Fútbol > EL TAPADO DE LA FECHA

Ramiro Cristóbal: "Torreira me mandó mensaje para felicitarme por el gol"

El volante de Defensor Sporting quiso regresar a su Fray Bentos natal cuando tenía 16 años a causa de no encontrar su lugar en las inferiores violetas

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09 de octubre de 2018 a las 05:00

Nació en una familia futbolera en donde sus abuelos siempre le incentivaron el deporte, al igual que su padre Pablo Cristóbal, quien jugó muchos años en el fútbol del interior y lo sigue haciendo de forma amateur, al igual que su hermano que además estudia en Paysandú.

Desde muy pequeño, casi cuando los niños comienzan a descubrir el mundo, Ramiro ya sabía que quería ser jugador y divertirse toda la vida corriendo detrás de la pelota. Arrancó a los tres años en el Club Atlético Anglo de su Fray Bentos natal hasta llegar a la categoría sub 15.

“En ese tiempo mi padre era repartidor de refrescos y mi madre educadora en un jardín para niños. Siempre me acompañaron en las actividades, además mi familia es muy futbolera y para ellos acompañarme siempre fue una pasión”, aseguró Cristóbal.

Recuerda que iba junto a su hermano a hinchar por su padre cada vez que jugaba un partido, además de ser su mascota oficial en cada ingreso del equipo: “Iba a la cancha a ver a mi padre en Dolores cuando jugaba en Progreso. Nos íbamos en ómnibus y el presidente nos levantaba en un auto por la ruta, así podíamos llegar en hora”.

Más allá de que siempre jugó de volante central y que su padre lo hace de delantero neto, algunas características las heredó y las supo trasladar a la cancha.

“El fútbol de Fray Bentos es muy pasional y la gente es muy hincha, entonces siempre hubo problemas. Pero mi padre se apartaba, se mantenía al margen. Es muy tranquilo al igual que para jugar”, comentó el volante violeta que a la hora de describirse conectó algunos puntos con su “viejo”.

 “Soy un jugador tranquilo, táctico, siempre trato de entregar la pelota bien en salida para que la jugada salga limpia, no soy de hablar mucho, pero de vez en cuando alguna orden doy”, agregó.

A los 15 años le llegó la posibilidad de viajar a Montevideo para probarse en Defensor Sporting, gracias a sus actuaciones en la selección juvenil de Fray Bentos, a la cual defendió en todas sus categorías: “Me vio Juan Ahuntchain y me invitó, entonces vine un par de veces en 2011 y para enero de 2012 fiché por el club”.

Llegó al violeta y se encontró en esa generación con jugadores que actualmente son sus compañeros en Primera, como Ayrton Cougo, Matías “Zorrito” Suárez y Emiliano Álvarez.

Se alejó de su familia en plena adolescencia y comenzó a vivir en “la casita” de Defensor Sporting, en donde pasó buenos y malos momentos.

“Fue difícil, fue un cambio muy grande para mí porque los primeros meses extrañaba mucho, extrañaba Fray Bentos y además me estaba costando mucho poder jugar, en los primeros seis meses no jugué ni un minuto. Con la cabeza de un gurí de 15 años era frustrante ver jugar a mis compañeros y yo no poder hacerlo”, comentó Cristóbal, quien no le echó la culpa al entrenador de aquel entonces que era José Chilelli, sino que trató de destrancar la situación negativa empezando por él mismo.

“Tuve una charla con mis padres porque me quería volver a Fray Bentos. Ahí ellos se comunicaron con Ahuntchain, que me ayudó muchísimo y me dijo que me quedara a pelearla. Con más tranquilidad decidí en no volver y me quedé. Sin dudas tuve un cambio en mí, en proponerme jugar, en tener minutos y darle para adelante. En ese momento era muy chico y no sé si volvía a mi tierra si iba a seguir jugando o iba a dejar”, aseguró el volante.

A partir de la Quinta división se ganó la titularidad y en las formativas no la soltó más. Salió campeón del Uruguayo en esa misma categoría y en su primer año en Cuarta y llegó a participar del proceso sub 17 con Fabián Coito como entrenador. “Hice un viaje a Japón antes del Mundial pero en la lista definitiva quedé desafectado”, comentó.

Luego de afianzarse en primera le llegó el gran momento de ser citado para jugar comenzar a realizar la pretemporada con el primer equipo violeta, “un momento inolvidable”.

“Me acuerdo que estaba en mi casa y recibí el mensaje de Fernando Fadeuille que me tenía que presentar el ocho de enero para entrenar con el primer equipo. La verdad no me lo esperaba y fue muy lindo. Imagináte, mis padres y mi hermano estaban muy emocionados”, contó Cristóbal.

Durante la temporada anterior participó de un par de entrenamientos pero la citación oficial fue en 2017 y del primer entrenamiento de la pretemporada no se lo va a olvidar nunca más.

“Llegamos y tuvimos prueba de resistencia con el profe Alberto Mena y yo no estaba bien preparado entonces la hice sufriendo, me costó mucho y terminé muerto. Pero aprendí y después de eso a las próximas pretemporadas intenté llegar lo mejor posible”, agregó.

A la gran mayoría de sus nuevos compañeros ya los conocía, con algunos de las inferiores y con otros de sus pocas prácticas en Primera, pero de todas formas no se salvó del bautismo tradicional.

“Me raparon, Facundo Castro me cortó el pelo alrededor de la cabeza y me dejó arriba un mechón y yo tenía el pelo largo. El profe Mena me dijo que el peor corte que vio en su historia me lo hicieron a mí. Tuve que bancármelo tres días, estábamos en pretemporada al rayo del sol y un día en mi casa no aguanté y me lo corté. Ya eran demasiadas burlas y tenía que andar de gorro por la calle”, recordó.

Debutó el 4 de junio de 2017 en la victoria de Defensor sobre Rampla por 2 a 1, en el Olímpico por el Torneo Intermedio. “Ingresé por Gonzalo Carneiro para aguantar el resultado”, dijo.

Pasaron algunos partidos salteados, entre los que aparecieron Nacional y Peñarol, que los describió como encuentros únicos, especiales y diferentes, hasta llegar al Campeonato actual en donde Eduardo Acevedo, quien fue el entrenador que lo ascendió e hizo debutar, le comenzó a dar cada vez más confianza y minutos en cancha.

En la última fecha, contra Wanderers, convirtió su primer gol en Primera y su amigo de la infancia Lucas Torreria, lo felicitó: “Nos conocemos de Fray Bentos, jugábamos al fútbol y fuimos al mismo liceo. Seguimos en contacto y después del partido me mandó un mensaje felicitándome”.

En el actual volante de Arsenal observa un referente, no solo futbolístico sino también de la vida, ya que tuvo que luchar mucho para llegar a ser lo que es hoy. Entonces, cuando mira hacia atrás recuerda rápidamente sus inicios: “Cuando éramos chicos con mi hermano esperábamos a que lloviera para recorrer dos kilómetros en bici y jugar al fútbol todos mojados y embarrados”.

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