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Para todos los cuerpos: la ley de talles se prepara para una nueva batalla con cinco mujeres al frente

Cinco mujeres por fuera de la política se juntaron para redactar un proyecto de ley que incluya a todos los cuerpos en las tiendas uruguayas

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18 de julio de 2021 a las 05:00

Un probador puede ser un campo de batalla. Peleas íntimas y profundas que se disputan sobre los cuerpos de todos y todas. Un lugar donde las telas estrujan la piernas, las panzas y los brazos, mientras una luz cegadora te muestra todo lo que la ropa te está diciendo que "sobra". O al contrario: tenés que enfrentarte a ese espejo con una prenda infantil, porque es lo único que te queda. El saldo de esta guerra es, a la vez, psicológico y falaz. Te hacen creer que hay algo en vos que está mal, porque ropa "para gente como vos" no venden.

Hace dos años Lucía Magliano, fotógrafa y creadora de contenidos, hizo un experimento: fue al shopping y pidió un pantalón del mismo talle en varias tiendas. Si bien el resultado no la sorprendió, confirmó la sospecha de que todas las medidas eran diferentes. Algunas calzaban a la perfección, otras ni siquiera subían y alguna hasta quedaba holgada. Registró el proceso y lo publicó en sus redes sociales. Años más tarde, al mismo tiempo que la discusión de la ley de talles en Argentina empezó a levantar temperatura, volvió a compartir el contenido y, esta vez, su casilla de mensajes explotó. “La gente empezó a decirme lo mal que se sentía con los talles, me contaban que nunca encontraban y hablaban sobre la discriminación de los locales”, comenta Magliano a El Observador. “Se movió tanto que Romi me dijo ‘hay que hacer algo con la ley de talles’''.

Algo. Hay que hacer algo. ¿A cuántas y cuántos se nos habrá pasado esa frase por la cabeza al salir de un probador?

“¿Me viste cara de abogada? No. Soy diseñadora. Yo no puedo hacer una ley”, pensaba Romina Díaz Cibils después de contactar con Lucía. Así que volvieron a las redes e hicieron un llamado. La que respondió fue Magdalena Mignone, escribana y estudiante de abogacía, que como consumidora había vivido la injusticia de pagar más por prendas más grandes. Llamaron también a Victoria Ripa, cantante y activista por la diversidad corporal, y a Valeria Bonet, modelo y activista body positive. Había que ponerle el cuerpo al proyecto. 

Decidieron, entonces, redactar un proyecto de ley.

La primera vez que ingresó al Parlamento un proyecto de ley de talles fue allá por 2007, a cargo del entonces diputado nacionalista Carlos Enciso. Aquel proyecto recibió modificaciones, pero luego de conseguir media sanción naufragó en la Cámara de Diputados. Casi diez años después, en 2016, la diputada María Pía Biestro, volvió a presentar una ley de talles que terminó archivada al final de la legislatura.

Al día de hoy, hace 14 años que el tema está rondando entre los escritorios del Poder Legislativo. El colectivo tomó como referencia los textos de los legisladores pero incluyeron algunas modificaciones. ¿Qué pasó en todo este tiempo afuera del Palacio Legislativo?

Según las entrevistadas, muchos aspectos de la sociedad cambiaron desde 2007, y quizás uno de los fenómenos que más ha abonado este tipo de modificaciones es el movimiento feminista. “Se te cae la venda”, asegura Ripa, que recuerda que, al igual que la ley de talles, el feminismo es para hombres y para mujeres. “Me parece que nos ha ayudado mucho a cuestionar lo que nos han inculcado desde que nacemos. Decís ¿por qué soy yo la que estoy mal? ¿Por qué tengo que ser solamente de una forma si la realidad es la diversidad?". En los últimos años se han expuesto otras corporalidades, fuera de los marcos hegemónicos, se construyeron nuevos paradigmas que todavía intentan fortalecerse frente a los discursos de odio.

Además, entienden que ahora existen herramientas que llevan el debate a las manos de cualquiera con acceso a internet: “Una de las cosas que ayudó a cambiar todo son las redes sociales. Hablar del tema, que se haga público. En esa época quedaba en el Parlamento, pero ahora se puede discutir, la gente se entera, lo estamos hablando en las redes, eso ya cambia mucho”, comenta Bonet. En este sentido, las mujeres que se embarcaron en este proyecto han abierto una puerta para la conversación en sus propias redes y reciben testimonios fuertes, experiencias de otras, recuerdos de vergüenza y odio, que de a poco se van procesando con amor.

