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Avengers: Infinity War es un episodio impactante en la historia sin fin de Marvel

El megaevento cinematográfico propone acción, humor y diversión sin freno; cuanto más fanático sea el espectador más la disfrutará

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27 de abril de 2018 a las 05:00

Hay dos formas de ver Avengers: Infinity War. Como espectador casual y como seguidor de Marvel en el cine. Y hay tres lugares desde los cuales pararse para analizarla: tomándola solamente como una película, como evento socio-cultural-cinematográfico (ver nota aparte) y como fanático. Infinity War no es solamente una película más de superhéroes de esas que salen de a diez por año. Por lo tanto, no puede ser estudiada de forma idéntica a otros filmes similares.

El espectador casual se enfrentará a una película divertida, para pasar el rato (un rato largo, dura dos horas y media, aunque en ningún momento se nota por la intensidad y los constantes golpes de adrenalina), comer pop, tomar un refresco o una cerveza, reírse mucho y maravillarse con las peleas y los efectos especiales. Quizás no entenderá por qué un personaje está en determinado punto del planeta al comienzo de la historia, o quién es el mapache que habla, el peludo al que le falta un brazo o el que se viste de pantera, pero las explicaciones necesarias para entender lo que sucede en esta aventura serán dadas durante el metraje de Infinity War.

El fanático, el que quizás no vio las 18 películas previas pero sí la mayoría, o el que vio toda la serie que empezó con Iron Man en 2008, se enfrentará a esta entrega con una expectativa mucho mayor; espera encontrar una recompensa a estos diez años de fidelidad cinematográfica. Y la va a encontrar. Desde las interacciones entre personajes -que hasta ahora nunca se habían visto-, la escala épica de todo el asunto y la resolución de tramas que iniciaron seis o siete años atrás, lo que va a buscar el que conoce lo que ofrece Marvel, lo va a recibir. Y tendrá mucho para comentar con sus camaradas una vez que se prendan las luces. Muchísimo.

Ya con eso queda claro que la película es buena y que se disfruta mucho más si se conoce todo lo que pasó en los capítulos anteriores. Porque aunque pueda ser comprendida por un neófito, es una película que les predica a los conversos. O más que conversos, fanáticos fieles.

Para explicarlo de una forma muy resumida, la película retrata el enfrentamiento entre los diferentes superhéroes que Marvel ha presentado a lo largo de los años –los Vengadores, Pantera Negra, Doctor Strange, el Hombre Araña y los Guardianes de la Galaxia– y un extraterrestre llamado Thanos (interpretado por Josh Brolin y con un gran trabajo de captura digital de movimientos).

Esta criatura considera que el universo está sobrepoblado y que los recursos naturales se van a extinguir, por lo que es necesario limpiar a la mitad de la población para que la vida pueda proseguir. Es un extremista a quien nadie seguirá, y lo sabe, pero lo acepta. Es una figura trágica, Brolin le aporta emoción y carisma, y logra ser un punto alto de la película, de la que puede decirse que es protagonista y villano principal al mismo tiempo.

Para lograr su misión necesita reunir seis objetos, llamados Gemas del Infinito, y que permiten controlar a voluntad seis aspectos de la existencia: el alma, la mente, la realidad, el tiempo, el espacio y el poder. Al usarse en conjunto le darán la capacidad de matar a medio universo con un chasqueo de dedos.

Mucho ruido

Como película despojada de todo el fanatismo, la anticipación previa, la importancia económica que tiene para Marvel y su empresa madre, Disney, y la espectacularidad que propone, Infinity War demuestra sus defectos más que nunca.

Los personajes no se desarrollan más allá de lo que ya han hecho en películas previas. No tienen ninguna evolución porque esta superproducción no tiene tiempo para eso. Tampoco tiene tiempo para frenar, que se procesen los momentos de impacto y emotividad y que generen un impacto real. Hay demasiados personajes actuando en subgrupos, cada uno por su cuenta, y si bien los directores, los hermanos Joe y Anthony Russo, logran balancear bien a todos, por momentos hay algunos de estos grupos que quedan "colgados" y olvidados por un rato.

Y más allá de la pelea por la vida de medio universo, no hay un gran tema de fondo o una trama más allá de "ganarle al malo".

Pero los personajes, que Marvel desarrolló a lo largo de diez años y 19 películas, hacen que todas sus acciones e interacciones tengan peso, generen emociones y que sus desgracias y triunfos se vivan de una forma más intensa. Porque esta es la pelea que se construyó desde el principio de la serie de películas. Todo llevó a esto.

Y en ese sentido Infinity War funciona a la perfección. Un rescate heróico provoca una ovación de parte de la sala. Una muerte provoca desazón. Algunas de las líneas humorísticas son de las mejores de los 10 años de Marvel. En ese rubro, quizás el humor sea excesivo: se está peleando por miles de millones de vidas o ante un riesgo de muerte y se hacen chistes. Pero todos los momentos humorísticos funcionan, por lo que la crítica es algo relativa.

Otro aspecto a tener en cuenta es que los avances fueron bastante engañosos, y ocultaron mucho de lo que se ve en pantalla en la versión final. Desde planos cambiados hasta escenas que no están son una de las maniobras con las que Marvel apuntó a guardar el secreto en su apuesta más ambiciosa. Y por más que la empresa prometió que esta no sería una historia en dos partes, lo es. Infinity War no tendrá una "parte dos" que se llame directamente así, como se iba a titular al principio. Pese a que tiene un final autoconcluyente (además de sorpresivo y potente), claramente es la primera parte de una historia en dos mitades que cerrará con Avengers 4, a estrenarse en mayo de 2019.

Más allá de ese "engaño", Infinity War cumple con todo lo que prometía. Es una película de Marvel, sin lugar a dudas, con todo lo bueno y lo malo que conlleva. El seguidor sabía qué esperar, y más allá de sorpresas, lo obtiene. Por eso, como Marvel ya nos acostumbró, no olvide quedarse hasta después de los créditos, que hay una escena final. Esto sigue.

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