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Se gastaron más de US$ 520 millones en consumo de tabaco formal, pero ventas caen

El año pasado se vendieron 104,6 millones de cajillas de 20 cigarrillos; comerciantes y gobierno están preocupados por el contrabando

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12 de marzo de 2019 a las 05:04

El consumo de cigarrillos alcanzó los 104,6 millones de cajillas e implicó un gasto de al menos US$ 476,4 millones en 2018, tomando como referencia un paquete de 20 unidades a un precio promedio de $ 140. Estas cifras procesadas por El Observador representan un piso y no toman en cuenta los cigarrillos que si bien ingresan legalmente al país no se facturan, como tampoco la mercadería de contrabando.

De acuerdo con los datos de la Dirección General Impositiva (DGI), a partir de lo declarado por fabricantes e importadores, la cantidad de paquetes comercializados entre enero y diciembre de 2018 es la más baja de la serie histórica que comienza en 1999. El año pasado fue el tercer año consecutivo de caída y se comercializaron 33,3 millones menos de cajillas que lo registrado en 2008.

Los números actuales también son muy inferiores a las cifras que tenía el mercado local a fin de los 90 y comienzos del 2000. En 1999 la cantidad de cigarrillos comercializados había alcanzado los 185,5 millones de cajillas.

En este oportunidad  los cigarrillos nacionales representaron el 87% de las cajillas vendidas en 2018 en el mercado formal, mientras que las importadas significaron el 13%.

Por su parte, la venta de tabacos para armar en paquetes de 40 gramos fue de 19 millones de unidades el último año, una cantidad muy similar al promedio anual comercializado en la última década. A un precio medio de $ 80,5 según los valores que mensualmente publica el Instituto Nacional de Estadística, son unos US$ 50 millones.

 

Contrabando

Un estudio de mercado de Euromonitor International determinó en 2016 que el 23 % de las ventas que se realizan en Uruguay son de contrabando.

Este mercado comenzó a gestarse junto con la crisis de 2002, y cobró fuerza en la segunda mitad de esa década cuando el gobierno de Tabaré Vázquez dispuso fuertes medidas antitabaco, entre ellas la de disponer un incremento del Impuesto Específico Interno (Imesi) que gravó el costo del producto. Luego el gobierno de José Mujica no realizó ajustes impositivos entre 2011 y 2014. La carga volvió a incrementarse a partir de 2015.


Es fácil encontrarse con puestos de venta ambulantes que ofrecen productos ilegales en cualquier parte de la ciudad. La competencia desleal también se ha extendido a comercios formales en el cinturón suburbano. 

Por ejemplo, hay almacenes y kioscos que los ofrecen para no perder clientes. Si el fumador no puede acceder a determinada marca se va  a otro comercio o a una  feria y compra de contrabando por cartón. Eso para el almacenero es perder un cliente de todos los días, porque no solo deja de comprarle cigarrillos, sino también otros artículos.

"El comercio ilícito de cigarrillos es una preocupación seria, porque evade los esfuerzos del gobierno para combatir el consumo de tabaco a través de advertencias sanitarias. Genera daño económico, porque evade impuestos. Además está estudiado que está vinculado al tráfico de drogas y de armas", reconoció Enrique Soto, responsable del Programa Nacional para el Control del Tabaco del MSP. 

Una cajilla de cigarrillos de contrabando en Uruguay se vende entre $ 50 y $ 60, menos de la mitad de lo que se paga por marcas legales. Las principales marcas ilegales que se encuentran en el mercado son Milenio, Eco y 51 de origen paraguayo.

"Las ventas ocurren a plena luz del día, en comercios establecidos, almacenes, tiendas de conveniencia y kioskos, y el gobierno no controla nada", había declarado a El Observador el presidente de la Asociación de Kioskos, Claudio Orrego, avalado por las cifras que maneja el gobierno. 

 
 
El último ajuste

Desde su asunción en 2015, Vázquez retomó el ajuste anual del Imesi a los cigarrillos por encima de la inflación con el objetivo de profundizar el combate del gobierno contra el tabaquismo.

La política impositiva también se refleja en la recaudación. Si bien la cantidad de unidades físicas declaradas viene en descenso, los ingresos de Imesi por este rubro van en sentido inverso desde 2014 a la fecha.

 

El de este enero fue el quinto aumento que la actual administración de gobierno aplicó del Imesi al tabaco.  Los cigarrillos están gravados con Imesi, que se fija como un valor ficto de la cajilla, a diferencia del IVA que lo grava con un porcentaje del precio.

El presidente Vázquez firmó en enero pasado el decreto donde estableció el nuevo valor del Imesi al tabaco. Allí se dispuso que el gravamen fuera de $ 72,50 para una caja de 20 cigarrillos. Eso equivale a un ajuste de 7,79%.

El ajuste se ubicó, por primera vez en la actual administración de gobierno, por debajo de la inflación que cerró el 2018 en 7,96%. Con la actualización la caja tuvo una suba al público de al menos  $ 5,20. Una caja de cigarrillos tiene hoy un costo de entre $ 140 y $ 150 en los comercios.

El anterior aumento a los cigarrillos —que rigió desde enero de 2018— había sido de 12% y había llevado al impuesto a $ 67,26, casi el doble del cierre de la inflación de 2017 que fue de 6,55%. El ajuste previo, en enero de 2017 había sido del 15%.

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