Los baños de realidad familiar siempre vienen bien. Te mantienen la humildad activa y el ego a raya. Y cuando son en las fiestas, todavía mejor. Y eso mismo es lo que le está pasando al muchacho de la escena que abre esta nota, que tiene unos 27 o 28 años, que está en una fiesta de Navidad y que se enfrenta a toda la artillería pesada que un primo segundo, de la misma edad, guardó durante todo el año para soltarle ahí mismo. Hay de todo: críticas a su trabajo, comentarios de parientes, y otras humillaciones varias que caen en el vacío, porque en realidad el muchacho mucho caso no le hace. Pero para el final, casi con despreocupación, casi como si no fuera esa la ofensa máxima a la que podría aspirar, el primo suelta lo peor y se va. Activa la bomba del Zar, hace reventar el atolón y huye entre tambaleos de alcohol y cansancio. El primo dice: “Y ponete una camisa como la gente. De manga larga y te la arremangás. De manga corta no. No seas malo”.
Y entonces el muchacho mira su atuendo, que le encanta, que está muy bien, y queda totalmente extrañado, porque nunca lo pensó, nunca se puso a pensar en su camisa de manga corta estampada en esos términos, porque cuando lo hizo siempre fue para pensar “qué buena esta camisa”. Y ahora la crítica lo hace pensar en la pertinencia de la prenda, duda de si acertó con el look, de si estuvo bien. Y todo eso no le lleva más que unos pocos segundos porque, al instante, se da cuenta de la verdad: no le importa nada. Él está de un lado de la línea que separa a dos bandos bien diferenciados, y allí se va a quedar porque él es un hombre de camisas de manga corta. Y, convencido, se va de nuevo a bailar.
Hace unos dos años, también en verano, quien escribe hizo una nota sobre las musculosas. En el circuito íntimo, entre quienes la habían leído, en las horas siguientes se discutió mucho sobre si "estaba bien" o no la musculosa y nunca se llegó a un consenso. Era imposible. Bueno, al parecer con las camisas de manga corta estampadas, otra prenda que podríamos catalogar como bien de verano, tampoco se llega a ninguna conclusión. Es probable que el debate se abra con la mayoría de las prendas –a fin de cuentas, es trillado pero cierto que sobre gustos no hay nada escrito–, pero en este caso la división es clara: algunos aman este tipo de camisas, tienen una colección repleta y variopinta y reivindican su comodidad y su frescura; otros las detestan, les parece una aberración, una reversión sin sentido de algo que ya estaba bien, algo que solo aporta informalidad y mal gusto. Así, entonces, de nuevo se produce la grieta: o estás de un lado, como el muchacho, o estás del otro, como el primo.
Pero la realidad, o la realidad del verano en el este al menos, marca que el uso de este tipo de ropa persiste y se enmarca en algo similar a una tendencia. Obviamente, estamos hablando de las camisas de colores vivos, aquellas que tienen diseños interesantes en su tela y que juegan con las posibilidades que la prenda le da. No hablamos, claramente, de las camisas de oficina. Eso es tema aparte, un terreno cenagoso en el que es mejor no meterse.
Camisas de manga corta estampadas, entonces. Aunque en las playas del este es difícil ver alguna –siempre es más cómodo ir de remera o directamente sin nada–, por la calle sí se pueden ver una o dos cada tanto, como para dejar claro que aunque no es la vestimenta predominante, siempre hay focos de resistencia. Además, un recorrido por las cuentas de Instagram de los visitantes ilustres de los balnearios da cuenta de que son un ítem codiciado. Basta con entrar al perfil de, por ejemplo, el Chino Darín, un viejo amigo de la costa uruguaya.
Pero hagamos un breve paréntesis, porque la tendencia incluso excede al Río de la Plata y hay otras figuras de ámbitos variados que las eligen de manera recurrente como parte de su look casual. Entre ellos, y por mencionar a uno solo, está el cineasta nozeolandés Taika Waititi. Director de la recientemente estrenada y nominada película Jojo Rabbit, Waititi se ha dejado ver en más de una ocasión con camisas de manga corta por las alfombras rojas del mundo. Y al parecer, su colección de estampados es larga: hay desde piñas y flamencos, hasta atrapasueños y formas asimétricas. “Amante de los estampados de piñas y del denim (“por Bob Marley”) consiguió que el combo de camisa y shorts a juego que vistió durante el Comic-Con de San Diego fuera lo más reclamado en la web de la firma Wallpapr. ‘Recibimos llamadas desde todas partes del mundo’, declaró su fundador”, publica la web de S Moda de El País de Madrid sobre el éxito de uno de los looks del director.