Para algunas también entra en juego un tema generacional. ¿Hay una generación que se cuestiona más las cosas que sus padres y sus abuelos? Sin duda los modelos corporales están en cuestionamiento. Y, para Bonet, cuando cambiás la mirada hay “un sentimiento de libertad muy heavy”. Los cambios son visibles en la industria de la moda. Basta con mirar los que impusieron grandes marcas internacionales como Versace o Victoria's Secret, que en el último tiempo dieron un vuelco hacia la diversidad corporal y el valor más allá de las formas.

La opinión y la esperanza son unánimes: “Es el momento para que esto se apruebe”. 

El nuevo proyecto, que presentaron el pasado 6 de julio ante la Comisión Especial de Equidad y Género de la Cámara de Representantes, tiene dos pilares: abarcar la mayor diversidad de talles posible y lograr una coherencia entre los talles y los cuerpos de la población, así como entre las tiendas de ropa.

Para lograrlo, al igual que sus antecesores, proponen un estudio antropométrico de toda la sociedad uruguaya, desde el más pequeño hasta el más grande. Eso implica develar un misterio: ¿qué tamaño tenemos realmente los y las uruguayas?

No sólo palabras:
Ser y usar son dos cosas diferentes. Es obvio. Por lo tanto: No somos un talle, usamos un talle.
Los talles que propone la ley no tienen nada de “especiales”, son los talles de los cuerpos uruguayos. Son, en cualquier caso, reales.

El estudio habilitaría la creación de una tabla de talles que abarque a todos los cuerpos. Y si existe una tabla de talles, consideran que ya no tendría sentido la existencia del llamado “talle único”, ni la práctica que consideran abusiva de cobrar más cuando las prendas son más grandes.

El derecho a la vestimenta

Estamos de acuerdo que en la sociedad en la que vivimos tenemos que vestirnos, es una obligación cubrir los cuerpos desnudos para vivir en esta comunidad. ¿Pero qué implica realmente vestir?

La moda es puramente social. Todo tiene un significado, las tipologías y colores suceden por algo. El hecho de tener eso de base hace que vos como ser humano quieras expresarte a través de la ropa, inconsciente o conscientemente”, explica Díaz Cibils. Pero, lamentablemente, no todos tienen la posibilidad de elegir lo que quieren usar y tienen que conformarse con aquella prenda en la que entran.

Según Ripa, se trata de tener la libertad de poder elegir y expresarte a través de la ropa. “Cuando uno no se expresa libremente lo que sucede es que nos reprimimos. Todo eso trae consigo un montón de consecuencias que tienen que ver con la salud mental, la salud emocional y la autopercepción”. Sucede cuando el último talle disponible no se adapta a tu figura y cuando llegás a una tienda pero te mandan a comprar ropa en la sección infantil. También, cuando sos un niño que solo puede vestir ropa de adultos.

“Es como que estés en el closet, pero de la ropa”, acota Díaz Ciblis, que además subraya que la vestimenta es una expresión individual y colectiva. Y si no podés formar parte, quedás afuera. “Nos pareció que esta era la oportunidad de incluir el derecho a la vestimenta como el derecho a elegir qué ponerse, y que esté regulado en nuestro país”, dice Mignone. 

Trato digno en tiendas

Pensar en que alguien pueda recibir un trato menos que digno en una tienda es doloroso, pero los probadores deben estar en el podio de los lugares públicos con más lágrimas derramadas. Solo por detrás de las iglesias, los estadios y los cementerios. Es por eso que el proyecto incluye algunos aspectos que puedan hacer la experiencia de compra menos hostil.

“Cuando empezamos a redactar el proyecto tanto el derecho a la vestimenta como el trato digno fueron de las primeras cosas que pensamos, por la importancia que tiene la experiencia de compra en la salud mental y emocional”, recuerda Ripa, y señala que buscan eliminar los "mil comentarios y experiencias que creo que toda de alguna forma hemos vivido”. Sostiene que lo que puede parecer un simple comentario "planta semillas que hacen que nos sintamos mal con nosotros mismos, que no pertenecemos y que no podemos ser lo que queremos ser”. ¿Te suena el "como para vos no tenemos nada"?

