En los primeros siete meses del año la recaudación neta de impuestos (una vez descontada la devolución de tributos) totalizó $ 182.116 millones (US$ 6.410 millones), lo que representó una crecimiento interanual de 5,8%, según la información que divulgó en su página web la Dirección General de Impositiva (
DGI).
La recaudación proveniente de tributos de renta registra en el acumulado anual un incremento real de 13,6% (descontando los efectos de inflación) con $ 74.517 millones (US$ 2.623 millones).
Dentro de esta categoría, lo recaudado por el Impuesto a la Renta de las Personas Físicas (IRPF) ascendió a $ 35.717 millones (US$ 1.257 millones), un 25% más que en los primeros siete meses de 2016.
En el caso del Impuesto a la Renta de las Actividades Empresariales (IRAE), se llevan recaudados $30.559 millones (US$ 1.075 millones), 3,9% más que el año pasado. En tanto, la recaudación por Impuesto a la Asistencia de la Seguridad Social IASS es 21,9% superior al año pasado con $ 4.494 millones (US$ 158 millones).
Este año el gobierno puso en marcha un nuevo conjunto de medidas, que persigue el objetivo de reducir el déficit fiscal y que tiene impacto en las finanzas de las empresas y asalariados.
Uno de los cambios más sobresalientes es el aumento de tasas en las franjas superiores del IRPF y IASS, además de reducir las deducciones en el primero. Esta es una de las modificaciones emblema del
ajuste fiscal dispuesto en la Rendición de Cuentas de 2016.
Por otra parte, la recaudación de impuestos al consumo aumentó 4,3% en términos reales. Dentro de esta categoría, la recaudación de IVA se expandió 2,9% y la recaudación por IMESI creció 11,4% en el período enero-julio.
Desde enero pasado está vigente un descuento de 4 puntos de IVA a las compras con tarjetas de débito o instrumentos de dineros electrónicos, que supone una resignación fiscal de US$ 50 millones anuales.