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Mal año para el viagra de Tranqueras

Este verano el consumidor pagó casi nada por la poca sandía de calidad que se rescató de las chacras y al granjero en muchos casos no le llegó ni $ 1 por kilo 

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02 de marzo de 2019 a las 05:03

Este verano en los pizarrones de los puestos de venta de frutas se pudo ver que la sandía llegó a costar apenas $ 6 el kilo. El consumidor lo celebró tanto como lo lamentó el productor que sufrió la peor cosecha de esta fruta en los últimos 20 años, con fuertes mermas productivas e ingresos hasta inexistentes para la fruta que logró comercializar.

En diciembre y enero, corazón de la zafra local de sandía, en el área clave para la producción, en Rivera, llovió mucho y durante varios días, hubo muy pocas jornadas con la luminosidad adecuada y muchos días nublados. Para empeorar eso, cuando hubo altas temperaturas y buena radiación sucedió en forma excesiva, incrementando el perjuicio.

Eso, literalmente, estropeó a la enorme mayoría de la producción. El exceso hídrico ambientó la existencia de problemas sanitarios, proliferando los hongos. Se rescató algo de sandía de buena calidad, pero eso fue lo menos. La mayoría se levantó con una calidad no totalmente adecuada y mucha incluso quedó tirada en las chacras, no valía la pena cosecharla.

Al inicio del verano los productores se frotaban las manos. La zafra pintaba para ser récord en productividad. Todo marchaba sobre rieles, pero el récord no fue de sandías, fue de precipitaciones y las buenas perspectivas se fueron como agua entre los dedos.

Pablo Pacheco, responsable del área de información comercial del Mercado Modelo, comentó a El Observador que de cara a esta zafra había unas 700 hectáreas plantadas, bastante más que lo habitual, pero “el descalabro” que originó el exceso hídrico en varias semanas del verano, que aconteció justamente de modo especial en el norte que es donde está el polo productivo de esta fruta, hizo naufragar las ilusiones de tener un buen año en el rubro.

Tan así que la denominada zafra de la sandía culminó apenas comenzó febrero, dos o tres semanas antes de lo habitual, destacó.

Jorge Fabeiro, un experiente productor, con más de tres décadas en el rubro, remarcó a El Observador que para ubicar una cosecha peor hay que ir al menos hasta 1998. “La sandía es un cultivo que requiere agua, pero no tanta como la que hubo esta vez, los suelos en esa zona son bastante livianos, drenan bien, pero la verdad es que llovió muchísimo, demasiado”, lamentó.

En relación al factor precio, lamentó que para lo rescatado haya sido tan bajo. “Si estuvo a $ 6 en algún caso eso quiere decir que al productor no le llegó nada, porque el comerciante por lo menos le tiene que sacar $ 3 por kilo y están todos los otros costos, como el flete, la carga y descarga… si se vendió a $ 6 el chacrero no recibió nada, ni siquiera $ 1”, enfatizó.

Desde el Mercado Modelo se informó a El Observador que, a nivel mayorista, el precio de la sandía en esta zafra tuvo un techo de $ 12 por kilo en la primera quincena de febrero, pero en la quincena inicial de enero estuvo en $ 5. En relación a los ingresos de mercadería, fueron en todo momento menores a los de años anteriores y desde la segunda quincena de enero declinaron para casi desaparecer a mitad de febrero.

Fabeiro también aludió a una realidad que le duele apreciar, que es una suerte de competencia que a veces se instala en el mercado para ver en qué sitio de comercialización está más barata la sandía, utilizando el puestero o feriante eso como un elemento de atracción para el cliente que de pronto paga $ 1 o $ 2 menos por esa sandía y termina pagando una diferencia de ese monto o más en el kilo de otras frutas en ese mismo puesto de venta. El vendedor no pierde, gana por otro lado, pero se desvaloriza la sandía.

