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8 de mayo de 2018 14:30 hs
Para Pablo Cuevas casi que no había mañana. Este miércoles debutaba en el Masters 1000 de Madrid, donde defiende 360 puntos producto de su llegada a semifinales el año pasado. O sea que si perdía ante Jack Sock, número 15 del mundo, caería desde su puesto 46° actual al menos hasta el 80°, el más bajo desde 2014 y que le sacaría incluso el derecho a entrar directo a la mayoría de los torneos, obligándolo a pasar otra vez por la selva de Challengers y Qualys.

Y así, con todo en juego, Cuevas sacó el partido del año: mostrando un espectacular tenis venció a Sock 6-7 (5), 6-4 y un tercer e impactante 6-0.

Que quede claro: Cuevas no quedó en una posición cómoda con la victoria. De perder en segunda ronda caerá hasta el puesto 60, lo que no será tan doloroso como el 80, pero igual significará un inconveniente. De hecho ya le está pasando: al caer al 46, es más común encontrarse en primera ronda con cabezas de serie, como le pasó ahora en Madrid con Sock.

"El primer juego fue muy parejo, en el segundo ya me encontré mejor y, aunque saqué muy bien durante todo el partido, logré ir a más. Con el sol nos costó devolver el saque a los dos, pero en el tercer set, tras llover, noté que estaba más lenta la cancha y pude devolver la pelota"

Pero lo más importante es que el salteño demostró que, contra las cuerdas, pudo encontrar su mejor tenis. Por ejemplo, el saque que tanto estaba buscando que volviera, porque eso le permite construir todo su juego: 71% de aciertos en los primeros saques (altísimo), 82% de puntos ganados con el segundo (impresionante, solo perdió 10 de 55) y 70% de segundos muy (por arriba del promedio). Además tuvo 8 aces. Sus cifras adquieren más relevancia teniendo en cuenta que jugó contra uno de los mejores sacadores del circuito, que salvo en aces (10) en todas las otras categorías tuvo peores números.

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Todo eso se refleja en los once break points de los que dispuso (consiguió cuatro, uno para ganar el segundo set y los otros tres en el 6-0 del tercero), contra apenas una chance (desperdiciada) del estadounidense, que ganó el primer set en el tiebreak sin quebrarle el servicio al uruguayo.

"Me siento muy a gusto jugando aquí. El año pasado había mucha gente con banderas de Uruguay, este año se volvió a repetir, y eso es muy bonito. Es mucho mejor eso a tener el público en contra"

Para agregar puntos positivos, Cuevas tuvo que remontar ese primer set adverso. Repitió el buen juego de ese parcial y lo llevó a otro nivel, en base a ese juego de saque que le permitió generar espacios para largar sus buenos golpes de derecha y revés. Y aprovechó las pocas oportunidades que genera un gran sacador como Sock para quebrar y ganar el segundo set. Mientras se preparaban para el tercer set, la lluvia dijo presente en Madrid y el partido tuvo una interrupción mientras se desplegaba el techo sobre la cancha. Pero el tenista celeste no se desconcentró, y apabulló a su rival en el tercero para completar el 6-0.

Este miércoles, sobre la hora 14 de Uruguay, Cuevas se medirá con el español Albert Ramos-Viñolas, verdugo del alemán Peter Wojowczyk por 5-7, 6-2, 7-5.

Cuevas tiene un historial ganador ante el español: le ganó cinco de las seis veces que jugaron aunque la única vez que lo hicieron en Madrid, en 2015, triunfó el local.
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