Bonet, a su vez, relata el papel que pueden tener los trastornos alimenticios en todo esto. "En mi caso, mil veces salí de tiendas a hacer dieta, tomar sopa una semana, para poder entrar en ese talle. Eso no es saludable"

En junio de este año Argentina reglamentó una ley similar que establece la aplicación obligatoria de un Sistema Único Normalizado de Talles de Indumentaria, que regulará la confección de toda las prendas destinadas a la población a partir de los 12 años.

Cada vez que se discutió una ley de este estilo, el contrapunto estuvo marcado por la industria de la vestimenta. Para las entrevistadas, el proyecto puede presentar una oportunidad para las marcas de conocer exactamente el público con el que trabajan, ofrecerles una tabla de talles exacta, ampliar el mercado a aquellas personas que solo compraban en el exterior y mejorar la experiencia de compra en línea. 

El proyecto además prevé excepciones a quienes hacen ropa a medida y de alta costura, las ventas de ropa usada y las situaciones de liquidación. Así como un periodo de adaptación para los nuevos emprendedores. 

La moda curvy 

Bonet estaba cansada de ver siempre los mismos tipos de cuerpo en las publicidades. Un cuerpo diferente al de ella. Pero cuando descubrió modelos como Ashley Graham, quien irrumpió en la industria de la moda internacional, le "voló la cabeza". Y eso es lo que hace ella ahora por otras mujeres: "Mi aporte es exponer mi cuerpo, visibilizar".

"Empecé a trabajar en Argentina en 2011, porque acá en Uruguay ni se hablaba del tema. Recién se empezó a hablar hace un año o un año y medio porque en otros países más avanzados ya empezaban a haber modelos curvy", recuerda, y señala que empezó a mostrar su cuerpo en las redes y algunas marcas la empezaron a llamar.

Odio que la gordita sea tierna y simpática, la gordita tiene que ser sexy también. 

Pero que las marcas incluyan modelos con cuerpos diversos no quiere decir que realmente se comprometan con el cambio. "Está de moda comunicar el body positive o el cuerpo positivo y mostrar diversidad, pero los talles no cambian. Muchas publicidades no las pude hacer porque me llaman y cuando voy no me entra la ropa, me tengo que ir y sin hacer las fotos. O tienen que cortar la ropa para que yo entre", señala la modelo. 

Díaz Cibils coincide y señala que hay "pocas marcas que lo toman genuinamente". En su caso también ha participado de campañas de ropa, y sostiene que lo hace bajo la condición de que las prendas le queda bien y que vayan a estar expuestas para que la gente la compre. Ahí hay un punto importante: muchas veces los percheros no muestran la diversidad que pregonan los avisos. "Me ha pasado que (seguidoras) me digan que si estoy yo van a conseguir talles. Yo les aclaro que soy el talle más grande, porque como modelo y como persona no me gusta engañar. Les digo: 'Mirá que soy el talle más grande, hasta acá llegamos y apenas'".  

Y mucho pasa cuando las mujeres, especialmente las que tienen curvas, muestran su cuerpo sin arrepentimientos. No sólo se convierten en inspiración, también son blancos de ataques de gordofobia y discriminación. "Esto entra directo en la gordofobia, que empieza a sonar con este cambio. Piensan que querés fomentar la obesidad y no es así", asegura Bonet. 

Cuando formás parte de un cambio podés pensar que todos cambian contigo, pero las sociedades generalmente se resisten a las modificaciones. Los cambios culturales pelean con generaciones de enseñanzas, de complejos sobre el cuerpo y de una sociedad que te forma sobre el deber ser. Por eso, las modificaciones tienen que jugar en varios frentes: "Parte del proyecto de ley de talles es un pequeño granito de arena a todo lo que abarca lo que tiene que ver con la autopercepción y con las corporalidades. Creo que estamos todas bastante alineadas en que entendemos que si esto sale y se regulariza hay un millón de cosas para seguir trabajando desde diferentes aristas: la educación, la salud, profesionales del deporte, nutricionistas, profesionales de salud mental. Realmente es algo que atraviesa a toda la sociedad", explica Ripa. 

El proyecto seguirá su camino y podrá, o no, convertirse en ley. Lo que es seguro es que hay consumidores que ya no quieren estar en medio del fuego cruzado dentro de los probadores.

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