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11 de marzo de 2012 21:03 hs

Para Paula Basaistegui es el “crecimiento en los torneos internacionales”. Para Alejandra Ferrari la “garra y la personalidad avasallante del deportista uruguayo”. Lo cierto es que el hándbol uruguayo se convirtió en un deporte exportador y las dos últimas jugadoras en emigrar explican este fenómeno.
“Acá les gusta mucho cómo jugamos los uruguayos y ellos esperan que contagiemos eso. Ellos tienen otras cosas pero son conscientes de que les falta corazón para jugar hándbol”, contó Ferrari.
El “acá” es Universidad de Caxias, equipo de Rio Grande do Sul. Brasil, el gigante de América en el hándbol.
El entrenador del equipo les echó el ojo cuando Uruguay jugó el año pasado un torneo de preparación para el Panamericano de San Pablo.
“El que jugó toda la vida sabe lo sacrificado que es jugar al handbol en Uruguay. El hecho de que un equipo de otro país se interese en vos es como una especie de premio, es un orgullo sentir que se fijaron en vos, es algo increíble y creo que eso también ayuda a que digamos que sí a las propuestas”, dijo Paula, armadora central de 23 años.
Ambas jugaron en Layva y fueron campeonas el año pasado tras imponerse a Goes. También comparten equipo en la selección que en el Mundial de Brasil ganó el primer partido de su historia al superar a Argentina.
Más coincidencias. Ambas trabajan en formativas de Layva y estudian Educación Física. Alejandra ya es recibida. A Paula le queda un año.
“Cuando era chica hacía gimnasia artística y soñaba con ser gimnasta olímpica. Por supuesto que un día alguien me dijo que era imposible ser gimnasta olímpica en Uruguay y que si quería hacer un deporte con más salida debería optar por el hándbol”, recordó Paula, novia del basquetbolista de Welcome Germán Cortizas.
En 2007, con 17 años, debutó en la selección mayor en el Panamericano de Dominicana, donde Uruguay derrotó a Argentina pero terminó quinto.
Ferrari, armadora derecha de 25 años, se enganchó de chiquita en el colegio. Y ya tiene dos mundiales encima.
Después de duros inviernos, canchas solitarias y muchos ahorros invertidos para salir a defender a Uruguay, las dos serán profesionales cuando largue a fines de abril el torneo brasileño.
“Todavía no lo puedo creer. No tenemos nada para hacer en todo el día, solamente entrenamos y pensar qué tenemos que mejorar. Como jugadora sin dudas esta experiencia va a hacer gran diferencia en mí. Como persona también me va ayudar a crecer al estar sola y lejos de todos mis afectos”, confesó Paula.
Para Alejandra “el dinero que cobrás no hace la diferencia. La diferencia está en los entrenamientos, en la seriedad con la que se trabaja todo el tiempo, en la concentración y las ganas. Solo pensar en entrenar, nada más”.
A Basaistegui y Ferrari se le sumaron a principios de este año Diego Morandeira y Alejandro Velazco, quienes se fueron a Italia.
De esta manera, el hándbol es el deporte que más exporta por detrás de las estructuras profesionales del fútbol y el básquetbol uruguayo.
El rugby está en ocho jugadores (sin contar los que juegan a nivel amateur en Francia y Argentina). Los demás vienen lejos. El hándbol vive un momento histórico. Y está en pleno crecimiento.

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