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Soluciones basadas en la naturaleza

Nuestro entorno determina nuestra salud y eso está cuantificado

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19 de octubre de 2020 a las 05:00

Que los niños necesitan del contacto con la naturaleza es algo evidente desde un punto de vista perceptivo. Cualquier fin de semana se puede ver a los niños disfrutar de parques.   Uno de los párrafos más bellos que describen esto pertenece a Bertrand Russell. En su libro La conquista de la felicidad escribió lo siguiente: “Una vez vi a un niño de dos años, criado en Londres, salir por primera vez a pasear por el campo verde. Estábamos en invierno y todo se encontraba mojado y embarrado. A los ojos de un adulto aquello no tenía nada de agradable, pero al niño le provocó un extraño éxtasis; se arrodilló en el suelo mojado y apoyó la cara en a hierba; dejando escapar gritos semi articulados de placer. La alegría que experimentaba era primitiva, simple y enorme.

La necesidad orgánica que estaba satisfaciendo, era simple, primitiva y enorme.  La necesidad orgánica que estaba satisfaciendo es tan profunda, que los que se ven privados de ella casi nunca están completamente cuerdos.

Los placeres que nos ponen en contacto con la vida de la tierra, tienen algo profundamente satisfactorio, cuando cesan la felicidad que provocaron permanece, aunque su intensidad mientras duraron fuera menor que las disipaciones más excitantes”.

A partir de un estudio recién publicado, originado en Finlandia, sabemos que el contacto con la naturaleza proporciona a los niños salud en un sentido estricto y literal. Ahora está medido, cuantificado.

Los niños que cuentan con  áreas de juego verdes donde la gramilla y los árboles son su entorno, que pueden tocar el pasto, las hojas, la tierra, tienen un sistema inmunológico más potente.  Más aún, si pasan de jugar en un lugar de cemento o gravilla a una zona de juego verde, su sistema inmune mejora significativamente en un mes, según esta investigación.

Los científicos que llevaron adelante ese estudio creen que esto se debe a que los niños tenían una población microbiana significativamente más diversa en su piel y en el interior de su organismo. Y aunque algunos microbios causan problemas eventualmente, la inmensa mayoría de los microorganismos que nos habitan, son simbióticos con nosotros, ya sea porque nos ayudan a tareas como la digestión o porque entrenar a nuestro organismo, fortalecen nuestro sistema inmunitario, nuestro ejército de anticuerpos.

Estudios anteriores han demostrado asociaciones estadísticas entre la exposición a la diversidad microbiana y el desarrollo de un sistema inmunológico que funcione bien. Pero este es el primer estudio que cambia deliberadamente el entorno de los niños y, por lo tanto, indica un vínculo causal, dice la nota de The Guardian que da cuenta del experimento y sus conclusiones.

Los investigadores dijeron que su experimento muestra que es posible mejorar el desarrollo del sistema inmunológico con cambios relativamente simples en los entornos de vida de los niños urbanos.

El estudio involucró a 75 niños en dos ciudades de Finlandia, un número relativamente pequeño para un ensayo. “Pero cuando vimos los resultados, nos sorprendimos mucho porque eran muy sólidos”, dijo Aki Sinkkonen, del Instituto de Recursos Naturales de Finlandia, quien dirigió el trabajo. “Nuestro estudio puede allanar el camino para nuevas prácticas preventivas que reduzcan la epidemia mundial de enfermedades autoninmunes”, dijo.

Los niños tenían entre tres y cinco años y estaban repartidos en diez guarderías similares.

En cuatro centros, se instaló césped proveniente de áreas silvestres, con arbustos, en áreas de juego previamente desnudas. Los niños pasaban una media de 90 minutos al día al aire libre y se les animaba a jugar con las plantas y la tierra. “Fue fácil porque [la zona verde] era el lugar más emocionante del patio”, dijo Sinkkonen. Esto tiene además una ventaja económica. “El costo de cada patio verde fue de alrededor de € 5,000, menos que los presupuestos anuales de mantenimiento de los patios”, sostuvo.

Las pruebas después de 28 días mostraron que la diversidad de microorganismos en la piel de los niños era un tercio más alta que la de los que todavía jugaban en los patios de grava y aumentó significativamente en el intestino. Las muestras de sangre mostraron cambios beneficiosos en una variedad de proteínas y células relacionadas con el sistema inmunológico, incluidas las citocinas antiinflamatorias y las células T reguladoras, explica The Guardian.

Los investigadores dieron a todos los niños las mismas comidas todos los días. Los científicos no pudieron controlar el entorno del hogar, pero dijeron que el hecho de que se observó un efecto significativo a pesar de las condiciones variables del hogar muestra que el efecto de la intervención pastoril forestal fue fuerte.

Sinkkonen dijo que actualmente se están llevando a cabo estudios experimentales similares en otros lugares, y que están investigando si las zonas de juego de arena pueden inocularse con diversos microbios para estimular el sistema inmunológico de los niños en lugares donde no se dispone de suelo y plantas forestales.

Más allá de que el estudio muestra una razón práctica de salud referida a la importancia de que los niños estén en contacto con entornos naturales, también es interesante que en Finlandia se formen equipos de investigación de una interdisciplinariedad tal que incluyan expertos en medicina, ecología y planificación urbana.  El grupo de investigadores que lidera Sinkkonen está dentro del grupo sobre  “Soluciones basadas en la Naturaleza” de la Universidad de Helsinki.  Confieso que me da cierta envidia el pensar en un grupo interdisciplinario para trabajar sobre este tipo de soluciones, que pueden mejorar desde la agronomía a la arquitectura , la ingeniería o casi cualquier cosa que uno imagine.

A su vez forma parte de un grupo llamado Adele, acrónimo de Autoinmune Defense and Living Environment) o Sistema inmunológico y ambiente de vida. Es un grupo financiado por la Cámara empresarial Business Finland que emplea a quince personas en tres universidades. Investigan los efectos de nuestro entorno de vida cotidiana sobre la salud. El uso de big data abre nuevas posibilidades.  Uno de los objetivos centrales de ADELE es utilizar metadatos interdisciplinarios para revelar asociaciones novedosas entre el entorno de vida y la salud, según se explica en el sitio del grupo, https://www.helsinki.fi/en/researchgroups/nature-based-solutions/group.

Nuestro entorno determina nuestra salud. Un entorno natural nos hace más saludable desde niños. En tiempos de pandemia, fortalecer el sistema inmunológico desde niños es más que importante. Pero uno no puede evitar pensar que ese contacto con la naturaleza es bueno en cualquier edad.  Siempre lo supimos, ahora podemos medirlo y entender las relaciones causales que están por detrás de nuestras sensaciones. Y también sabemos que buscar soluciones basadas en la Naturaleza puede ser una llave que nos abra muchas puertas, desde las vinculadas a nuestra salud personal hasta perspectivas mucho más amplias.

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