También dijo que hay que tener en cuenta las calidades, que probablemente sean muy distintas en el caso de la sandía barata con relación a la que se podía encontrar al mismo tiempo al doble, a unos $ 12, en algún supermercado. De pronto la sandía más barata era de un camión que estaba hace cuatro días esperando descargar en algún lado y urgía colocarla, mencionó.

Fabeiro entiende que esa realidad es muy injusta no solo con el productor de sandía, también con la propia fruta, considerando las múltiples virtudes que la identifican.

“Siempre hemos apostado a promover sus cualidades”, dijo. Y señaló que “son múltiples”, mencionando que por algo se trata de una fruta muy recomendada por médicos y nutricionistas y para gente de todas las edades.

En cada kilo de sandía, detalló, hay 870 gramos de agua, 60 gramos de hidratos de carbono, 18 gramos de fibras, ocho gramos de proteínas, cero gramo de grasas y colesterol y contiene además diversos niveles de vitaminas A (retinol), B1 (tiamina), B2 (riboflavina) y C, niacina, sodio, potasio, fósforo, calcio y otros minerales como hierro y magnesio. Y un kilo de sandía corresponde a la ingesta de 280 calorías.

“Sin dudas, comer sandía es 100% sano y rico, es la manera más agradable y barata de hidratarse y al mismo tiempo de ingerir nutrientes, vitaminas y minerales esenciales”, concluyó.

 

10 motivos para consumir sandía
  • 1 Es refrescante, hidratante, 100% saludable y de bajo costo.
  • 2 Regula el funcionamiento del aparato digestivo con una función laxativa suave y natural.
  • 3 Es un alimento dietético recomendado por médicos y nutricionistas.
  • 4 Es cardiosalubable, facilitando la circulación y las funciones cardíacas.
  • 5 Es un diurético natural, favoreciendo las funciones renales y hepáticas.
  • 6 Regula la hipertensión, relajando los vasos sanguíneos.
  • 7 Es un antioxidante natural y muy efectivo para el anti envejecimiento.
  • 8 Es muy eficaz como alimento preventivo para diversos tipos de cáncer.
  • 9 Elimina compuestos perjudiciales actuando como preventivo de enfermedades reumáticas.
  • 10 Es un afrodisíaco natural gracias a su contenido de citrulina.

 

 

La capital de la sandía

El 80% de la producción nacional de sandía se desarrolla en la zona de Tranqueras, localidad conocida “la capital de la sandía” y sede cada año de la Fiesta Nacional de la Sandía y la Forestación que lleva 27 ediciones. Lejos de allí hay que realizar un manejo muy especial de la tierra y así y todo no se logran los mismos rendimientos. Eso es lo que le sucede a Jorge Fabeiro, quien produce en Pan de Azúcar. Lo habitual es que el área ronde de 500 a 600 hectáreas, pero este año se llegó a casi 700 has porque suele suceder que tras un buen año (2017/2018 lo fue) el productor se entusiasme y extienda el área. Los productores grandes, de 30 hectáreas máximo (áreas mayores son muy difíciles de manejar), son 10 a 15. Después los hay de menor porte, de una hectárea incluso. En total son algo más de 50. En productividad, en Europa hay índices de 100 toneladas por hectárea, pero a nivel local se entiende que lograr unas 45 o 50 toneladas es un buen registro. Este año, dadas las dificultades climáticas, si bien no hay datos oficiales se estima que en el mejor de los casos se llegó a unas 25 toneladas. Fabeiro dijo que hace 15 años existía una Mesa de la Sandía, incluso la presidió, pero se desactivó y ahora es mucho más difícil tener datos precisos de área, productividad y otros.

