el lanzamiento de nuevas instancias con Singapur, Indonesia (eventualmente otros países de la ASEAN) y la Unión Euroasiática. Se hizo especial énfasis en la profundización de las relaciones con China. De hecho, el canciller uruguayo adelantó que en el segundo semestre Uruguay convocará a una reunión de negociadores Mercosur-China.

Sobre las propuestas de la cancillería, naturalmente es compartible la necesidad de perfeccionar el comercio intrazona, lo que está relacionado con la eliminación de las restricciones no arancelarias, que desde la creación del Mercosur persisten y afectan el normal flujo del comercio regional.

Si bien se han realizado esfuerzos para identificar las barreras que afectan el comercio entre los socios, lo cierto es que los avances para desmantelarlas son todavía insuficientes. La aplicación discrecional de este tipo de medidas sigue siendo moneda corriente en el Mercosur. Además, debe reconocerse que los operadores afectados no cuentan con un Sistema de Solución de Controversias efectivo que garantice un rápido levantamiento de las medidas restrictivas. Por tanto, quedan sujetos a que las diferencias sean subsanadas con contactos políticos, lo que evidencia el rol que se le otorga a la justicia del Mercosur.

En cuanto al libre comercio en el sector servicios, si bien se cuenta con el Protocolo de Montevideo, sus sucesivas rondas de negociación no han tenido éxito, dejando de lado la regulación de uno de los sectores de mayor importancia en el comercio internacional. Respecto a la propuesta de desarrollar la unión aduanera, corresponde preguntarse ¿qué implica para el gobierno uruguayo desarrollar la unión aduanera o revisar el arancel externo común? Uruguay no puede seguir añorando la conformación de una unión aduanera, meta que cabe recordar debió alcanzarse el 1 de enero de 1995. Hasta la fecha, las excepciones al arancel externo común son una regla y no una excepción en el Mercosur. Entre otras, cabe mencionar las listas nacionales de excepciones, los regímenes de bienes de capital, informática y comunicaciones, las zonas francas, los puertos libres, la admisión temporaria o el régimen insumos agropecuarios.

Debe tenerse en cuenta la importancia que en el desarrollo del país han tenido estos regímenes excepcionales, los que de cierta forma mitigaron el impacto negativo de un arancel muy elevado, el que termina protegiendo bienes que son producidos por los socios y no localmente. Por otro lado, la tarifa externa común ha sido la excusa utilizada por algunos miembros para evitar que Uruguay despliegue una política comercial bilateral. Este impedimento se trata de un absurdo desde el momento que el bloque opera como una zona de libre comercio y no como una unión aduanera, ya que cuenta con fronteras aduaneras bien delimitadas y no alcanzó la libre circulación de mercaderías.

En este contexto y necesitados de recuperar nuestra soberanía en política exterior, justo en momentos en que reaparece el fantasma del estancamiento de las negociaciones con la Unión Europea, no parece acertado proponer el desarrollo de la unión aduanera. Uruguay debe plantear la eliminación o suspensión del arancel externo común para asumir que no somos una unión aduanera.

Finalmente, algunos comentarios referidos a las propuestas de la agenda externa. El propio canciller uruguayo reconoció las dificultades que se atraviesan en las negociaciones con la Unión Europea. En contrapartida, el Mercosur aumenta la apuesta y define una muy ambiciosa agenda externa con varios países y bloques. Al respecto, además de las complejidades que se vislumbran en algunas de esas negociaciones, como por ejemplo el caso de Canadá, pero especialmente en las próximas con Corea del Sur o Indonesia, tiene que tenerse en cuenta que muchos de dichos actores siguen con atención lo acontecido en las negociaciones entre el Mercosur y la Unión Europea. En definitiva, un enlentecimiento en el cierre de dicho acuerdo tendrá efectos en los otros escenarios.

Quizás China es la única excepción a lo mencionado, por eso es muy bienvenida la propuesta de profundizar las relaciones con el principal socio comercial de Uruguay. De cualquier forma, sorprende que Uruguay pretenda impulsar un acuerdo en conjunto con sus socios del Mercosur. En primer lugar, porque Paraguay continúa teniendo relaciones diplomáticas con Taiwán, mientras que, por otro lado, un acuerdo con China no está en la agenda ni en las prioridades de ninguno de los socios mayores del bloque.

La propuesta de Uruguay genera desconcierto, salvo que tenga por objetivo final mantener abierta la posibilidad de cerrar un TLC de forma bilateral con China con la anuencia del resto de los socios. De hecho, China propuso la firma de un TLC al Mercosur en 2017 y a diferencia de otros países de la región como Panamá o Colombia, el bloque nunca respondió.

Es esperable entonces que la propuesta sea un paso intermedio para volver a instalar en la región y el país, ahora de forma definitiva, la importancia que tendría para Uruguay suscribir un TLC bilateral con la principal potencia asiática.

* Decano de la Facultad de Ciencias Empresariales de la Universidad Católica del Uruguay y director del Departamento de Negocios Internacionales e Integración de la misma Universidad.
Doctor en Relaciones Internacionales e integrante del Sistema Nacional de Investigadores.

Twitter: @i_bartesaghi
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