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Murió Stan Lee, padre del cómic moderno y creador de los superhéroes más populares de Marvel

El escritor, guionista y empresario tenía 95 años; fue el creador de personajes como el Hombre Araña, Hulk, los Cuatro Fantásticos y los X-Men

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12 de noviembre de 2018 a las 17:39

Stan Lee cambió los superhéroes para siempre. Hizo que también fueran humanos. Un adolescente puede adquirir la habilidad de trepar por las paredes, tener fuerza sobrehumana y lanzar telarañas, pero no deja de ser distraído, víctima de bullying, incapaz de llegar a fin de mes, y tener muy mala suerte. Un científico sumamente brillante se ve transformado en una bestia muy fuerte pero incomprendida y perseguida. Un grupo de mutantes posee las capacidades para salvar al mundo, pero son odiados por la humanidad y discriminados. 

Este lunes Lee (en realidad llamado Stanley Lieber) falleció en la ciudad de Los Ángeles; tenía 95 años y aún ocupaba su puesto de presidente honorario de la editorial Marvel. Empezó a trabajar allí en 1939 como asistente, rellenando tinteros y comprando almuerzos para los autores, hasta que en 1941 tuvo su primera prueba como escritor, en una historia del Capitán América. A su vuelta de la segunda guerra mundial, se desempeñó como telegrafista; luego se abocó a la creación de material de entrenamiento hasta dedicarse de lleno al mundo de las historietas. 

Fue en la década de 1960 que Lee revolucionó el medio, creando personajes que hoy arrasan en las taquillas cinematográficas del mundo y que, durante décadas, brillaron tanto en las páginas como en forma de muñecos, dibujos animados y todo tipo de productos. Entre las creaciones de Lee, en conjunto con los dibujantes de Marvel, se cuentan personajes como el Hombre Araña, Hulk, los X-men, los Cuatro Fantásticos, Pantera Negra, Thor y Iron Man. 

La metodología de trabajo de Lee era tan improvisada que no era extraño que dictara sus ideas a los dibujantes o a otros guionistas, dejando a estos a cargo de desarrollar las páginas desde cero, y confeccionar las historias sin más guía que esas ideas sueltas. De hecho, hay quienes afirman que el mérito de Lee fue el de robar ideas ajenas y apropiárselas. 

"Me daba vergüenza porque yo escribía comics mientras que otras personas construían puentes o eran médicos. Y entonces me empecé a dar cuenta: el entretenimiento es una de las cosas más importantes en la vida de la gente. Sin él, te venís abajo. Siento que si sos capaz de entretener, estas haciendo algo bueno".  

Otro método habitual era el de intercambiar ideas con el dibujante y escribirle un texto básico, según el cual el dibujante creaba las páginas y dejaba los espacios para los globos de diálogo. Lee los rellenaba según el espacio disponible y luego se coloreaba y entintaba. 

A los personajes acartonados y perfectos como Superman, Lee les estableció estas contrapartes más falibles con las que era más fácil identificarse, y que ofrecían una fusión de comedia, drama, tragedia y acción. A ellos les sumó villanos memorables con motivaciones psicológicas complejas y una interconectividad entre las historias que se adaptó también al cine; ese ha sido uno de los grandes argumentos por los que las películas de Marvel generan un fenómeno imponente cada vez que llegan a las pantallas. En todas las películas, además, Lee tenía una breve aparición (lo que se conoce como cameo), un guiño y reconocimiento a su aporte en la creación de estos personajes. 

Considerado tradicionalmente como un medio narrativo pensado para niños, Lee convirtió los cómics de superhéroes en obras para todo público, mezclando incluso temas más serios como el consumo de drogas, la discriminación, el racismo y la política, de forma más o menos velada. Uno de los ejemplos más claros fue la creación de los X-men, que ilustraban de forma alegórica la situación racial de Estados Unidos en los años 1960. "Tarde o temprano, si la humanidad quiere ser digna de su destino, tenemos que llenar nuestros corazones de tolerancia"; escribió una vez en un editorial. 

A lo largo de los años, Lee fue dejando de ser autor para pasar a convertirse en ejecutivo, y ser un embajador de la compañía. Su vínculo siempre fue inalterable, además de disfrutar de los períodos de éxito también estuvo allí cuando Marvel rozó la bancarrota, como sucedió en la década de 1990. 

La muerte de Lee se produce luego de algunos meses agitados para el creativo, que perdió a su esposa en julio del año pasado, y luego se vio envuelto en batallas legales: primero demandando por fraude a los ejecutivos de POW! –una empresa que creó en 2001– por un monto de US$ 1000 millones (que luego desistió), y luego contra su gestor de negocios. Además, fue centro de una investigación policial como víctima de maltratos de parte de sus enfermeras y cuidadores. 

Su fallecimiento desató una oleada de recuerdos y elogios, incluso de parte de DC Comics la empresa rival de Marvel, que le reconoció "haber cambiado la forma en la que vemos a los héroes, y los cómics modernos siempre llevarán su marca indeleble. Su entusiasmo contagioso nos recordaba por que nos enamoramos de estas historias en primer lugar". 

A pesar de su avanzada edad, Lee seguía colaborando, participando en las filmaciones de las películas y apareciendo en las convenciones de fanáticos. La revista The Hollywood Reporter recordó una frase de 2016, en la que el creador de personajes inmortales del noveno arte recordaba la razón por la que no se jubilaba. 

"Cuando te jubilas, tenés la chance de hacer todo lo que siempre quisiste hacer. Yo ya estoy haciendo todo lo que siempre quise hacer. Siempre quise estar involucrado en el entretenimiento de la gente". 
 

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