Otro adepto a estas camisas en el mundo del espectáculo es el actor Ryan Gosling (La la land, El primer hombre en la Luna). Es recurrente verlo en alfombras rojas con esa prenda, y cuando no lleva mangas cortas, se las arremanga. Y esto es algo que se conecta directamente con la historia de Hollywood: si alguien supo cómo llevar camisas de manga corta y no morir en el intento, ese alguien fue James Dean. Y, en ocasiones, también Marlon Brando.
Pero volviendo al Uruguay y enfocando la mirada al rubro comercial, las camisas de manga corta han tenido un crecimiento interesante en las preferencias de los consumidores. Basta con entrar a una tienda de ropa masculina en estas fechas para encontrarse con decenas de modelos y motivos de estampados.
Desde la sucursal puntaesteña de La isla, por ejemplo, explicaron que es algo que funciona muy bien desde hace unas cuatro temporadas, que está entre las prendas más vendidas y que en general se prefiere las estampadas, pero las de lino también tienen un público fiel. En cuanto a los diseños, aseguraron que predominan los floreados, pero que las preferencias varían cada año. “Las tendencias del estampado se van modificando. Esta temporada no es que sean muy rebuscados. Los colores verdes, las flores, las palmeras, todo eso se lleva. La palmerita quizás es lo más popular, porque marca bien lo que es el verano. Después cambia según las marcas. Nosotros manejamos muchas marcas surferas que utilizan mucho las flores de hibisco y otras así que son representativas de lugares como Hawaii”, explicó uno de los encargados de la tienda.
Muy distinto es el caso de la tienda Uniform. Según una de las encargadas de la sucursal ubicada en el shopping de Punta Carretas, para esta temporada la tienda decidió no vender ese tipo de prenda, dado que el verano pasado no había tenido el éxito esperado. Cuenta, de todas formas, que algunos clientes se acercan pidiendo modelos, y también asegura que la tendencia es algo que se modifica temporada a temporada.
Quizás el gran tema de las camisas de manga corta sea cómo llevarlas. Y si son para todos. En una nota de la revista GQ titulada Cómo llevar una camisa de manga corta sin parecer Antonio Alcántara se lo ilustra de una manera elocuente: “Llevar camisa de manga corta es como cabalgar un dragón: da miedo, es difícil, siempre puede contigo. Hasta ahora”. En esa misma nota, además, se dan algunos tips para mantener el estilo a la hora de usarlas. Los principales son que el cuello no sea rígido y esté ligeramente abierto, y que las mangas no sean demasiado anchas –y si lo son, que su largo se acerque más al codo que al hombro–. Después, el estampado es a gusto del consumidor.
Las notas de ese corte se suceden, y la mayoría apunta a reivindicar un estilo cuyo principal problema es su utilización en contextos inadecuados. “Es momento de empezar a darle el sentido que merece y no asociarla a Homero Simpson sino a actuales referentes de estilo como Ryan Gosling o Harry Styles que han sabido adaptarse a ella de manera magistral. El cómo lo han logrado solo tiene dos secretos: elegir el modelo adecuado y el lugar perfecto para lucirlo”, dice, en tanto, una nota de ABC España.
En esas idas y vueltas está la camisa de manga corta, entre tendencias que van y vienen según la temporada, figuras que las eligen y otras que la rechazan, estampados con piñas, palmeras y hasta marcas de repelentes –no podíamos dejar afuera a Dj Sanata–, pero sobre todo en medio de un debate que a veces puede parecer frívolo pero que en ocasiones se vuelve encarnizado. Y que, como la musculosa y varios ítems de la moda más, dista mucho de resolverse. Pero es mejor así. El consenso sería aburrido. Y dejemos algo claro: podrán gustar o no, pero si algo no son estas camisas es aburridas.