Pocas veces se puede apreciar un partido así en el fútbol uruguayo. Con tanta riqueza de matices, con un equipo que pasa de dominado a dominador, con algunos virtuosos como Federico Martínez que es un regalo para los ojos en Liverpool y que parece increíble que siga jugando en este fútbol de cabotaje para el nivel que tiene, luego de su regreso de Argentina en donde no le fue bien.
Hubo jugadores de Peñarol que resultaron fundamentales para llegar a ese empate épico. Pablo Ceppelini -una vez más y jugando también como doble 5 en esta ocasión, por la lesión de Jesús Trindade a los 36 minutos-, Giovanni González y Agustín Canobbio. Más o menos, el común denominador de lo que fue la llave clásica que clasificó a los aurinegros a los cuartos de final de la Copa Sudamericana.
Diego Battiste
Pablo Ceppelini anotó dos penales, el segundo, en la hora, para darle el empate a los carboneros
Claro que hay que agregarle a ellos un gol espectacular del Canario Álvarez para el 3-2 transitorio, de chilena. Fue un golazo.
Peñarol llegó a la igualdad en base a empujes anímicos y a un corazón tremendo, más el fútbol que aportaban los antedichos.
Pero un equipo como Peñarol no puede darse el lujo de regalar un tiempo y mucho menos, en estas instancias en las que se está definiendo un campeonato. No obstante, lo hizo. Le dejó los espacios a su rival, el que aprovechó muy bien el andarivel derecho de su ataque con Gastón Martirena quien volvió loco a Valentín Rodríguez que perdió definitivamente las marcas en todos los primeros 45’.
Algo similar -y sorpresivo (o no tanto, ya que, en el clásico del jueves, más allá del error de Kevin Dawson en la salida, también sucedió)- fue la pobre actuación de los centrales en el fondo, sobre todo en la primera mitad. Gary Kagelmacher y Carlos Rodríguez perdían de continuo por arriba.
Diego Battiste
La pirueta en el aire de parte del Canario Álvarez para el golazo del transitorio 3-2
Dicho sea de paso, como el otro día en el clásico se equivocó en la jugada del gol en la hora, esta vez, Dawson salvó a Peñarol con dos atajadas de sus mejores tiempos en la primera parte.
Se sabe -y se escribió más de una vez- que Walter Gargano es el alma de este equipo.
Desde que recobró su fútbol luego de un impasse de unos partidos tras su regreso de su segunda rotura de ligamentos cruzados de la otra rodilla, el volante es quien maneja el juego de Peñarol, no solo por las habilitaciones hacia sus compañeros, sino, sobre todo, por el orden que impone en el grupo dentro de la cancha. Tener a un futbolista como él, es fundamental para el plantel.
Cada vez que falta -como sucedió este domingo en Belvedere frente a Liverpool-, sus compañeros sienten demasiado su ausencia, y esa fue una de las causas por las cuales el equipo de Mauricio Larriera no encontró el norte en gran parte de este encuentro.
Diego Battiste
Agustín Canobbio volvió a ser de las principales figuras de Peñarol
Para colmo de males en Peñarol, se lesionó a la media hora del juego, el ladero fundamental que ha tenido desde siempre Gargano: Jesús Trindade.
Esa lesión le puede costar carísimo a los mirasoles si el futbolista no puede llegar al menos al partido de ida en Lima contra Sporting Cristal por los cuartos de final el próximo miércoles 11. Porque además de lo que aporta en ese sector y de entenderse de memoria con el Mota, hay que sumarle que Damián Musto -a quien le sigue faltando demostrar un poco más- se encuentra suspendido por la expulsión en la hora del pasado clásico.
Si ya el primer tiempo hubo un solo equipo en la cancha, al inicio del segundo, Liverpool marcó el tercero. Peor, imposible.
Sin embargo, esa apuesta de Larriera por morir con la suya, le terminó dando réditos en la hora con el 3-3 final.
Peñarol pasó de la desorientación, de estar al borde de la goleada histórica por más goles aún, a mostrar ese corazón que le gusta al hincha.
Diego Battiste
Mauricio Larriera siguió fiel a su estilo pese al mal primer tiempo y sacó réditos, aunque el empate no le alcanza
¿Cuál es el verdadero Peñarol? De dominado pasó a dominar, y empezó a tener puntos altos con Canobbio, Ceppelini y Giovanni, como se escribió.
El gran tema es que por más épico que haya podido ser igualar un partido de estas características ante un muy buen rival, no alcanza y la tabla lo condena.
Hay veces que, como ahora, con el corazón solo no alcanza. Se logró un empate que era casi imposible por como se había dado el partido, pero también se le dijo adiós al Apertura y la distancia en la Tabla Anual también se sigue acrecentando.
En estos cuatro partidos que le quedan al Peñarol de Larriera en el torneo, deberá ganar todos los puntos para no perder más pie. De lo contrario, todo el esfuerzo del segundo tiempo en Belvedere, será en vano.
Los detalles
Liverpool 3-Peñarol 3
Cancha: Estadio Belvedere
Juez: Esteban Ostojich
Liverpool: Sebastián Lentinelly; Emiliano García; Gonzalo Pérez, Mauricio Loffreda; Gastón Martirena, Hernán Figueredo, Rodrigo Viega, Fabricio Díaz, Alan Medina; Sebastián Fernández y Federico Martínez. Director técnico: Jorge Bava.
Peñarol: Kevin Dawson; Giovanni González, Gary Kagelmacher, Carlos Rodríguez, Valentín Rodríguez; Damián Musto, Jesús Trindade; Facundo Torres, Agustín Canobbio; Pablo Ceppelini y Agustín Álvarez Martínez. Director técnico: Mauricio Larriera.
Cambios en Liverpool: 60' Lucas Lemos x E. García, 69' Martín Fernández x Viega y Gastón Pérez x Medina, 83' Thomás Chacón x F. Martínez y Jean Pierre Rosso x Figueredo
Cambios en Peñarol: 37' Máximo Alonso x Trindade, 86' Agustín Dávila x Torres
Goles: 13' F. Martínez (L), 40' S. Fernández (L), 53' Medina (L), 59' y 90+2' Ceppelini (P), ambos de penal, 65' Álvarez Martínez (P)
Tarjetas amarillas: E. García, G. Pérez, Lentinelly, F. Díaz (L) y Canobbio, Ceppelini, Álvarez Martínez (P)