El comunicador Rafael Villanueva fue operado una vez más en las últimas horas, luego de que contrajera una nueva infección.
Según informó el periodista Ignacio Álvarez en su cuenta de X a partir de una comunicación con su esposa, Villanueva fue intervenido para cerrarle los muñones producto de las amputaciones que sufrió hace más de una semana en una primera intervención quirúrgica.
"55 días en el CTI. Después de superar una nueva infección, hoy volvieron a operar a Rafa para cerrarle los muñones de sus amputaciones. 'Fue una operación larga pero todo salió bien', me dijo su pareja, Cecilia", escribió Álvarez en X.
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Según informó Telemundo el pasado 13 de febrero, los médicos debieron hacerle "amputaciones en pies y manos" debido al avance de la infección y a los problemas circulatorios que acarreó tras la infección generalizada por la que fue internado en el CTI a fines de 2025.
La información divulgada por los médicos del sanatorio Mautone de Maldonado, donde el comunicador se encuentra internado, indica que "Rafael Villanueva es un paciente que ha sobrevivido a una situación de extrema gravedad, con una mejoría lenta pero progresiva que continúa requiriendo cuidados intensivos y monitoreo permanente".
Qué le pasó a Rafa Villanueva
El conductor de Súbete a mi moto fue ingresado a fines de diciembre en CTI. Primero estuvo internado en Castillos pero dada la gravedad de su cuadro fue derivado al CTI del sanatorio Mautone.
Fue ingresado por una infección intestinal que devino en una inflamación generalizada y falla de varios órganos a la vez (septicemia).
El foro Medicina Intensiva define al shock séptico como el resultado de una respuesta inadecuada del huésped a una infección, lo que produce disfunción orgánica. Su progresión se manifiesta por la aparición de estadios clínicos sucesivos, derivados de la respuesta inflamatoria sistémica secundaria a la activación de diferentes mediadores inflamatorios que conducen a la disfunción orgánica.
Uno de los signos característicos es la caída marcada de la presión arterial, que no se corrige fácilmente ni siquiera con líquidos intravenosos. A esto se suman alteraciones en la respiración, el estado de conciencia y la producción de orina, indicadores de que los órganos están empezando a fallar.
El tratamiento requiere cuidados intensivos. Incluye antibióticos de amplio espectro administrados lo antes posible, líquidos intravenosos, medicamentos para sostener la presión arterial y, en muchos casos, asistencia respiratoria.