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16 de marzo 2024 - 0:03hs

Fue una noche negra, en la que todo salió al revés. El juego sigue sin aparecer, pero esta noche Peñarol Rugby le agregó, por varios pasajes, falta de actitud y de disciplina. Fue un equipo perdido en la cancha, lo que aprovechó de gran forma Yacaré, uno de los mejores de esta temporada, que lo goleó 41-24 por la fecha 5 del Super Rugby Américas.

Se sabía que era una temporada de transición, con muchos jugadores jóvenes y un equipo que se tenía que ir haciendo. Lo que era difícil de esperar era ver un equipo tan descontrolado en el primer tiempo.

Es que en ese período Peñarol jugó sus peores 40 minutos en la historia del Super Rugby Américas. Todo le salió mal. Fue tan dominado que, al menos en los primeros 35, no apareció ni siquiera la rebeldía de otras tardes, cuando las cosas no salen.

Yacaré hizo un gran primer tiempo, y antes de los 13 minutos ya ganaba 19-0. Un arranque demoledor, en el que ratificó que viene siendo el mejor equipo ofensivo del torneo: a los 4 minutos try por afuera tras una lenta reposición defensiva de Peñarol a la salida de un line, a los 6’ un try tras tackle, pelota perdida en el ruck y ataque por el eje de Felipe Puertas solo (con dos tackles fallados), a los 13’ try de maul tras un penal luego de otra falla defensiva. Peñarol se ponía rápido en posición defensiva y ahí era vapuleado por el rival.

Y eso lo tocó de cabeza. No apareció el ABC de un equipo que va perdiendo feo: bajar los tiempos, evitar los errores, jugar con el pie o bien agrupados. Peñarol siguió probando algún pase en el contacto, algún lujo, y así perdió las pocas pelotas que tuvo en ataque. Y en defensa, los backs cometieron algunos knock ons solo explicables por una tensión insoportable. Uno de ellos trajo el scrum del cuarto try, otro ítem en el que los paraguayos dominaron claramente en el primer tiempo: 24-0 antes de la media hora.

Fue con el juego agrupado que apareció alguna reacción cuando ya estaban 0-24. Lógico: ahí es dónde están los experientes de este plantel, los que tienen que levantar la bandera. Lo que debería haber hecho a los 15 lo empezó a hacer a los 30. Pero el line falló en dos oportunidades, regalando scrums y penales para que Yacaré saliera. Otro golpe demasiado duro, que derivó en un contraataque de toda la cancha, knock con no forzado tras el kick del rival. Scrum, penalty try y tercer lesionado: Franco se iba con lesión en la costillas, luego de que ya se hubiesen ido lesionados Amarillo y Brazionis.

Sobre el final del primer tiempo llegó el try de Manuel Rodriguez, con la fórmula que se buscaba: line, y pick and go. Simple pero efectivo e indispensable para reaccionar.

Y esa reacción vino en el segundo tiempo. Los ingresos de Bianchi y Sanguinetti ayudaron a mostrar otra cara. El equipo mostró esa potencia de la segunda y tercera línea que se vio en parte del partido ante ante Selknam cuando Diana, Deus, Rodriguez, Bianchi ponen el equipo adelante. Además corrigió el scrum, y en el maul empezó a lastimar. Llegaron tries de Dante Soto tras una gran levantada de Diana en el scrum, y un try penal desde el maul, para el 31-19. Y podría haber llegado alguno más (una pelota pedida de Sanguinetti en ataque, otra de Rodriguez, otra de Hoblog) pero el apuro lo hizo querer hacer tries en la primera fase, en lugar de trabajarlos.

La tapa llegó a los 60’, cuando tras conseguir un penal en el maul, el hooker Myszka se fue con amarilla, al igual que Palillo en el rival. Allí el aurinegro perdió el line que había recuperado en el segundo tiempo, y se le fue el montemtum. Y así no pudo aprovechar que Yacaré se había quedado sin piernas, y ya no respondía ni en defensa ni en ataque. Al final, un try para cada lado, unas cuantas amarillas y mucho mal humor aurinegro.

Se sabia que esta versión 2024 de Peñarol es despareja. Tiene algunos mundialistas, y muchos jóvenes de entre 19 y 23 años que tienen que hacerse. Cuando los líderes no aparecen, como pasó en los primeros 30, se puede pasar muy mal. Habrá que aprender de esta goleada, evitar perder la línea y la actitud, como pasó en varios momentos. Es una temporada de aprendizaje, pero el equipo tiene que aún debe encontrar su identidad de juego. Y cuando no lo tenga saber que hay cosas que no son negociables.
 

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