 

Sin semilla y sandía baby

El abasto al mercado local con sandías especiales “es insignificante”, declaró Jorge Fabeiro, productor de sandía tradicional pero también de sandía sin semilla y de la denominada sandía baby, que son frutas de la misma familia, pero de otras variedades, que no implican manejos transgénicos precisó y con las cuales abastece a Tienda Inglesa. Por un lado, no está el estímulo de un sobreprecio relevante. Se paga algo más por ella, pero no tanto como para apostar con mayor fuerza a esas alternativas. No hay desde el consumidor una demanda fuerte por ambas. Incluso, en diálogo con investigadores, desde el sector productivo se entiende que debería ponerse el foco no tanto en nuevas variedades, sino en diseñar soluciones a problemas sanitarios o relacionados con la calidad y el rendimiento. En relación a la tradicional, la ventaja de la baby es el tamaño, que hace que sea más sencillo manipularla. Es una variedad sí muy impuesta en otros mercados, como el europeo, donde se consumen sandías en el entorno de los cuatro kilos, cuando la que habitualmente se consume en Uruguay suele tener de 10 a 12 kilos, derivadas de variedades híbridas que producen buenos tamaños sin afectar la calidad. En el caso de la sandía sin semilla, que en el mundo se ha ganado su espacio en el mercado, al carece la pulpa de los huecos que hay en donde están las semillas hace que sea más consistente, además de evitar las complicaciones de tener que descartar la semilla al consumirla. Finalmente, sobre el tema del tamaño de la sandía, dijo que todo depende de las preferencias que los consumidores y, por lo tanto, de las exigencias de los comerciantes. De pronto desde un supermercado se pide una sandía más mediana y el feriante la prefiere más grande.

 

 

Olvídese del viagra, coma sandía
Un artículo de news.bbc.co.uk indicó que una rebanada de sandía podría tener efectos similares a los del fármaco para disfunción eréctil Viagra e incluso hasta podría aumentar la libido. La sandía tiene ingredientes que actúan sobre los vasos sanguíneos. Estas sustancias –fitonutrientes– son capaces de desencadenar beneficios para la salud. Y entre los fitonutrientes que contiene la sandía están el licopeno, el betacaroteno y el principal, según los científicos de la Universidad de Texas A&M, la citrulina. Uno de los beneficios de la citrulina –aún se están descubriendo– es la capacidad de relajar los vasos sanguíneos, igual que lo hace el viagra.

 

Cómo conservarla mejor

Según se informó en el sitio de Internet del Mercado Modelo, el período máximo de conservación de la sandía es cinco días para el fruto entero y tres días en heladera para el fruto trozado. Además, se indica que a la hora de elegir una sandía debe buscarse aquellas que estén libres de heridas, manchas o zonas blandas. Las sandías maduras producen un sonido hueco al ser golpeadas. Las variedades predominantes en la producción nacional son las de tipo Crimson, caracterizadas por presentar la corteza rayada (en tonos de verde) y la pulpa generalmente de color rojo intenso. Esta hortaliza de fruto se conserva muy bien por algunos días en condiciones ambiente estando entera, pero luego de cortada se recomienda conservar en heladera, con un nylon cubriendo la superficie de pulpa expuesta: de esta forma la conservación no supera dos o tres días.

 

 

La Citrullus lanatus africana

La sandía o Citrullus lanatus, también conocida como melón de agua, pertenece, al igual que el melón, a la familia de las Curcubitáceas. Su característica principal es que está compuesta en su mayor parte de agua y su fruto es denominado en botánica pepónide. Es una de las frutas con mayor tamaño ya que puede llegar a alcanzar los 20 kilogramos y a desarrollar un diámetro de 30 centímetros. El sabor de la sandía es una combinación entre acuoso-refrescante y jugoso-dulce, por lo que resulta una fruta muy atractiva en el verano. El origen de las sandías se sitúa en África. Muchas culturas de la antigüedad tenían en este fruto un medio muy práctico de transportar agua de un sitio a otro. Como planta cultivada aparece por primera vez en Egipto hace 5.000 años. Fue a lo largo de los márgenes del Nilo donde más sandías se cultivaron en la antigüedad (fuente: infoalimenta.com).

 

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