4 de septiembre de 2020 12:00 hs

La Expo Prado que comienza la próxima semana será atípica en más de un sentido. El agro recibe señales divergentes, entre un envión del mercado agrícola, un mercado lechero complicado, una mejora en la situación agrícola y la víspera del mayor entore de la historia con riesgo de sequía y dudas sobre el futuro de la exportación en pie. Varias tendencias a observar en vísperas de la exposición.

Por un lado, la ganadería disfruta del impulso que le ha dado la libertad comercial para exportar ganado en pie, hacia Turquía principalmente. Hay una producción de terneros que ha superado todas las previsiones. Tras ubicarse por años en el entorno de 2,8 millones saltó a 3,1 millones y puede ser que se estabilice en torno a los tres millones. Una cantidad inédita. Pero al mismo tiempo las exportaciones destinadas a Turquía están casi detenidas. Y las perspectivas son de que ese freno se mantenga un buen tiempo.

Por un lado, la moneda turca ha tenido una fuerte depreciación en lo que va de este año. La moneda turca se cambiaba a 5,78 por dólar al empezar este año, pero en esta semana se ha movido sobre los 7,38, una depreciación de 26% que encarece las compras a los operadores turcos que deben hacer la importación.

Turquía, Grecia y la guerra

Pero no hay solo razones cambiarias para que Turquía se complique. Las hay por el lado geopolítico. Turquía está peligrosamente cerca de un conflicto con Grecia, que reeditaría guerras anteriores, ya que se encuentra explorando la presencia de gas natural en aguas que Grecia reclama como propias. Una situación muy tensa.

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Y más importante aún, el gobierno turco ha manifestado su voluntad explícita de interrumpir las compras de ganado en pie.

Este año el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) estima que las importaciones de ganado en pie de Turquía serán la mitad que las de 2019. Caen de 689 mil a 350 mil este año. Y seguirán bajando, porque el gobierno turco anunció su intención de que cesen por completo las entradas de ganado para 2022. A  partir de ese año solo se autorizarán importaciones si el gobierno considera que la calidad genética de los animales y los objetivos de mejoramiento genético del país lo hacen necesario. Las compras de terneros y novillitos en 2018 habían llegado a 1,2 millones  y desde ese entonces han bajado fuertemente.

Uruguay ha sido el principal proveedor de ganado con 33% del total, contra 27% de Brasil y 11% de la República  Checa. Si esta perspectiva de un gradual cierre de Turquía se confirma, significará un cambio radical en el marco del negocio, porque por un lado la salida principal que garantizaba un piso de precios estará seguramente disminuida, y por otro la oferta parece aumentada estructuralmente por la expansión del rodeo de cría.

La Expo Prado como antesala de la venta de reproductores tendrá el aliciente de que hay que entorar una cantidad récord de vacas y que las lluvias de fin de invierno aseguran una apropiada disponibilidad de forraje desde el comienzo de la primavera.

A la vez, cuando los terneros del próximo entore se desteten, la exportación de ganado en pie a Turquía es probable que no esté en la práctica. Recordemos que el entore se lleva adelante en el último trimestre del año, que esos terneros nacerán en la primavera de 2021 y serán destetados y puestos en venta en el otoño de 2022.

Así las cosas, la industria pasará de años de escasez de ganado y fuerte salida el exterior a años de alta oferta interna, cuando posiblemente Turquía no esté comprando ganado en pie.

No tiene por qué haber una caída de precios. Este año con la producción récord de 3,1 millones de terneros no hubo un ajuste grave de precios, los terneros se sostuvieron en cotizaciones superiores a los US$ 2 por kilo vivo, que permiten que los productores criadores, en su mayoría pequeños y medianos, sostengan ingresos interesantes y sigan apostando a una gradual expansión del rodeo de cría.

Si los precios del ganado gordo se sostienen en niveles interesantes, la faena empezará una trayectoria de crecimiento interesante que puede pasar de menos de dos millones de vacunos este año a más de 2,2 el próximo año y seguir creciendo sosteniblemente en años sucesivos.

La forestación también se llevará algunas hectáreas. Pero en definitiva habrá un récord de producción que se ve ampliado en el aumento de carga. Un ciclo ganadero expansivo muy peculiar que puede llevar a la producción de carne de Uruguay a niveles récord a mediados de esta década.

Que esa producción fuerte de 2022 en adelante pueda colocarse de tal manera, fluída y con un precio satisfactorio para los productores, dependerá también de que la recomposición del turismo en el hemisferio Norte. La propia Turquía ha visto el consumo disminuido por el menor flujo turístico. Si para el año 2022 la vacuna es una realidad y la enfermedad –el covid-19– está plenamente controlada, la demanda de carne puede suplir a la salida de ganado en pie.

Por ahora los productores siguen apostando plenamente a la ganadería y los precios de los vientres no se han resentido para nada en las ventas por pantalla. Más bien la firmeza se ha mantenido en toda la línea de vientres presentes y futuros, desde la ternera a las vacas preñadas.

Otra línea que tiene ciertas contradicciones es la del ganado de corral, que sigue creciendo al tiempo que su  destino principal, el cupo para la cuota 481, se va reduciendo. Pero en definitiva es una carne tierna, con cualidades propias que se sigue pagando mejor que la de pasto y mantiene un sobreprecio.

Hay una ganadería que seguirá creciendo en población, que sumará bastante más de 12 millones, tal vez supere 12,5 millones, que se deberán sostener en menor área y que a la hora de alimentar al ganado contará con un precio de granos firme.

Las últimas dos semanas han traído un faltante importante de agua en los cultivos de Iowa, una suba fuerte de precio en los granos que se suma a la crecida de la demanda, una vez más liderada por China. Otro factor de alegría en la previa de la siembra de cultivos de verano que está empezando en estos días. Para completar el combo de contradicciones, estos precios mejores a los del año pasado se enfrentan al riesgo de La Niña, que amenaza con un verano seco, con un tipo de cambio que una vez más muestra un fuerte rezago con Brasil y puede volver a complicar la competencia con el país vecino.

El productor mayoritariamente es biológicamente optimista y volverá a entorar todo lo posible, seguirá comprando raciones y mantendrá la apuesta a que la diferenciación de la carne uruguaya permitirá absorber la mayor producción sin una baja significativa de los precios.

Sin techo

Con la pandemia por covid-19 como marco, en la Expo Prado 2020 el récord de vientres y terneros seguirá siendo la señal más fuerte, con la ganadería empezando a explorar el horizonte de una expansión productiva cuyo techo todavía no se conoce.

Juan Samuelle

 

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